Firmar ante notario no basta: el trámite de la vivienda que conviene comprobar
La escritura pública sigue siendo un documento clave
Comprar una vivienda implica mucho más que firmar unos documentos ante notario, entregar el dinero y recibir las llaves. Hay un trámite posterior que algunos propietarios dejan en segundo plano: comprobar que la compraventa ha quedado correctamente inscrita en el Registro de la Propiedad.
La advertencia ha vuelto a circular a raíz de un mensaje publicado por el economista y perito judicial inmobiliario José María Páez, que ha llamado la atención sobre quienes compraron una vivienda, conservaron la escritura y nunca comprobaron qué ocurrió después con la inscripción registral.
La escritura y el registro no cumplen la misma función
Tener una escritura pública acredita la operación realizada ante notario, pero no significa que el propietario deba dar por terminadas todas las gestiones relacionadas con el inmueble.
La inscripción en el Registro de la Propiedad no es, con carácter general, un requisito para que una compraventa sea válida. Sin embargo, tiene una importancia fundamental a la hora de hacer pública la titularidad del inmueble y proporcionar la protección registral prevista por la legislación.
En otras palabras, una persona puede haber comprado legalmente una casa y tener su correspondiente escritura, pero encontrarse con que la información registral no está actualizada.
¿Qué riesgo existe si no se inscribe?
El problema puede no hacerse visible durante años. El propietario puede vivir con normalidad en la vivienda y conservar todos los documentos de la compraventa.
@josemariapaez Firmaste, pagaste y tienes las llaves. Pero si esa escritura nunca llegó al Registro, para todo el mundo esa casa sigue siendo del vendedor. Inscribirla cuesta unos 250 € en un piso normal. No hacerlo puede costarte un pleito. Si conoces a alguien que compró al contado y nunca volvió a saber del Registro, mándale esto.
♬ sonido original - José María Páez ⚡️ Alerta
Las dificultades pueden aparecer posteriormente, por ejemplo, al intentar vender el inmueble, solicitar financiación utilizando la vivienda como garantía o resolver una incidencia relacionada con la titularidad.
La legislación hipotecaria concede una protección específica a determinados terceros que adquieren de buena fe y a título oneroso confiando en lo que figura en el Registro. Por eso, que la vivienda aparezca correctamente inscrita aporta una capa adicional de seguridad jurídica.
Una comprobación que puede hacerse años después
Quienes compraron una vivienda hace tiempo y no recuerdan si la operación llegó a inscribirse pueden comprobar la situación registral del inmueble.
Una de las vías habituales es solicitar una nota simple del Registro de la Propiedad, documento que permite conocer, entre otros datos, quién figura como titular y qué cargas o derechos aparecen registrados sobre la finca.
Esto resulta especialmente útil para propietarios que compraron al contado o que realizaron la operación hace muchos años y no conservan claro qué gestiones se hicieron después de la firma.
No basta con guardar la escritura
La escritura pública sigue siendo un documento esencial y debe conservarse. Pero conviene distinguir entre disponer de ese documento y comprobar que la situación registral del inmueble coincide con la realidad.
Por tanto, después de comprar una vivienda, no solo es recomendable guardar bien la escritura: también conviene verificar que la finca aparece correctamente a nombre del nuevo propietario y que los datos registrales son los adecuados.
