Alquilo piso: No se admiten mayores

Ana Bedia, en 'Más de uno Madrid', programa dirigido y presentado por Pepa Gea

Alquilo piso: No se admiten mayores Miia

"Hablamos casi a diario de la odisea que supone alquilar piso. Que si los precios están por las nubes, que si piden avales imposibles, que si hay falta de oferta...  Además, solemos pensar que es un drama exclusivo de los jóvenes, pero hoy vamos a descubrir un filtro silencioso e indignante. Hablamos de los mayores, que se están enfrentando a un obstáculo extra a la hora de buscar piso o habitación: su edad. ¿Se imaginan trabajar toda la vida, tener una pensión garantizada por el Estado y que les denieguen un alquiler de forma automática solo por tener más de 65 años?". De esta forma ha arrancado Pepa Gea Revolución sénior’la sección del programa 'Más de uno Madrid', en Onda Cero, en la que semanalmente interviene Ana Bedia, directora de 65YMÁS.

Bedia lleva al programa este tema que ha salido a la luz pública hace poco a raíz del testimonio en televisión de una joven propietaria de 25 años que alquila habitaciones de su piso en Madrid. Esta chica dice abiertamente que se niega a alquilar a personas mayores o jubiladas.

Argumenta que busca personas en su misma "etapa vital", alguien con quien convivir, justificando que si sale de fiesta y llega a las cinco de la mañana, prefiere no molestar a una persona mayor. Para ella, no se trata de discriminación, sino de una simple preferencia personal a la hora de elegir con quién comparte su vivienda.

Bedia explica que en realidad este es "un caso de edadismo y prejuicios de manual, ya que se escuda en la convivencia diaria dando por sentado que todos los mayores son iguales y que no les van a poder seguir el ritmo". 

Ahora bien, el caso de esta chica, aunque indignante, podría ser entendible, lo que pasa es que han salido a la luz otros testimonios de mayores a los que les cuelgan el cartel de "perfil vulnerable" simplemente por su edad. 

Es el caso, por ejemplo, de Rafaela López, de 67 años, que contó en ‘Y ahora Sonsoles’ de Antena3 que cobra una pensión de 1.250 euros y pasó casi dos años buscando alquiler sin éxito. Rafaela asegura que las agencias e inmobiliarias la descartaban sistemáticamente porque, a pesar de tener ese ingreso estable, la consideran un "perfil vulnerable" debido a su edad y a ser pensionista. Le piden seguros, avales y un sinfín de requisitos inasumibles. 

Y no es la única; Ana Esteban, otra jubilada de 65 años, denunció en el mismo programa que nadie la quería como inquilina de una habitación compartida por el mismo motivo: su edad.

Mayores, indignados

Bedia informa que las asociaciones de mayores están indignadas. Califican estos casos de "escandalosos" y de "edadismo injustificable".

Por un lado, consideran una situación injusta el caso de la chica que no quiere convivir con mayores, porque "aunque cada persona tiene derecho a elegir con quién vivir, en la práctica este tipo de preferencias termina perjudicando especialmente a las personas mayores".

Y por otra parte, sobre el tema de considerarles vulnerables por ser pensionistas, subrayan que, si hay un ingreso estable, ese es la pensión, ya que se revaloriza por ley para mantener el poder adquisitivo frente al IPC todos los años. En definitiva, ven absurdo equiparar jubilación con vulnerabilidad, porque una pensión no está expuesta a despidos, ni a cierres de empresas, ni a reducciones de jornada, por lo que considerarla un "ingreso de riesgo" no tiene ningún sentido financiero.

¿Un propietario puede negarse a alquilar a una persona mayor?

Según los expertos, la respuesta tiene matices y es un tema complicado.

Bedia explica que aunque el propietario tiene libertad para decidir con quién firma el contrato basándose en su derecho a la propiedad (artículo 33 de la Constitución), "dicha libertad no es absoluta", ya que choca con el artículo 14 de la Constitución, que prohíbe la discriminación por cualquier circunstancia personal, y con la Ley integral para la igualdad de trato, que establece expresamente que nadie puede ser discriminado por razón de edad en el acceso a bienes y servicios, incluyendo la oferta de viviendas.

En casos como el de la chica que buscaba compañeros afines o el de Ana Esteban (que buscaba una habitación), el debate se vuelve más complejo. Los expertos dicen que cuando se alquila una habitación en la propia vivienda, entraría en juego el derecho constitucional a la intimidad personal (artículo 18 de la Constitución).

Es decir, publicar un anuncio prohibiendo a jubilados sería ilegal, ya que se basa en prejuicios. Sin embargo, cuando se trata de alquilar una habitación en tu propia casa, entra en juego otro derecho constitucional que ampara al propietario. En definitiva, la línea es muy fina y se debería valorar individualmente los casos y no excluir de forma automática a todo un grupo de edad.

¿Qué dicen las inmobiliarias? ¿Reconocen que existe este edadismo?

Las inmobiliarias aseguran, según Bedia, que estos casos son situaciones puntuales y aisladas. Insisten en que el mercado no discrimina por edad y que no ven la pensión como un ingreso vulnerable. Para ellos, el verdadero problema es la crisis de vivienda y la falta de oferta, lo que hace que los propietarios se pongan muy exigentes con nóminas y seguros de impago.

En definitiva, afirman que sus filtros son puramente financieros y de solvencia, sin mirar el carnet de identidad. Pero, sea un problema puntual o estructural, las asociaciones de mayores alertan de que no podemos permitir que se normalicen estos prejuicios.

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