El error más común al descongelar gambas y cómo evitar que se pongan negras
No siempre deben descongelarse en la nevera
Durante las fiestas navideñas, es común descongelar mariscos como las gambas para cocinarlos al momento. La práctica habitual con muchos alimentos es sacarlos del congelador y dejarlos en la nevera para que se descongelen lentamente, ya que este método tiende a conservar mejor la textura y la seguridad alimentaria.
Sin embargo, no todos los productos responden igual a este procedimiento, y con las gambas puede ocurrir algo inesperado: pueden perder color, oscurecerse o volverse opacas, dando la impresión de que están en mal estado cuando no es así.
El problema surge cuando se ponen a descongelar gambas crudas con cáscara directamente en la nevera. Al estar congeladas en un bloque compacto, el proceso de descongelación dentro del frigorífico es muy lento y desigual: el exterior empieza a descongelarse mientras el interior sigue sólido durante horas. Este estado intermedio fomenta la liberación de jugos y humedad y puede desencadenar procesos que afectan al aspecto del marisco, especialmente en la cabeza, que puede volverse más oscura o perder brillo aunque esté en buen estado.

Expertos de Pescadería Mari del Mercado de las Verónicas (Murcia) señalan que este error se da muchas veces por no diferenciar entre las gambas crudas y las ya cocidas a la hora de elegir la forma de descongelarlas.
¿Cuándo sí es adecuado descongelarlas en la nevera?
Si las gambas ya están cocidas o no tienen cáscara, entonces sí es recomendable colocarlas en el frigorífico para que se descongelen lentamente. En este caso, la descongelación suave ayuda a mantener la textura y el sabor.
Para evitar que el agua que sueltan durante el proceso afecte al producto, se aconseja colocarlas en un recipiente con rejilla o un colador dentro de un plato. Este método evita que se empapen y mantiene mejor su calidad hasta que se consuman.
Método adecuado para gambas crudas
En cambio, cuando las gambas están crudas y con cáscara, no es recomendable hacerlo en la nevera. La forma más eficaz de descongelarlas es sumergiéndolas en agua fría con sal. La sal ayuda a que el marisco no absorba agua dulce, lo que podría hacer que quedaran blandas o aguadas, y el agua fría evita que empiecen a cocerse durante el proceso.
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Algunas pescaderías incluso recomiendan añadir trozos de limón o un poco de zumo al agua para reforzar el proceso, permitiendo que las gambas se separen y descongelen con más rapidez sin perder firmeza ni color.
Consejos adicionales para un buen resultado
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Descongela solo la cantidad que vayas a usar, ya que volver a congelar gambas crudas tras descongelarlas no es recomendable.
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Antes de empezar, revisa que el envase del marisco no haya recibido agua o hielo, pues esto puede haber comprometido su protección durante el congelado.
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Una vez descongeladas, si las gambas sueltan agua, sécalas bien antes de cocinar para evitar que queden aguadas al cocinarse.
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Si ya las has cocinado tras descongelarlas, pueden conservarse en la nevera hasta dos días en un recipiente cerrado y, en porciones pequeñas, incluso pueden volver a congelarse una vez cocinadas.



