El error más común al heredar: dejar pasar el plazo del Impuesto de Sucesiones
Una herencia puede implicar otros pagos además de este tributo
La gestión de una herencia suele coincidir con un momento especialmente delicado para las familias. Entre trámites, documentación y gestiones bancarias, no es raro que algunas obligaciones fiscales queden relegadas a un segundo plano. Sin embargo, los expertos recuerdan que uno de los errores más habituales es no presentar a tiempo el Impuesto de Sucesiones, un descuido que puede acabar saliendo caro.
La normativa establece, con carácter general, un plazo de seis meses desde el fallecimiento para liquidar este tributo. Aunque existe la posibilidad de solicitar una prórroga, esta debe tramitarse antes de que transcurran los cinco primeros meses. Si no se cumplen estos plazos, los herederos pueden enfrentarse a recargos e intereses que incrementan el coste de la herencia.
¿Qué es el Impuesto de Sucesiones?
El Impuesto sobre Sucesiones grava la transmisión de bienes, derechos y patrimonio de una persona fallecida a sus herederos. Es decir, se trata del tributo que deben abonar quienes reciben una herencia.
La cuantía a pagar no es igual para todos los contribuyentes. Factores como el valor de los bienes heredados, el grado de parentesco con el fallecido o la comunidad autónoma en la que se aplique el impuesto pueden marcar diferencias importantes en la factura final.
Precisamente por ello, los especialistas recomiendan informarse cuanto antes sobre las obligaciones fiscales derivadas de la herencia para evitar retrasos y posibles sanciones.

No siempre es el único impuesto que hay que afrontar
Aunque el Impuesto de Sucesiones suele concentrar la mayor atención de los herederos, no es el único pago que puede aparecer durante el proceso. Cuando la herencia incluye una vivienda, un local o un terreno urbano, también puede existir la obligación de liquidar la conocida como plusvalía municipal. Este impuesto, gestionado por los ayuntamientos, grava el incremento de valor experimentado por el suelo urbano desde la adquisición del inmueble hasta su transmisión a los herederos.
Además, los familiares también deben ocuparse de determinadas obligaciones tributarias que pudieran quedar pendientes a nombre del fallecido, como la presentación de su última declaración de la renta cuando corresponda.
Los expertos recuerdan que una herencia no solo transmite bienes, sino también posibles deudas y cargas pendientes. Por ello, aconsejan estudiar la situación patrimonial completa del fallecido antes de tomar una decisión.

