A sus 78 años, Víctor Manuel lo tiene claro: no necesita que una máquina le escriba una canción. "Yo sé escribir canciones y no sé hacer otra cosa", afirma. Y cuando le llegan composiciones generadas con Inteligencia Artificial, asegura que las reconoce "inmediatamente".
"Puedo constatarlo, que a esta casa mía llegan muchas canciones de gente y están escritas con Inteligencia Artificial y las detectas inmediatamente porque todas tienen algo. Están muy bien hechas pero les falta alma dentro", afirma.
Para el músico asturiano, la IA "no es más que repetir cosas que ya están hechas". Las canciones que le importan son justo lo contrario: "Cuando yo escucho a alguien, sé que estoy escuchando una canción que no estaba hecha antes. Sin embargo, cuando detectas la IA, dices, sí, esto es una cosa más que está ahí, para quien la quiera coger".
En su opinión, esta herramienta "va a hacer muchísimo daño a la gente que se dedica a la música" en perfiles como el de la publicidad, y añade que "ya está entrando a saco a través de los portales de música". Aun así, confía en que "siempre habrá un artesano que esté en su casa escribiendo una canción" porque sería "negar su vida".

Este sábado 7 de marzo comienza en Santiago de Compostela su gira Solo a solas conmigo, una cita que quiere que se mueva en un cierto equilibrio, entre las canciones nuevas que ofrecerá al público y aquellas que la gente "siempre quiere escuchar".
También recuperará piezas antiguas que, según explica, le servirán para expresarse frente a polémicas que estén de actualidad. Si alguien plantea recuperar el servicio militar, cantará Cruzar los brazos. Si oye que no pensemos por nosotros mismos, elegirá Déjame en paz. "Tengo un montón de canciones que he recuperado y que hacía muchos años que no cantaba", asegura.

Una sociedad "muy acogotada"
Más allá de la música, describe una sociedad "muy acogotada" por la información y por las redes sociales, con "urgencias innecesarias" que se centran "en consumir, en likes", impregnados por "un estado de ansiedad permanente". Sin embargo, matiza que no todo es así. Existe, dice, "otro país más relajado", donde la vida discurre con mayor conexión con la naturaleza, la familia y "el buen vivir".
Sobre la desclasificación de documentos del 23F, la considera "positiva", aunque cree que deberían abrirse más archivos y critica la "rigidez" en torno a los papeles del Estado. Recuerda que "casi todos" los implicados "tuvieron su merecido castigo", lo que convierte el episodio en "una página pasada", pero admite que "evidentemente faltan papeles".
"Ya en su momento, hace muchos años se dijo que alguien había escapado con una maleta o que había huido con una maleta. Supongo que ahí habría cosas. Y de alguna manera, de lo que se trata es de consolidar que no hay grandes novedades. No sé si podría haberlas si de repente esa maleta que no va a aparecer nunca, apareciese", relata.
Además, afirma que "en este país han pasado muchas cosas en estos años", de las que seguramente "nos gustaría saber más, pero de las que seguramente nunca vamos a saber nada más". Y añade: "El mundo o la política se construyen con unas opacidades que el poder necesita para sobrevivir a sí mismo. Entonces ahí es muy difícil hincar el diente".
Preguntado por el paso atrás de Yolanda Díaz como candidata a la Presidencia del Gobierno, lo califica como una decisión "estupenda", aunque no ha dejado de mostrar su fastidio por ello.
"La política también necesita generosidad, que es lo más complicado de todo", afirma. Y añade que "debería ilusionar, recargar de nuevo las pilas", porque actualmente se "escuchan mensajes que no son lo suficientemente creíbles".
