Denuncian el cierre de al menos 10.000 camas hospitalarias este verano

Aseguran que "los medios disponibles son insuficientes"

Denuncian el cierre de al menos 10.000 camas hospitalarias este verano Miia

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado el cierre de miles de camas y de quirófanos por la escasez de plantilla por la falta de refuerzos en verano de las comunidades autónomas.

CSIF constata que, una vez más, que "los medios disponibles son insuficientes" y señalan que será más evidente en julio. Según los datos a los que han tenido acceso, las comunidades autónomas han facilitado datos disgregados por hospitales y servicios, sin que haya una estructura homogénea que permita comparar los datos con años anteriores, "lo que impide realizar un diagnóstico claro sobre los recursos tanto materiales como humanos con los que cuenta el Sistema Nacional de Salud (SNS) para atender a la población".

La falta de profesionales vuelve a ser uno de los principales problemas detectados, así observan que hay dificultades para cubrir Medicina y Enfermería, especialmente en Atención Primaria, así como déficits en TCAE, Celadores, Administrativos, Matronas, Técnicos Especialistas en Radiodiagnóstico y Laboratorio, Pediatras, Médicos de Familia y Enfermeras de Familia.

CSIF exige que las CCAA "negocien, elaboren e informen" sobre los planes de refuerzo con la planificación suficiente y desglosados por centros, categorías profesionales, camas disponibles, Atención Primaria, actividad quirúrgica, urgencias, unidades afectadas, reducción de horarios y aumentos de listas de espera.

 

CSIF denuncia el cierre de miles de camas y quirófanos por falta de refuerzos en verano

 

En la misma línea, la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO (FSS-CCOO) advierte de que el cierre de camas hospitalarias y la falta de sustituciones agravan las listas de espera y aumentan la presión sobre profesionales y servicios sanitarios.

La FSS-CCOO denuncia que numerosas administraciones sanitarias vuelven a afrontar el periodo estival recurriendo al cierre de camas hospitalarias, la reducción de actividad asistencial y una insuficiente contratación de profesionales para cubrir las merecidas vacaciones de las plantillas.

Se trata de una práctica que se repite año tras año y que resulta injustificable puesto que, mientras miles de personas continúan esperando una intervención quirúrgica, una prueba diagnóstica o una consulta especializada, los servicios de salud autonómicos vuelven a reducir recursos precisamente en un momento en el que el sistema sanitario público debería aprovechar toda su capacidad para disminuir la demora acumulada.

Los últimos datos disponibles reflejan que durante el pasado verano de 2025 permanecieron cerradas más de 10.000 camas hospitalarias en el conjunto del Sistema Nacional de Salud. Lejos de corregirse esta situación, los primeros planes conocidos para 2026 vuelven a apuntar en la misma dirección.

Para CCOO estos cierres resultan especialmente preocupantes porque España no parte precisamente de una situación de exceso de recursos hospitalarios. Según los datos de la OCDE, nuestro país dispone de alrededor de 2,9 camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes, una cifra sensiblemente inferior a la media de la Unión Europea y alejada de la existente en países de nuestro entorno. Esto significa que la sanidad pública española funciona habitualmente con una capacidad hospitalaria inferior a la de buena parte de Europa y que, pese a ello, cada verano se reducen todavía más los recursos disponibles para atender a la población.

"Desde CCOO, tenemos claro que el problema es que las comunidades autónomas siguen sin planificar adecuadamente las sustituciones de profesionales que disfrutan, justamente, de un derecho básico y necesario como son las vacaciones. Algo perfectamente previsible y, por tanto, también lo son las necesidades de contratación. Sin embargo, una vez más, la falta de personal suficiente se traduce en reducción de camas, concentración de pacientes, sobrecarga de trabajo y una menor capacidad de respuesta de los hospitales y centros de salud", apunta el sindicato en un comunicado.

Esta situación no afecta únicamente al ámbito hospitalario. En numerosos territorios, los planes de verano también contemplan la reorganización de agendas, el cierre de consultas, cambios de turno o dificultades para garantizar la sustitución de profesionales en Atención Primaria. Como consecuencia, aumentan las demoras para obtener cita y se incrementa la presión asistencial sobre los equipos, resintiendo la capacidad de resolución de un nivel asistencial que constituye el eje vertebrador del Sistema Nacional de Salud.

A ello se suma la necesidad de abordar de manera urgente la planificación de los recursos humanos. Las dificultades para cubrir determinadas categorías profesionales, el envejecimiento de las plantillas y la necesidad de mejorar las condiciones laborales para atraer y fidelizar profesionales son desafíos que requieren respuestas estructurales y no medidas coyunturales de reducción de recursos durante los meses de verano.

"Esta política tiene consecuencias directas sobre la ciudadanía. La reducción de camas disponibles dificulta los ingresos hospitalarios, incrementa la presión sobre los servicios de urgencias, retrasa la actividad quirúrgica y diagnóstica e incrementa las listas de espera. Al mismo tiempo, los y las profesionales deben asumir mayores cargas de trabajo en un contexto ya marcado por el déficit de personal que arrastra el sistema sanitario desde hace años", agregan.

La FSS-CCOO considera especialmente preocupante que estas medidas se adopten cuando las listas de espera continúan situándose entre las principales preocupaciones de la población en materia sanitaria. Resulta contradictorio que las administraciones anuncien planes para reducir los tiempos de espera mientras disminuyen de forma deliberada la capacidad asistencial durante varios meses al año.

CCOO reclama a los distintos servicios de salud que mantengan operativas todas las camas y recursos asistenciales que no deban cerrarse por razones estrictamente estructurales o de seguridad, que garanticen la cobertura de las vacaciones mediante contrataciones suficientes y que refuercen las plantillas allí donde las necesidades asistenciales así lo requieran.

"En definitiva, la sanidad pública no puede permitirse bajar la persiana durante el verano. Las necesidades de salud de la población no se toman vacaciones y las listas de espera tampoco. No estamos hablando de un sistema con recursos sobrantes ya que hablamos de un país que ya cuenta con menos camas hospitalarias por habitante que buena parte de Europa y que, aun así, cada verano, decide reducir aún más su capacidad asistencial. Cada cama cerrada, cada consulta suspendida, cada intervención pospuesta y cada profesional que no se sustituye supone una peor atención para la ciudadanía y una mayor presión para unas plantillas que llevan años soportando déficits estructurales de personal y falta de planificación. Las comunidades autónomas deben abandonar definitivamente esta política de recortes estivales y apostar por reforzar la sanidad pública durante todo el año", afirma CCOO.