Alimentación

¿Es malo tragarse un hueso de aceituna o de cereza?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Jueves 3 de octubre de 2019

ACTUALIZADO : Jueves 3 de octubre de 2019 a las 9:18 H

3 minutos

Sobran motivos para intentar evitarlo, pero el principal peligro es el riesgo de atragantamiento

¿Es malo tragarse un hueso de aceituna o de cereza?
Mariola Báez

Foto: Bigstock

Jueves 3 de octubre de 2019

3 minutos

A la hora de tomar aceitunas o cualquier fruta que tenga semillas en su interior, es preferible aprovechar las buenas propiedades de estos alimentos evitando que los huesos que contienen acaben en nuestro aparato digestivo.

Generalmente, a nadie se le ocurre tomar las semillas de una fruta, pero sí es relativamente frecuente que esto pase de forma accidental. En la mayoría de los casos, tragarse un hueso de aceituna no reviste gravedad alguna. En el proceso de digestión, pasará a formar parte de las sustancias de desecho y será eliminado de manera natural.

Por supuesto, hablamos de una circunstancia puntual y accidental, ya que tomar por costumbre las aceitunas enteras, hueso incluido, podría acabar provocando complicaciones gastrointestinales, molestias o dolores abdominales e incluso afectando al correcto tránsito intestinal. En el caso de estreñimiento o hemorroides, la ingesta de estos elementos podría causar evacuaciones dolorosas.

¿Es malo tragarse un hueso de aceituna o de cereza?

Atragantamiento y sustancias que pueden ser nocivas

Estos son dos de los riesgos ligados al hecho de tragar las semillas de las frutas. Como recuerda la Cruz Roja Española (@CruzRojaEsp), ingerir cualquier pieza pequeña, incluidos los huesos de las aceitunas o las cerezas, puede hacer que nos atragantemos y suframos una obstrucción parcial de las vías respiratorias (en cuyo caso habría que toser con fuerza para intentar su expulsión) o total, aún más grave, que requeriría atención médica inmediata y, en un momento dado, recurrir a la maniobra de Heimlich.

Si por suerte no hay atragantamiento y la semilla ya está en nuestro estómago, hay que recordar que los huesos de algunas frutas, entre ellos los de las cerezas o los albaricoques, contienen en su interior cantidades mínimas de ácido cianhídrico o, lo que es lo mismo, cianuro de hidrógeno que, junto a otras sustancias, podría resultar poco beneficioso si se liberase durante el proceso digestivo.

No hay que ser alarmistas porque las pepitas de tamaño considerable, por su dureza, son muy difíciles de digerir por nuestro organismo, por lo que serán expulsadas prácticamente intactas. Además, la cantidad de sustancias no recomendables que contiene un hueso de cereza es ínfima. Serían necesarios varios kilos para que se produjese una reacción adversa.

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Mariola Báez

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