El pueblo medieval de la Costa Brava que 'National Geographic' recomienda visitar
El pueblo está situado a solo dos horas de Barcelona
Muchas veces buscamos diferentes destinos para desconectar de la rutina, pero en algunas ocasiones los lugares más sorprendentes se encuentran más cerca de lo que uno piensa. Cataluña recibe año tras año millones de visitantes que se ven atraídos por sus paisajes, su gastronomía y su patrimonio histórico. A solo dos horas de Barcelona también hay un rincón que merece una escapada de fin de semana.
Ese lugar es Peratallada, una pequeña localidad ubicada en la Costa Brava y a menos de dos horas en coche de la Ciudad Condal. Su gran estado de conservación y el buen ambiente que se respira entre sus calles empedradas lo convierten en uno de los destinos medievales más hermosos de Cataluña. La famosa revista National Geographic recomienda visitarlo y destaca que recorrer sus callejuelas es como “viajar en el tiempo”.
Considerado por muchos expertos como el pueblo medieval mejor conservado de Cataluña, Peratallada alcanza uno de sus momentos más especiales en el mes de octubre. En esas fechas se celebra la tradicional Feria Medieval, un evento que transforma por completo el municipio y atrae a numerosos visitantes.
"Durante esos días, las plazas y las calles se convierten en escenarios de otra época, las personas se visten con atuendos que recuerdan aquel origen medieval y se despliegan puestos de artesanía y de productos locales. También se organizan espectáculos con juglares y torneos de caballeros, sumergiendo al pueblo en un auténtico viaje en el tiempo", explica National Geographic.
Qué ver en Peratallada
Según indica Catalunya Turisme, existen varios puntos imprescindibles para descubrir la esencia de esta localidad medieval.
La visita puede empezar en la Iglesia de Sant Esteve, un hermoso templo construido a finales del siglo XII y ubicado fuera del recinto amurallado. Muy cerca se encuentra el Portal de la Virgen, una de las entradas históricas mejor conservadas y una de las principales puertas de acceso al casco antiguo.
Otro de los lugares más atractivos son las murallas y las torres defensivas, elementos que recuerdan el importante papel que tuvo la localidad durante la Edad Media. Entre ellas sobresale la Torre de les Hores, levantada entre los siglos XIII y XV y adaptada posteriormente para albergar el reloj del pueblo.
Otro de los rincones más fotografiados por los visitantes es la Calle de la Roca, cuyo nombre está relacionado con la piedra tallada sobre la que se construyeron algunos de los caminos de la localidad. En esta misma zona se encuentra el famoso Arco de piedra, otro de los lugares más emblemáticos para quienes recorren el centro histórico. El paseo puede continuar por la Plaza de los Esquiladores, la Plaza de l’Oli, la Torre del Homenaje y la Plaza del Castillo.
