Las pensiones son sostenibles y deben priorizarse frente al gasto en defensa
Un estudio publicado por Fedea defiende apuntalar el sistema con impuestos generales
El actual sistema de pensiones es sostenible con aportaciones asumibles de recursos provenientes de subidas de impuestos generales y, en cualquier caso, el mantenimiento de su 'generosidad' actual debería priorizarse, en el supuesto de que se planteara un conflicto por unas mayores exigencias de gasto en defensa.
Así lo plantea un estudio recién publicado por el think tank Fedea (@socialfedea), que aborda la reforma fiscal pendiente en España y ha sido realizado por Ignacio Zubiri, catedrático de Hacienda Pública de la Universidad del País Vasco. Aunque advierte de que el sector público debe reducir su elevado endeudamiento por las crisis del covid y la Gran Recesión del 2008, y alerta del desafío que supone el envejecimiento de la población, este experto defiende mantener la revalorización anual de las pagas y apuntalar el sistema con impuestos.
"Es cierto que las pensiones son el gasto más importante del sector público y que en el futuro van a aumentar. Pero no es menos cierto que la cantidad de recursos adicionales a los actuales necesarios para mantener el sistema de pensiones es perfectamente asumible por la sociedad", enfatiza el trabajo de investigación dado a conocer por Fedea este jueves.

La "elección razonable" es mantener las pensiones
Una de las cuestiones analizadas es que los problemas para mantener las pensiones se pueden agravar por el previsible aumento del gasto en defensa, debido a la subida del gasto de la OTAN al 5% del PIB y a las guerras en Ucrania e Irán, y cómo se puede acabar planteando una elección entre pensiones y defensa, al menos a los niveles aprobados por la OTAN.
Incluso en tal disyuntiva, el estudio defiende que "la única elección razonable es optar por mantener el sistema de pensiones" y hace énfasis en que, a pesar de que la última reforma realizada no ha sido la mejor que se podía haber hecho desde la perspectiva de la sostenibilidad, "las pensiones son sostenibles sin requerir un esfuerzo adicional excesivo en términos de impuestos".

"Decir que España no puede pagar está poco justificado"
El trabajo elaborado por el catedrático Ignacio Zubiri admite que en el año 2050, tanto el gasto en pensiones como el déficit estarán en máximos históricos. Pero no cree legítimo evaluar la sostenibilidad del sistema de pensiones por lo que ocurre en su peor momento, sino que ve más razonable analizar el sistema de pensiones mirando a lo que ocurre en el promedio 2022-2050.
"Y cuando se hace esto, tanto el coste de las pensiones como el déficit se reducen a la mitad. Así, el aumento anual promedio del coste de las pensiones será de 1,7 puntos del PIB y el del déficit 1,2 puntos del PIB", detalla en su estudio.
"Decir que España no puede pagar 1,7 puntos anuales de gasto (3,4 en el año de máximos) en pensiones está muy poco justificado, máxime cuando parte de este gasto adicional en pensiones puede financiarse con la reducción de otros gastos (por ejemplo, gasto en desempleo o en clases pasivas)", remacha Zubiri.
Por otro lado, explica que otra parte del gasto adicional se podrá pagar con los ingresos adicionales previstos, porque la última reforma del sistema de pensiones subió un poco los tipos de cotización. Esto, junto con otras variables, haría que la recaudación por cotizaciones aumente 0,5 puntos anuales del PIB en el promedio 2022-20 y un punto en el 205012.
La cantidad restante (1,2 puntos anuales de promedio, 2,4 en el 2050) puede financiarse de varias formas:
- Sin subir impuestos, plantea que se puede, por ejemplo, pasar cotizaciones de desempleo a pensiones, reducir el fraude en las cotizaciones, aportar los ahorros por la reducción del coste de las clases pasivas o dotar el fondo de reserva adecuadamente.
- Subiendo impuestos, se podría, entre otras medidas, subir las cotizaciones a cargo del trabajador y, marginalmente, las que son a cargo del empresario, establecer recargos de solidaridad en los impuestos que gravan el capital o, simplemente, cubrir los déficits del sistema de pensiones con aportaciones del Estado financiadas con impuestos y, en su caso, con deuda.
Números que prueban la viabilidad del sistema
El estudio publicado por Fedea subraya que el aumento de impuestos necesarios para financiar el déficit es "perfectamente asumible en un país como España, que tiene una presión fiscal por impuestos generales 2,5 puntos por debajo del promedio de la UE y que está, por ejemplo, en torno a seis puntos por debajo de la que tienen Francia o Italia, quince puntos por debajo de la de Suecia y veinte puntos por debajo de la de Dinamarca".
En todo caso, Zubiri recuerda que no es necesario que todo el aumento del déficit se financie con impuestos.
En una línea generalmente contraria a la que defienden los expertos de Fedea, este catedrático se muestra muy crítico con la eventualidad de implantar medidas complementarias, del tipo cuentas nocionales o la potenciación de sistemas privados de pensiones, esencialmente las pensiones ocupacionales, ya que considera que "solo reducen las pensiones públicas y estimulan la adquisición de unas pensiones privadas que, además de ser costosas, en la mayoría de los casos solo producirán complementos muy limitados a las pensiones públicas".

