Los mensajes del Papa en el Congreso: polarización, aborto, eutanasia, migrantes...

Su discurso de media hora ha cosechado siete minutos de aplausos de diputados y senadores

Miia

El Papa León XIV ha criticado este lunes ante el Congreso de los Diputados la "descalificación permanente del adversario" y ha abogado por "una justa delimitación del poder público".

"Dentro de las propias sociedades es urgente construir una cultura de la reciprocidad. La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz", ha asegurado el Pontífice.

A su vez, ha invitado a los diputados a "desarmar el lenguaje" porque "la firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación".

 

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Además, "sin confundir el plano jurídico con el moral", ha abogado por "una justa delimitación del poder público" y por "límites morales del poder". "Ser libre no significa únicamente estar libre de coacciones o disponer de muchas posibilidades de elección; significa poder reconocer el bien y adherirse a él responsablemente. Por eso, toda sociedad efectivamente libre requiere también una justa delimitación del poder público, de modo que la libertad de las personas, de las comunidades y de las asociaciones no sea indebidamente restringida", ha subrayado.

Defensa de la vida humana

Por otro lado, ha defendido que "la dignidad humana no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento" y ha denunciado, con una "palabra serena y firme" tanto el aborto como la eutanasia y la exclusión de las personas migrantes, haciendo alusión a la "cultura del descarte" que denunciaba su predecesor, el Papa Francisco.

"¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización", ha defendido.

 

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A su juicio, la "grandeza moral de una nación" se manifiesta "en su capacidad de proteger vidas que atraviesan mayor fragilidad". "Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona", ha insistido.

El "drama migratorio"

También ha avisado de que "el trágico drama migratorio interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional" y "exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos".

En este sentido, ha afirmado que hay una "doble exigencia de justicia social: ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración".

 

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"Numerosos hombres, mujeres y niños se ven obligados, por circunstancias muchas veces dramáticas, a partir de sus comunidades y dejar atrás seres queridos, historias y vínculos. Esta realidad rebasa cualquier lectura puramente demográfica o económica: constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica. Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos", ha aseverado.

El Papa ha lamentado el "altísimo coste" de esta realidad "tantas veces escondida o ignorada" y, ante las mafias que trafican con estas personas, ha reclamado "fortalecer" el "rescate y la asistencia a las víctimas". A su vez, ha exigido una respuesta institucional "cercana, justa y coordinada" en las "fronteras" para que dejen de ser "lugares de abandono" y se conviertan en "espacios de protección responsable de la dignidad humana".

La paz como "aspiración política"

Por otro lado, ha remarcado que "el mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca" y, en este contexto, ha apuntado que "la paz se presenta como una aspiración política".

Asimismo, ha defendido la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. "La libertad sobre la que se edifica el Estado contemporáneo, si es auténtica, reconoce la dimensión religiosa del ser humano, la respeta y tutela jurídicamente", ha abundado.

 

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En este sentido, ha asegurado que "la legítima autonomía del orden temporal jamás debe interpretarse como hostilidad hacia el fenómeno religioso" y ha añadido que "la fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones" aunque "tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública".

Pide regular el secreto confesional

Por otra parte, ha pedido tutelar jurídicamente "el sigilo sacramental de la confesión" como sucede "de modo análogo en algunas profesiones" con el fin de "preservar un espacio sagrado de libertad interior, donde el creyente puede abrir su alma ante Dios sin temor a presiones externas como reconocen también las normas internacionales".

En su discurso, el Papa ha aclarado que su intervención ante el Parlamento español quiere ser "un gesto de cercanía hacia España" y lo ha enmarcado en "la mutua cooperación y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana", "respetando la misión propia de las instituciones y la legítima responsabilidad" de los legisladores.

Conquista de América

El Papa también ha afirmado que sociedad e Iglesia católica "no siempre" estuvieron "a la altura" en la época del descubrimiento y la conquista de América. Robert Prevost ha recordado a los Reyes católicos Isabel y Fernando remitiéndose a "aquel momento en que España quedó situada ante responsabilidades históricas de carácter universal".

 

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"Hay que reconocer que la sociedad y la misma Iglesia no siempre estuvieron a la altura de las intuiciones que encontraban eco en su propia tradición cristiana", ha explicado, al tiempo que ha ensalzado la postura que tomaron "la Escuela de Salamanca–-y de manera particular, fray Francisco de Vitoria junto con otros dominicos y jesuitas–".

"En aquella sede universitaria, hace quinientos años, cuando se abrían mundos nuevos y posibilidades inmensas en las relaciones entre los pueblos, algunos maestros comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la fuerza o el interés presentaban como conveniente. Introdujeron así en el discernimiento histórico la pregunta por el valor irreductible de todo ser humano y los límites morales del poder", ha apuntado.

Durante su discurso, el más largo pronunciado hasta ahora por Prevost en su viaje a España (media hora), también ha hecho referencias a 'El Quijote', Unamuno y santa Teresa de Ávila, así como al patrón de España, Santiago, y a la Virgen del Pilar. Al finalizar su alocución, ha recibido un aplauso de siete minutos.

Siete minutos de aplausos

Los diputados y senadores congregados en el Salón de Plenos del Congreso han ovacionado durante siete minutos de aplausos y vivas el discurso pronunciado por León XIV, el primero que da un Pontífice en la sede de la soberanía nacional. Lo han hecho todos salvo algún caso aislado, como la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, que ha optado por no aplaudir.

Robert Prevost ha entrado en el Salón de Plenos acompañado de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y el del Senado, Pedro Rollán. Todos los presentes le han recibido puesto en pie, pero no todos han aplaudido a su llegada.

Entre los que han optado por no hacerlo estaban el portavoz adjunto de Sumar, dirigente de Izquierda Unida y secretario general del Partido Comunista de España (PCE), Enrique Santiago, y los también diputados de IU Nahuel González y Toni Valero.

 

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Sin embargo, los tres han aplaudido después el discurso de Armengol, igual que han hecho los demás portavoces parlamentarios y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, si bien el líder de Vox, Santiago Abascal, solo se ha unido al final con unas palmadas contadas y no lo han hecho sus compañeros de bancada.

Tras el discurso de media hora protagonizado por el Papa, todos se han vuelto a poner en pie y le han reconocido con aplausos, pero no así Nogueras, que en el saludo previo había instado a León XIV a hablar en catalán en Barcelona. Sí ha aplaudido al Papa el portavoz de Junts en el Senado, Eduard Pujol.

El aplauso se ha prolongado durante siete minutos con la mayoría del hemiciclo puesto en pie y se han escuchado varios vivas al Papa. También han aplaudido los presentes en las tribunas de invitados.

A esta sesión extraordinaria han acudido representantes de todas la formaciones políticas salvo de Podemos, alegando que el Papa sigue siendo "cómplice" de los abusos en la Iglesia Católica, y del Bloque Nacionalista Galego (BNG), que considera que en un Estado aconfesional "carece de sentido" que un líder religioso sea recibido en una Cámara que ha de preservar, a su juicio, la "neutralidad" religiosa.

Última actualización: 08 de de junio de 2026, 15:26