'El rayo que no cesa': Pedro Oyarbide publica una versión ilustrada de la obra de Miguel Hernández
Esta nueva versión redescubre la obra cumbre del poeta 90 años después de su publicación
El ilustrador Pedro Oyarbide publica una obra a través de la cual redescubre una de las obras más importantes de la poesía clásica española, la obra cumbre del poeta alicantino Miguel Hernández: El rayo que no cesa.
En el momento en el que se cumplen 90 años desde su publicación original, Oyarbide aporta, gracias a su talento, una nueva dimensión a la obra más lograda del poeta, que es resultado de una profunda crisis vital. Sus poemas exploran la vivencia de un amor doloroso, intenso y frustrado que deviene una herida constante.
Riqueza poética unida a sensibilidad artística
La potencia y profundidad de los versos del autor se suman a una sensible adaptación del artista, que ilustra la obra respetando la riqueza poética de la misma. Oyarbide permite entender la obra de una nueva forma, profundizando con sus ilustraciones en la simbologia hernandiana.
En una publicación de 128 páginas, los treinta poemas de El rayo que no cesa adquieren un enfoque renovado, permitiendo aportar un nuevo significado a la obra. En ella, imagen y palabra se funden en un diálogo que permite al lector sentir la emoción, el tormento y la belleza del libro de una manera mucho más intensa.

Miguel Hernández fue uno de los poetas más importantes de la primera mitad del siglo XX en España. Procedente de Orihuela, provenía de una familia humilde y era autodidacta, desarrolló sus habilidades para escribir leyendo poesía clásica. Comenzó a publicar en 1930, y viajó más tarde a Madrid, donde conectó con otros autores de renombre.
Tras la guerra, Hernández intentó exiliarse, pero fue atrapado, condenado a muerte y encarcelado en la prisión de Alicante, donde siguió escribiendo hasta su muerte en 1942 por tuberculosis.
Por su parte, Pedro Oyarbide (Madrid, 1988) se ha convertido en uno de los ilustradores más importantes de la actualidad en el panorama nacional. Es reconocido por su estilo único y versatilidad, destacando el diseño de las portadas de la saga Blackwater, con más de tres millones de ejemplares vendidos. Esta nueva obra se suma a otras ilustraciones de obras clásicas como El principito.
