Anatolio Díez: "Descenso de jubilados por la pandemia"
Opinión

Una plácida vejez que quieren convertir en un diabólico infierno

Anatolio Díez
Valoración de la situación del sistema de pensiones español

Hace ya años, muchos años -estamos hablando de los inicios de los 90, del pasado siglo-, que nuestro sistema público de pensiones está siendo maltratado, agredido y finalmente dado por extinguido en el tiempo futuro.

Han sido varios los actores que se han dedicado a esta execrable operación de derribo del sistema público sin ningún tipo de concesiones y, contrariamente, han sido lo suficientemente bien pagados por el lobby de presión, ejercido por la banca y las entidades aseguradoras. J.C. Diez es un economista, habitual en la pequeña pantalla y asiduo ponente de congresos y conferencias del sector asegurador, junto con el omnipresente J.R. Rayo, otro economista, que como el anterior, cubren una buena parte de sus ingresos haciendo bolos con opiniones contrarias al sistema público: vivimos demasiado, se cobra demasiado, debemos jubilarnos más tarde, es insostenible… 

Pero ambos, sin embargo, junto con algunos ministros de Economía, de Hacienda, pasados y presentes, todos ellos con la complicidad activa y bajo el paraguas protector del Banco de España, no escatiman esfuerzos en recordarnos continuamente la necesidad de invertir en fondos de pensiones privados y complementar la escasa pensión pública con la que tendremos que hacer frente a nuestra larga e interminable vejez.

Ahora bien, démosles por un momento la razón -perdón por tamaña insensatez- pero una vez más los argumentos, aunque tozudos, y bien pagados, por quienes los esgrimen, no tienen el contenido necesario para ser tomados en serio y por tanto pierden toda posibilidad de hacerlos creíbles, a pesar de mi intento inicial. Y no tienen credibilidad porque ninguno de ellos nos dice la verdad sobre la realidad de las opciones privadas que hoy existen para complementar o sustituir nuestras pensiones públicas.

La rentabilidad de los fondos de pensiones privados en 2018 ha sido de -4,48%, es decir, podemos empezar a despedirnos de nuestro ahorro, al menos por este año. La media de rentabilidad en 20 años ha sido del 1,72%. Dos cuestiones: la inflación media en el mismo periodo ha sido del 2,185%, hagan ustedes mismos las cuentas, el bono español a 10 años da una rentabilidad del 1,41% y tiene la garantía de nuestro país. Si analizamos los planes de pensiones privados del sistema de empleo, los datos anteriores se referían al sistema individual, las noticias no son mejores, su rentabilidad en el 2018 ha sido de un -3,19% y su rentabilidad media en 20 años de un 2,71%.

Curiosamente, y a pesar de la agresividad de las campañas de comercialización de sus productos de previsión privados, estas no están cumpliendo los objetivos previstos, ya que el número de partícipes ha descendido en ambos sistemas un 5,12% y un 6,28%. Otro dato para echar más luz en el debate: un 66,7% de los partícipes no realizan aportaciones a sus planes de pensiones privados.

Y si analizamos los gastos, el verdadero negocio del lobby de presión de la banca y aseguradoras -esto no lo cuenta ni lo fiscaliza el Banco de España cuando realiza campañas de sensibilización hacia la necesidad de comprar planes privados de previsión, siendo su obligación- es en España donde, de media, más gastos pagamos de toda Europa: 0,20% de gastos de depósito y entre un 0,85 y un 1,50 de gastos de gestión, dependiendo de si el fondo es de renta fija o variable. La media pasa del 1,18% de gasto, cuando en Alemania es de un 0,75% y Holanda cobra un máximo de 0,39%.

De 19.564.000 personas ocupadas en nuestro país -datos de la EPA del año 2018-, únicamente un 10,2% realizaba aportaciones a su plan de pensiones privado del sistema de empleo.

Para finalizar, a los Sres. Diez y Rayo, poco podemos decirles del cómo y a qué precio se ganan la vida, pero sí, al menos, que cuenten la realidad del sistema que defienden.

El Banco de España es una institución pública que como tal debe velar por la defensa de los intereses de los ciudadanos, ya que estos con sus impuestos dan sostén a la institución, por tanto es recomendable que ejerza su labor fiscalizadora sobre las entidades que comercializan estos tipos de producto y los gastos implícitos de los mismos, y debe realizar también una labor de transparencia, es decir, explicar que nos proponen comprar, analizando el producto con absoluta nitidez. Finalmente debe preocuparse de que aquellos que gracias al esfuerzo de un país fueron reflotados, devuelvan íntegramente lo que se les prestó. Por dos motivos: el primero, por que ellos así lo exigen a quienes prestan y, en caso contrario, los desahucian o les retienen dinero de sus nóminas hasta pagar la deuda. El segundo, para que recuperen los casi 70.000 millones que nos adeuda la banca al pueblo español que, seguramente, haría que la gestión y viabilidad de las pensiones públicas fueran una carga más llevadera. 70.000 millones era la cuantía del fondo de reserva de la Seguridad Social, la conocida como “hucha de las pensiones” públicas.

Nosotros, los mayores y la clase trabajadora, al final solo queremos tener una plácida vejez, de la cual queremos disfrutar sin sobresaltos. Para ello, necesitamos tener suficiencia económica y, para que así ocurra, tenemos nuestro sistema público de pensiones, el cual recauda, capitaliza y garantiza la buena gestión de las cotizaciones que aportamos con esfuerzo durante toda una vida, 

Por favor, no conviertan esa merecida y trabajada con esfuerzo plácida vejez en un diabólico infierno al cual nos quieren llevar una vez más desde lo privado y su ambición por acumular capital.


Anatolio Díez Merino

Secretario General de la UJP-UGT

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