Suspenden el desahucio de Paquita, la mujer de 82 años con párkinson

Lleva casi tres décadas viviendo en el barrio madrileño de La Latina

Suspenden el desahucio de Paquita, la mujer de 82 años con párkinson Miia

El desahucio de Francisca López Ruiz, conocida por todos como Paquita, una mujer de 82 años con enfermedad de Parkinson que lleva casi tres décadas viviendo en el mismo piso del madrileño barrio de La Latina, ha quedado suspendido de forma cautelar. La decisión del Juzgado de Primera Instancia número 44 de Madrid evita, al menos por el momento, que tenga que abandonar la vivienda en la que reside desde 1998 junto a su hijo y deja el procedimiento pendiente de que los servicios sociales emitan un informe sobre su situación de vulnerabilidad. Según ha informado Europa Press, el juez ha acordado paralizar temporalmente el lanzamiento hasta recibir esa documentación.

El lanzamiento estaba previsto para este martes, pero finalmente no llegó a ejecutarse. Según Europa Press, el juzgado había solicitado previamente a las administraciones competentes un informe para determinar si la afectada se encuentra en una situación de especial vulnerabilidad y qué medidas podrían adoptarse para protegerla.

Al no haberse recibido esa documentación, el magistrado ha decidido suspender cautelarmente el desahucio y ha requerido de nuevo el informe con carácter urgente, concediendo un plazo máximo de diez días para su remisión. Hasta entonces, Paquita podrá permanecer en la vivienda.

Casi tres décadas en el mismo hogar

Paquita vive en este piso del distrito de La Latina desde 1998. A sus 82 años, convive con su hijo y padece enfermedad de Parkinson, circunstancias que han convertido su caso en un símbolo de la preocupación por la protección de las personas mayores ante los desahucios.

 

 

Según ha publicado RTVE, la octogenaria tiene reconocido un grado III de dependencia y ha explicado que su principal temor no es únicamente perder la vivienda, sino verse obligada a abandonar el barrio donde ha construido su vida durante casi treinta años.

Por su parte, El País ha informado de que Paquita ha defendido que siempre ha abonado el alquiler y que incluso llegó a ofrecer pagar una renta superior para continuar en el inmueble, aunque no fue posible alcanzar un acuerdo con la propiedad tras la finalización del contrato.

La movilización del barrio

El caso ha despertado una importante respuesta vecinal. Aunque el desahucio quedó suspendido, decenas de personas se concentraron frente al edificio para mostrar su apoyo a Paquita y reclamar una solución que le permita permanecer en su entorno habitual.

Según ha recogido El País, la protesta fue convocada por la Asociación Vecinal La Chispera bajo el lema "Hoy es Paquita, mañana puede ser cualquiera", con el objetivo de denunciar las dificultades que encuentran muchos vecinos para seguir viviendo en el barrio debido a la presión inmobiliaria.

También La Vanguardia ha informado de que la suspensión judicial fue recibida con alivio por los asistentes, aunque tanto la familia como los colectivos vecinales insisten en que la prioridad sigue siendo garantizar una solución estable que evite un nuevo intento de desahucio.

La suspensión acordada por el Juzgado de Primera Instancia número 44 de Madrid tiene carácter cautelar y no pone fin al procedimiento. La decisión definitiva dependerá del contenido del informe que elaboren los servicios sociales y de la valoración que posteriormente realice el órgano judicial.