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Máximo Huerta: "Hablar de los cuidados es fundamental y no se hace"

María Bonillo

Sábado 25 de abril de 2026

9 minutos

Con 'Mamá está dormida' aborda los cuidados y la demencia de forma amable, honesta y sin dramatismos

Máximo Huerta: "Hablar de los cuidados es fundamental, y no se hace"
María Bonillo

Sábado 25 de abril de 2026

9 minutos

El escritor y periodista Máximo Huerta (@maximohuerta) vuelve a transportarnos a las páginas de uno de sus libros, y lo hace en esta ocasión con una novela conmovedora que habla de lo que callamos, de lo que olvidamos y de lo que nunca se pierde del todo. Con Mamá está dormida (Editorial Planeta), Máximo aborda los cuidados y una enfermedad tan dura y cruel como es la demencia, la cual pone en marcha un viaje en el que un hijo y una madre se sumergen en los recuerdos que ella está perdiendo en busca de una verdad que encontrarán al final del camino.

Dos temas principales que el autor ha querido afrontar de una forma amable, alejada del dramatismo, "porque la vida real ya se pone a veces muy dura como para que un lector entre a una novela y, si además está cuidando, entre en una nueva espiral innecesaria. Hacer más daño, no. Cada uno de los que cuidan ya conocen sus particularidades, sus dolores, sus culpas... En cada casa hay una novela y yo he querido hacer una que mirara la parte amable que también tiene la vida y el cuidado, porque cuidar muchas veces es un privilegio. Estar, hacerlo y poder hacerlo", ha destacado en una entrevista a 65YMÁS

 

 

En Mamá está dormida todo comienza tras una revelación inesperada, cuando la madre de Federico, Aurora, quien empieza a perder la memoria, le pregunta a su hijo "Y tu hermano, ¿dónde está?". Una frase que podría no tener mayor trascendencia si no fuese porque Federico es hijo único. Bajo la sombra de esta enfermedad, una enfermedad que, a pesar de su dureza, puede servir para "ajustar cuentas, para aprovechar esa cuenta atrás para querer bien y para quedarte con un recuerdo bonito", Federico emprenderá un viaje en autocaravana junto a su madre y su perrita hasta Vera de Bidasoa, un pueblo entre montañas donde Aurora vivió de joven al abrigo de Sección Femenina. 

"Empezar a cuidar es empezar a despedirse", señala su autor, que considera que "debería servir para que no te quedaras con una pregunta por hacer, debería ser un tiempo, que es muy ingrato, que es agotador, que es de peleas, que es de culpa, que es de hastío a veces, de no encontrar la salida, que es muy difícil en muchos casos... pero debería servir para tener ratos que luego recuerdes". 

Se trata de una historia que tiene mucho de Máximo y de su propia madre, a quien también cuida, al menos en la forma de iniciar esta historia, así como en "la temperatura y lo emocional que tiene", aunque no se trata de una novela autobiográfica, aclara. "Dónde está tu hermano es una frase que me dice mi madre. Entonces, aparte de gestionarla como buenamente pueda, entendí que era un inicio perfecto para una novela en la que incluyera misterio, ternura, cuidado y viaje", explica. 

De hecho, admite que le hubiera gustado leer en su papel de cuidador, es más, asegura que "me gustaría no haberla escrito para poder leerla. Y además lo noto en todos los lectores que vienen, en la singularidad de cada lector y de cada persona que se ve reflejada en la novela, que leerla está siendo medicinal, satisfactorio, como un abrazo... Todo lo que te dicen, que la novela es un apoyo, una compañía, un refugio. Ojalá la hubiera leído yo también". 

Sin embargo, el proceso de escribirla no ha sido sanador. "Para mí no, pero ninguna novela", aclara. "Escribir para mí no es terapéutico... o sí. A lo mejor me doy cuenta dentro de unos años, porque yo no soy de pensar en caliente, España ya está bastante caliente, no baja nunca la temperatura, entonces, dentro de un futuro a lo mejor diré Qué bien me vino haber guardado en una novela la emoción que contenía un tiempo de mi vida. Más adelante, a lo mejor seré consciente de que en esta novela se ha quedado la forma de movernos de una madre y un hijo en una casa, aunque no sea mi historia, pero seguramente lo que ha pasado lo descubriré como cuando miras fotos del pasado. Con el tiempo sabré si es terapéutica o no". 

"España ha sido un país de cuidadoras"

Máximo dedica esta historia sobre la memoria, el amor incondicional y los secretos familiares, especialmente "a los cuidadores y a los que serán cuidados", una labor que mayoritariamente han cumplido las mujeres, muchas veces de forma silenciosa, siendo un terreno, por tanto, más inexplorado para los hombres. "No lo han hecho, seguramente porque la mujer ha ocupado ese terreno, voluntaria u obligatoriamente, más de manera obligatoria porque te tocaba y punto. Y hay hombres que cuidan, a sus madres, a sus padres, pero no porque lo hayan elegido, sino porque las circunstancias les ha llevado a eso. El hombre, en su mayoría, no lo ha considerado una labor suya, como si no fuera con él, le tocaba a su mujer". 

"España ha sido un país de cuidadoras. Todas las mujeres han cuidado al padre, a la madre, al suegro, a la suegra, al tío... Ha sido una labor que ha hecho la mujer de manera silenciosa, obligada o voluntaria, pero que tocaba. España se ha mantenido porque las mujeres cuidaban", ha destacado en este sentido. 

