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Reciclaje de ropa: ¿a dónde van las prendas que echamos en el contenedor?

Lidia Lozano

Foto: Big Stock

Sábado 15 de abril de 2023

7 minutos

La OCU pide más contenedores y educación sostenible

Reciclaje de ropa: ¿a dónde van las prendas que echamos en el contenedor?
Lidia Lozano

Foto: Big Stock

Sábado 15 de abril de 2023

7 minutos

La economía circular es una realidad cada vez más palpable, aunque ha existido siempre: donar o vender libros, juguetes, muebles, cuadros... Sin embargo, los residuos textiles apenas se reciclan. Según la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), en el mundo se recicla menos del 1% de nuevas prendas. Casi todo lo que se recicla se convierte en productos de menor valor -material aislante, trapos o rellenos de colchones-.

Los pilares de la economía circular se conocen como las '7R': reflexionar e informarse sobre los impactos de lo que se va a comprar; reducir y comprar solo lo necesario; rediseñar, comprar prendas ideadas para durar; reutilizar, usarlas durante más tiempo para evitar la sobreproducción; reparar y arreglar; recuperar, darles una segunda vida; y reciclar

 

Gráfico de la OCU de las 7R

 

Desde la OCU abogan por la reutilización de la ropa, por encima del reciclado de la misma: "Cualquier residuo del contenedor de textiles debería tener como objetivo prioritario la reutilización". La mayoría de la ropa que acaba en estos contenedores se exporta a África, donde hay demanda de ropa barata, y a Asia para realizar trapos industriales; pero el 40% de la que va a África acaba en vertederos. Tan solo el 20% de más calidad -según la Agencia Europea de Medio Ambiente- se vende en tiendas de segunda mano en Europa.  

¿A dónde va la ropa de los contenedores?

En España no hay mucha costumbre de recolectar ropa usada. De hecho, la media española está por debajo de la europea. Cáritas afirma que solo se salva un 12% de la ropa de los contenedores. Entonces, ¿dónde acaba la ropa?

Hay ocasiones en las que se dona directamente a personas vulnerables a través de la iglesia o servicios sociales de los ayuntamientos; aunque también se suele vender en tiendas de segunda mano. También se envía a países de África y Asia, pero muchas veces no son exportaciones útiles ni bien recibidas. 

 

La fundación Madrina entregando ropa y calzado de segunda mano

 

Aunque no se suele reciclar, España está a la cabeza. Sin embargo, casi toda procede de residuos y retales sobrantes de fábrica en lugar de los contenedores. Aquellos textiles que no pueden reutilizarse ni reciclarse debido a la baja calidad, se incineran y acaban siendo combustible -de poca capacidad calorífica-.

Fines sociales y medioambientales

La recogida de ropa tiene detrás fines sociales y medioambientales. La ropa y el calzado se dan a personas desfavorecidas. Hay entidades que colaboran en el sentido social: algunas relacionadas con la Iglesia -Cáritas- y otras vinculadas a la economía social y solidaria -Traperos de Emaús, Roba Amiga, Proyecto Abraham o Proyecto Lázaro-. Además, ayudan a colectivos desfavorecidos dándoles un trabajo y una oportunidad para integrarse en la sociedad.

 

Contenedor cooperativa roba amiga

 

Es importante que la ropa no termine en los vertederos -donde ahora está el 85% del residuo textil-, ya que de esta manera no pueden reciclarse ni reutilizarse. Así que, tanto si está en buen como si está en mal estado, la ropa debe separarse y reciclarse correctamente en contenedores de ropa o el punto limpio. Actualmente no todas las ciudades tienen contenedores de ropa en la calle, que sería la opción más cómoda y sencilla, pero la Ley de Residuos obligará a los municipios a recoger de manera separada los textiles a partir de 2025. Además, establece una contratación reservada del 50% para Empresas de Inserción y Centros Especiales de Empleo de iniciativa social que estén autorizados para el tratamiento de residuos. 

Contenedores en las calles y en espacios privados

Las ciudades que aún no cuentan con contenedores en la calle o dependencias municipales son Córdoba, Las Palmas de Gran Canaria, Orense, Pontevedra, Santander y Valladolid. En 30 capitales de provincia, la gestión la llevan entidades sociales como Roba Amiga en Barcelona, Cáritas en Ciudad Real o Traperos de Emaús en Navarra. En otras 5 ciudades están gestionadas por entidades sociales como Madre Coraje en Cádiz y Humana en Soria. También existen contenedores gestionados por empresas mercantiles, como Prezero en Huelva, FCC o Valoriza en Madrid, que aparecen en un total de 9 ciudades. 

Hay otros espacios privados en los que puede haber contenedores de ropa: colegios, parroquias, gasolineras, empresas o centros comerciales. Esto es así gracias a acuerdos bilaterales entre organizaciones privadas y gestores de residuos textiles, como Humana o Moda re- de Cáritas. También, cadenas como El Corte Inglés o Carrefour, cuentan con contenedores propios; así como H&M, Zara, Intimissimi, Forum Sports o &Other Stories, que recogen ropa usada en las mismas tiendas. Incluso, algunas de ellas, ofrecen descuentos para ropa nueva, promoviendo el hiperconsumo.

 

H&M

Sostenibilidad

Desde la OCU abogan por más contenedores y más información, y ofrecen alternativas para las ciudades en las que no hay contendores públicas: llevarla al punto limpio, a una parroquia o buscar oficinas cercanas de alguna entidad social de reciclaje. Piden "más educación en sostenibilidad, información adecuada para un cambio de hábitos e infraestructuras que se lo pongan fácil a la ciudadanía". 

Para los ciudadanos, aseguran, lo más eficiente es tener un contenedor de ropa junto al resto de contenedores. En caso de no ser posible, que haya en dependencias municipales; y si esto también fuera imposible, establecer sistemas de recogida como el puerta a puerta, los puntos limpios móviles o la recogida bajo demanda. 

 

Contenedor de ropa junto al resto de contenedores en Coslada

 

También recuerdan que "el 'Fast Fashion', las modas ultra rápida y su elevada producción de prendas de baja calidad a bajo precio, inunda nuestros armarios de textil de mala calidad que se convierte rápidamente en residuo". Por ello, esperan "ecotasas más reducidas para los productos mejor ecodiseñados", a modo de incentivo. 

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Lidia Lozano

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