Siete claves para identificar el kéfir auténtico

Lanzan una guía para distinguir los productos más fieles a la elaboración tradicional

Siete claves para identificar un auténtico kéfir Miia

Pocas categorías alimentarias han experimentado un crecimiento tan notable en España durante los últimos años como el kéfir. Cada vez más consumidores incorporan este alimento fermentado a su dieta atraídos por su asociación con la salud digestiva, la microbiota intestinal, la alimentación natural y los hábitos de vida saludables.

Desde la Asociación Española de Consumidores, con la visión del Consumo en Positivo, consideran que este fenómeno constituye una excelente noticia. Que millones de personas estén apostando por alimentos fermentados y por productos vinculados a procesos de elaboración más naturales representa una evolución positiva de los hábitos alimenticios y una recuperación de tradiciones nutricionales con siglos de historia.

Sin embargo, el éxito también trae consigo nuevos retos. Hoy el consumidor encuentra en supermercados, tiendas especializadas y plataformas de distribución una amplia variedad de productos comercializados bajo la denominación “kéfir”, elaborados mediante procesos diferentes y con características que no siempre resultan fáciles de identificar.

Mediante esta guía, la Asociación Española de Consumidores ofrece herramientas a los consumidores para ayudarles a comprender qué características han definido históricamente al kéfir y cómo puede identificar aquellos productos que se aproximan más a la elaboración tradicional que ha dado fama internacional a este alimento. Así, se han analizado distintas referencias presentes en el mercado español con el objetivo de ofrecer una guía práctica para que los consumidores puedan orientarse en una categoría cada vez más amplia y compleja.

 

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Siete claves para identificar el kéfir auténtico

  1. Presencia de fermentos propios del kéfir. La etiqueta debe indicar claramente la utilización de cultivos o fermentos específicos de kéfir. Cuanta mayor transparencia ofrezca el fabricante sobre los microorganismos utilizados, mayor capacidad tendrá el consumidor para valorar el producto.
  2. Presencia de levaduras. Las levaduras constituyen uno de los elementos que tradicionalmente han diferenciado el kéfir de otros productos fermentados. Cuando el fabricante informa qué tipo de fermento del kéfir (existen varios, aunque los gránulos del kéfir son los originales), aporta un elemento adicional de transparencia. 
  3. Fermentación natural. Las referencias que explican sus procesos de fermentación y su método de elaboración suelen ofrecer una mayor garantía sobre el producto que llega al consumidor. Sobre todo, si garantizan que no han sido sometidas a temperaturas superiores a los 35 grados que matan su actividad beneficiosa.
  4. Lista de ingredientes corta y sencilla. En general, cuanto más simple sea la composición, más próximo suele encontrarse el producto a los modelos tradicionales. Leche, tipo de fermentos y pocos ingredientes más suelen ser una señal positiva.
  5. Ausencia de espesantes innecesarios. Conviene prestar atención a la incorporación de estabilizantes, espesantes, proteínas añadidas u otros ingredientes destinados a modificar artificialmente la textura del producto.
  6. Origen y calidad de la leche. Las referencias elaboradas con leche de proximidad, ecológica, de pastoreo o procedente de explotaciones identificadas suelen aportar un valor diferencial adicional.
  7. Transparencia del fabricante. Las marcas que explican cómo producen, dónde producen y qué diferencia a su kéfir del resto suelen ofrecer mayores garantías que aquellas cuya comunicación se centra exclusivamente en mensajes genéricos.

En definitiva, el mejor consejo para el consumidor es sencillo: elegir aquellos productos que expliquen claramente qué son, cómo y dónde se elaboran y qué fermentos contienen.

Desde la Asociación Española de Consumidores señalan que la diversidad y la innovación son positivas, pero ambas deben ir acompañadas de una información completa y comprensible que permita a cada consumidor elegir libremente según sus preferencias y expectativas. El consumo de kéfir es muy positivo, pero debe ser kéfir de verdad.