Miriam Gómez Sanz
Cine
Sophie Deraspe estrena 'Hasta la montaña': "Ser pastor hoy en día es una elección casi política"
La directora canadiense considera que es una renuncia a un mundo "materialista"
Un publicista de Montreal lo deja todo tras un problema de salud y decide convertirse en pastor de ovejas en los Alpes franceses. Ese es el punto de partida de Hasta la montaña, la nueva película de Sophie Deraspe, que se estrena este fin de semana.
La cineasta canadiense no presenta el campo como un simple refugio romántico. Va más allá. "Ser pastor es una elección casi política, una opción (a favor) de un modo de vida apartado de un mundo muy materialista", explica en declaraciones a Europa Press.
La película está basada en la novela D'où viens-tu, berger? (¿De dónde vienes tú, pastor?) de Mathyas Lefebure, donde el propio autor relata su abandono del márketing y las relaciones públicas para cuidar un rebaño en la Provenza francesa tras una crisis existencial.
En la historia, el protagonista pasa un verano en la montaña junto a sus ovejas y Élise, una funcionaria que se siente atraída por esa vida al escuchar sus relatos. La naturaleza aparece como espacio de transformación personal, pero no como postal idealizada.
Deraspe reconoce que existe un tipo de cine que "idealiza" el campo. A su juicio, esa mirada tiene algo de cierto, porque la naturaleza puede ofrecer "algo casi místico". Pero también advierte de que la vida rural implica una relación "bastante cruda con la vida y la muerte", que puede resultar "chocante o inesperada" para quien no la conoce. "En la película he intentado a la vez mostrar los dos lados", señala.
Entre las anécdotas, Deraspe ha recordado cómo vivieron un nacimiento real de un cordero durante el rodaje. Según ha relatado, la directora ya había asistido a un nacimiento de un ternero con una pastora, experiencia que ha calificado como "muy poderosa". "Esperaba que eso se produjera durante el rodaje, pero no podíamos pretender rodar un nacimiento un seis de junio a las 14:00", admite.
Por si acaso, ya había hablado tanto con los pastores como con los actores para tener la autorización y la "flexibilidad" de seguir rodando en el caso de que se produjera un acontecimiento similar. Cuando finalmente sucedió, la que se dio cuenta de que pasaba algo fue una ayudante que estaba entre el rebaño, vestida como pastora para integrarse en la escena. "Nos desplazamos con la cámara (...), yo con el monitor y el actor y el ingeniero de sonido fuimos ahí y vivimos ese nacimiento con el actor", recuerda.
Aunque la novela fue la "puerta de entrada" al mundo rural, los propios pastores aportaron su visión al filme. Deraspe menciona, por ejemplo, la relación con el lobo y el miedo que genera, "una especie de paranoia que impide que se viva bien al lado del lobo".
La directora evita simplificar el debate entre campo y ciudad. "Nos interesa como seres humanos agarrarnos a un mundo mucho más natural", afirma. Y añade que esa forma de entender la vida no pertenece solo al ámbito rural, también se encuentra en algunas personas del entorno urbano. "Entonces no llego a distinguir las dos cosas", admite.



