El calor puede estropear los alimentos sin que lo notes: cómo evitar una intoxicación
Los expertos recomiendan seguir unas pautas sencillas para reducir el riesgo
Con las altas temperaturas del verano, mantener los alimentos en buen estado se convierte en una cuestión de salud. El calor favorece la proliferación de bacterias que pueden provocar intoxicaciones alimentarias y, en muchos casos, los productos contaminados no presentan cambios visibles en su olor, sabor o aspecto. Por ello, los expertos insisten en extremar las precauciones durante los meses más calurosos del año, especialmente en el caso de las personas mayores, uno de los colectivos más vulnerables a este tipo de infecciones.
Aunque es habitual pensar que un alimento en mal estado desprende mal olor o presenta un aspecto diferente, esto no siempre ocurre. Algunas bacterias capaces de provocar enfermedades se multiplican sin alterar las características del producto, por lo que confiar únicamente en los sentidos puede resultar un error.
El experto en seguridad alimentaria Mario Sánchez, conocido en redes sociales como SefiFood, ha recordado que el calor acelera el crecimiento de microorganismos cuando los alimentos permanecen demasiado tiempo fuera del frigorífico. Por ello, recomienda prestar especial atención a la conservación de los productos perecederos y no romper la cadena de frío.
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Y es que uno de los fallos más habituales consiste en dejar los alimentos cocinados sobre la encimera hasta que se enfrían completamente antes de guardarlos. Los expertos recuerdan que los alimentos perecederos no deberían permanecer a temperatura ambiente más tiempo del necesario. Cuanto más calor hace, más rápido se multiplican las bacterias.
Lo recomendable es refrigerarlos cuanto antes, utilizando recipientes poco profundos para que pierdan temperatura con mayor rapidez.
No te fíes del olor ni del aspecto
Que un alimento huela bien o tenga un aspecto normal no significa necesariamente que sea seguro.
Bacterias como Salmonella, Campylobacter o Listeria pueden desarrollarse sin producir cambios visibles en los alimentos. Por eso, los especialistas insisten en que respetar las temperaturas de conservación resulta mucho más importante que comprobar únicamente el olor o el sabor.
Consejos para evitar una intoxicación alimentaria
Los expertos recomiendan seguir unas pautas sencillas para reducir el riesgo:
- Mantener el frigorífico a una temperatura igual o inferior a 5 ºC.
- Transportar los alimentos refrigerados lo antes posible después de la compra.
- Evitar romper la cadena de frío.
- Lavarse bien las manos antes de cocinar.
- Utilizar tablas diferentes para alimentos crudos y cocinados.
- Cocinar completamente carnes, pescados y huevos.
- Consumir las sobras en pocos días y conservarlas siempre refrigeradas.
- Si existen dudas sobre el estado de un alimento, es preferible no consumirlo.
Cuándo acudir al médico
Las intoxicaciones alimentarias suelen provocar diarrea, vómitos, dolor abdominal, fiebre o malestar general. Aunque la mayoría son leves, en las personas mayores pueden complicarse con mayor facilidad debido al riesgo de deshidratación.
Si los síntomas son intensos, duran más de dos o tres días, aparecen signos de deshidratación o existe sangre en las heces, los especialistas recomiendan acudir a un centro sanitario cuanto antes.

