Rosa Montero: "La vida no merece la pena llamarse vida si no se vive con los demás"
Acaba de publicar 'Un día en la vida de Clarita'
La escritora y periodista Rosa Montero (75 años) publica 'Un día en la vida de Clarita' (Alfaguara), una novela corta que retrata la reafirmación y transformación de una protagonista que vive en un entorno de 'mobbing' --acoso laboral--, sometida a una humillación constate. "En esta sociedad nos engañan diciéndonos que la palabra normalidad equivale al significado de lo más habitual, pero es mentira. En realidad, viene de normativo, no es más que un maldito molde en el que nos obligan a encerrarnos a todos".
Así lo ha manifestado Montero en una entrevista concedida a Europa Press con motivo del lanzamiento de su nueva novela, en la que retrata las últimas 14 horas en la vida laboral de Clarita, una mujer de 65 años acostumbrada a vivir una vida "súper pequeña", influenciada por la humillación y sus rarezas. Resignada a pensar que la "felicidad es la ausencia de dolor", sucede algo que la obliga a reaccionar y a apartar ese papel que le habían asignado.
En este sentido, la autora retrata el maltrato continuo y las microhumillaciones que Clarita sufre en su entorno de trabajo, una realidad que ella misma experimentó durante un año: "Como decía Terencio: 'Nada de lo humano me es ajeno', siempre hay ecos" justifica, al tiempo que afirma que ha otorgado algunos rasgos personales a su personaje protagonista, como los medios de trabajo o la dermatilomanía.
"A mí me parece que ella sale y empieza a vivir de verdad a los 65 años", ha afirmado Montero, cuestionada por la esperanza de volver a empezar de nuevo a una edad avanzada, a pesar de que "hay gente que no empieza a vivir nunca". Tras soportar una "última gota de humillación", Clarita "emerge", "se sorprende a sí misma reaccionando de una manera completamente inesperada y metiéndose en un embrollo monumental".
Montero ha puntualizado que esa "valentía" que saca Clarita en un momento determinado para luchar contra la "oscuridad" de su vida anterior, ya se encontraba dentro de ella. "Cuando se abre el dique, se encuentra con la sorpresa de que también es así, que hay muchos yoes dentro de ti y tienes que ver cuál es el que fomentas y sacas".
Una fiebre
Montero explica que esta novela corta se gestó con un proceso creativo que no utiliza normalmente. A diferencia de su método de trabajo tradicional, en el que anota y planifica, este libro surge a raíz de un encargo y se desarrolla "sobre la marcha". "Empecé a escribir para un libro francés que van a hacer de supuestos primeros capítulos de novela. Estaba mala, con fiebre, pero tenía que mandarles el capítulo, me senté a escribir y salió ese arranque", ha contado y ha concluido que escribir el libro fue, a su vez, "como una fiebre".
En ese momento, Clarita "irrumpió" y la "obligó" a continuar, por lo que afirma que dijo: "Esta es mía, Clarita es mía, no se lo voy a dar a nadie, escribí otra cosa y entonces apareció y ya estaba viva y pidiendo que siguiera, siguiera y siguiera".
Este nacimiento supuso un nuevo proceso de escritura "a ciegas" para la escritora, en el que "no sabía dónde iría". "Empecé a escribirla, al contrario de lo que hago siempre, sobre la marcha, yo no sabía si íbamos a salir, ni como", y que supuso un proceso "emocionante".
A pesar de no conocer qué sucedería después, la autora concibió su formato como una "novela corta" y desde el primer momento quiso que pasara en unas horas y que fuera como "un objeto muy sólido, como esos pisapapeles de vidrio macizo".
Conocer el mundo a través del humor
Montero ha hecho hincapié en que para ella el sentido del humor es "esencial", por lo que en todos sus libros está presente y ha afirmado que este último es en el que más lo ha utilizado porque "a medida que vas envejeciendo, ves que el sentido del humor es una vía de conocimiento y expresión del mundo, que te permite ir más allá y te quita la ceguera de la propia importancia"
Asimismo, ha recordado la tradición española a la que hace alusión en el libro a través de una cita de Cervantes en 'Don Quijote de la Mancha': 'Leoncitos a mí', "se trata del un humor compasivo, en el que me siento dentro, como herencia cultural, y del que estoy agradecida de desarrollar cada vez más en mi obra".
Amistad y venganza
Desde la primera página y como una de las cosas que se mantiene permanente en la novela, la autora reivindica la amistad como aquello que "sostiene su vida". "La vida no merece la pena llamarse vida si no se vive con los demás, no tenemos más remedio que aceptar la vulnerabilidad para vivir una vida completa", asegura Montero.
Por lo que se refiere a las otras relaciones sociales de la protagonista, Montero ha mencionado que se trata de una novela de "venganza, pero de venganza buena y compasiva". "Clarita se convierte de repente en otra persona, una que decide ser buena a pesar de todo", ha insistido.
