Longevidad saludable

Mantener la mente activa a lo largo de toda la vida protege del alzhéimer

Úrsula Segoviano

Foto: Bigstock

Viernes 20 de marzo de 2026

5 minutos

Las personas con más aprendizaje permanente desarrollaron la enfermedad cinco años después

Mantener la mente activa a lo largo de toda la vida protege del alzhéimer (Bigstock)
Úrsula Segoviano

Foto: Bigstock

Viernes 20 de marzo de 2026

5 minutos

Mantener el cerebro activo en la vejez siempre ha sido una buena idea, pero hay mucho más detrás. La evidencia científica sugiere que leer, escribir cartas y jugar a juegos de cartas o rompecabezas en la edad adulta puede retrasar la aparición de la demencia de alzhéimer. 

Ahora, los científicos vuelven a respaldar la hipótesis de que nunca es tarde para empezar. Participar en diversas actividades intelectualmente estimulantes a lo largo de la vida, como leer, escribir y aprender un idioma, se asocia con un menor riesgo de la enfermedad neurodegenerativa y un deterioro cognitivo más lento, según un nuevo estudio de 'Neurology', la revista médica de la Academia Americana de Neurología. No demuestra que el aprendizaje permanente disminuya el riesgo de alzhéimer; solo muestra una asociación.

En él se ha encontrado, además, que las personas con la mayor cantidad de aprendizaje permanente desarrollaron la enfermedad de Alzheimer 5 años después y un deterioro cognitivo leve 7 años después que aquellos con la menor cantidad de aprendizaje permanente.

De la infancia a la edad adulta

"Nuestro estudio analizó el enriquecimiento cognitivo desde la infancia hasta la edad adulta, centrándose en actividades y recursos que estimulan la mente” ha documentado la autora del estudio, la Dra. Andrea Zammit, del Centro Médico de la Universidad Rush en Chicago, en un comunicado.

Y ha insistido: “Nuestros hallazgos sugieren que la salud cognitiva en la edad adulta se ve fuertemente influenciada por la exposición a entornos intelectualmente estimulantes durante toda la vida”.

El estudio involucró a 1. 939 personas con una edad media de 80 años que no presentaban demencia al inicio del estudio. Se les realizó un seguimiento promedio de ocho años.

Los participantes completaron encuestas sobre actividades cognitivas y recursos de aprendizaje durante tres etapas. El enriquecimiento temprano, antes de los 18 años, incluyó la frecuencia con la que se les leía y se leían libros, el acceso a periódicos y atlas en casa, y el aprendizaje de un idioma extranjero durante más de cinco años. El enriquecimiento en la mediana edad incluyó el nivel de ingresos a los 40 años, los recursos del hogar como suscripciones a revistas, diccionarios y tarjetas de biblioteca, y la frecuencia de actividades como visitar museos o bibliotecas. El enriquecimiento en la edad adulta, a partir de los 80 años, incluyó la frecuencia con la que leían, escribían y jugaban videojuegos, y los ingresos totales de la Seguridad Social, la jubilación y otras fuentes. Los investigadores calcularon puntuaciones de enriquecimiento para cada participante.

Los resultados 

Durante el estudio, 551 participantes desarrollaron la enfermedad de Alzheimer y 719 participantes tuvieron deterioro cognitivo leve. Los investigadores compararon a los participantes con el mayor nivel de enriquecimiento cognitivo (el 10% superior) con aquellos con el nivel más bajo (el 10% inferior). De aquellos con el mayor nivel de enriquecimiento, el 21% desarrolló la enfermedad. Entre los del nivel más bajo, fue el 34%. 

 

Una sénior escribiendo. (Bigstock)

 

Después de ajustar factores como la edad, el sexo y la educación, los investigadores descubrieron las puntuaciones más altas en enriquecimiento vitalicio se asociaban con un riesgo 38% menor de enfermedad y un riesgo 36% menor de deterioro cognitivo leve.

Descubrieron, además, que las personas con el mayor enriquecimiento a lo largo de su vida tuvieron alzhéimer a una edad promedio de 94 años, en comparación con los 88 años de quienes tenían el nivel más bajo de enriquecimiento, con un retraso de cinco años. En el caso del deterioro cognitivo leve, las personas con el mayor enriquecimiento desarrollaron un deterioro cognitivo leve a una edad promedio de 85 años, en comparación con los 78 años de quienes tenían el nivel más bajo, un retraso de siete años.

Tras la autopsia

Los investigadores también analizaron a un grupo más pequeño de participantes que fallecieron durante el estudio y se les realizó una autopsia. Descubrieron que quienes tenían un mayor enriquecimiento vital tenían mejor memoria y capacidad de razonamiento, así como un deterioro más lento antes de morir, incluso cuando se tuvieron en cuenta los cambios cerebrales tempranos asociados con el alzhéimer, como la acumulación de proteínas llamadas amiloide y tau.

"Nuestros hallazgos son alentadores, ya que sugieren que participar de forma constante en diversas actividades que estimulen la mente a lo largo de la vida puede marcar la diferencia en la cognición. Las inversiones públicas que amplían el acceso a entornos enriquecedores, como bibliotecas y programas de educación temprana diseñados para fomentar el amor por el aprendizaje a lo largo de la vida, pueden ayudar a reducir la incidencia de la demencia”, ha insistido Zammit.

Una limitación del estudio fue que los participantes informaron detalles sobre sus experiencias tempranas y de mediana edad más tarde en sus vidas, por lo que es posible que no hayan recordado todo con precisión

Sobre el autor:

Úrsula Segoviano

Redactora especializada en temas de salud y dependencia. 

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