Con todo, critica que "los cuidadores siguen siéndolo sin apenas ayudas, a veces más del círculo de vecinos, de familia o de tu aguante, porque a veces es inaguantable e irrespirable también".

 

cuidados

 

Llega un punto en la vida en el que los roles cambian de repente, los que cuidaban pasan a ser las personas cuidadas, y es algo que se refleja en esta novela de forma clara. "Eso es la vida", señala el autor, que considera que este cambio "no se gestiona de ninguna manera, la vida se encarga de gestionarlo".

"Los padres siempre han sido quienes te han cuidado, aunque cada familia es de un mundo, generalizar es complicado, pero lo normal, todos somos hijos y nos han cuidado, y hay un momento en el que se da la vuelta: tus padres siempre han tenido la respuesta para todo, y de pronto un día, sin saber cómo, se gira y eres tú quien tiene las respuestas. ¿Qué pastillas me tomo mañana? ¿A qué hora es el médico? No sabes qué día en concreto. Es poco a poco. La vida es muy progresiva y va haciéndote madurar muy poco a poco", explica. 

Para Máximo, la memoria, casi un personaje en sí mismo en esta novela en la que vamos y venimos en los recuerdos de una mujer que se está perdiendo en el olvido, "es clave, es que es nuestro patrimonio". Sin embargo, no siempre valoramos esa memoria ni la presencia de los más mayores. "Como han estado siempre, en la mayoría de los casos no eres consciente. En su mayoría los abuelos han estado, tus padres han estado y se han ido haciendo mayores sin que tú te des cuenta. No es que se hayan hecho invisibles, es que forman parte de tu paisaje y han estado siempre, por lo que no has valorado nada porque siempre han estado ahí. Y no te des cuenta que de pronto un día te necesitan a ti", apunta. 

Prepararse para esta etapa de dependencia, ya sea propia o de algún familiar, no es sencillo y no tiene una respuesta clara. "Yo no lo sé", admite el autor, que destaca que los cuidados al final dependen de diferentes factores, muchos de los cuales no podemos controlar. "Depende mucho de en qué barrio de España nazcas, de la casa, del sueldo, del carácter, de si estás soltero, si estás casados, si tienes hermanos para repartir, aunque se lleven mal, pero bueno, hay más opciones de poder pagar una silla de ruedas o un cuidador que te ayude. Hay tantos factores que hacen la vida más agradable a la persona que tienes que cuidar. Es algo que está muy condicionado por la economía y el buen rollo de las familias". 

 

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La mentira, "un acto de amor" dentro del cuidado

Uno de los aspectos más llamativos de la novela es la forma en la que aborda el cuidado, cómo en ocasiones resulta necesaria la mentira para hacer más llevadera la convivencia, una mentira que, en opinión de Máximo, "es fundamental" dentro del cuidado, incluso necesaria, "yo diría que todos los días".

"La mentira es un acto de amor muy generoso por parte del que le toca mentir, porque el que está cuidado no sabe si le estás mintiendo. Bueno, a veces lo pilla, a veces no te cree. Pero, más allá de eso, la mentira es un acto al que cuesta mucho llegar", aclara, y es algo que ha experimentado. 

"A mí personalmente me costó mucho llegar a la mentira porque creía que diciéndole la verdad la iba a curar, que iba a entender que no, que no hay otro hermano, que papá se murió, que la abuela ya murió. Y no, le hacía daño. Y descubrí que mentir es fundamental, y el día que te dan las pastillas deberían decirte: Empieza a mentir ya. Pero cuesta mucho mentir porque hace daño, porque tienes que asumir que ya ha entrado en otra dimensión", cuenta. "Mejora el día a día, a ti no. A mí no me lo mejora porque yo me voy a la cama con una amargura de haber mentido, pero ella no. Entonces es un acto de generosidad por parte del que miente". 

No se valora la vejez, se invisibiliza

"Todos los días se esconde la vejez. La vejez está escondida", afirma de forma contundente Máximo. Y no hay que buscar demasiado para encontrar ejemplos. Lo vemos, sin ir más lejos, señala, "cuando muere un actor famoso, no ponemos una foto de cómo está. No valoramos que haya llegado a los 85. Y cuando la prensa elige una foto, elige la foto de joven. No valoramos la edad, no valoramos haber llegado hasta allí, no se valora nada la arruga, la sonrisa de mayor, el brillo en los ojos que queda. De hecho, se invisibiliza".

Y en una sociedad en la que todavía, lamentablemente, se aparta la mirada de este momento vital al que, con suerte, todos llegaremos, esta novela, Mamá está dormida, trata de devolver el protagonismo que muchas veces se les arrebata a las personas mayores "hablando de ello, hablando del cuidado, de esa señora mayor que necesita que le den las pastillas, que necesita que la escuchen, que necesita que laven. Son cosas cotidianas, normales, y yo he querido hacerlo de manera honesta, contándolo sin dramatismos, con normalidad, de la misma manera que hablamos de otros momentos de nuestras vidas, de bebés, de adolescencia, y con la sutileza y la elegancia de la privacidad. Pero hablar de ello es fundamental, y no se hace". 

Sobre el autor:

María Bonillo

María Bonillo

María Bonillo es licenciada en Comunicación Audiovisual y Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid, con experiencia en la agencia de comunicación OmnicomPRGroup y la productora de teatro Pentación Espectáculos. Escribe principalmente sobre temas de sociedad, y también realiza labores de community management.

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