Estella Acosta Pérez
Opinión

El aprendizaje a lo largo de la vida para las personas mayores

Estella Acosta Pérez

Martes 20 de enero de 2026

6 minutos

Una nueva forma de responder al llamado de la Madurescencia: "Aprendizaje a lo largo de la vida"

Martes 20 de enero de 2026

6 minutos

El aprendizaje a lo largo de la vida (life long learning) ha sido descubierto por dirigentes, autoridades y diferentes personalidades relacionadas con el empleo o la educación, aunque la idea existe desde tiempo inmemoriales y tuvo un momento estelar en los noventa con el Informe Delors. Ahora aparece como una receta mágica para facilitar la inclusión, evitar la dualización laboral o adaptar las capacidades de la fuerza de trabajo para los procesos de digitalización, automatización o robotización. Y también han descubierto su importancia para el envejecimiento activo y saludable.

Se ha tomado conciencia o se repite como mantra por parte de entidades públicas y privadas. Es realmente una necesidad relevante que el conjunto de la población continúe aprendiendo a lo largo de toda su vida, pero se plantea de forma vacía, con modelos poco fiables o aludiendo a aspectos diferentes de esas necesidades, que no siempre son prioritarios. La Comisión Europea marcó un camino para no limitar la definición a un enfoque económico, abarcando todos los aprendizajes formales, no formales o informales desde la infancia hasta después de la jubilación.

Lo primero que debemos despejar es el doble sentido que da significado al aprender a lo largo de la vida. Por un lado, se refiere a la necesidad de formación continuada para adaptarse a los cambios tecnológicos y organizativos de la sociedad y de las empresas. Es el sentido más evidente y más directamente aceptado y promovido. Pero eso no es tan sencillo como parece, ni se trata de un mero entrenamiento para usar nuevas técnicas. Tal vez lo sea para ir actualizando conocimientos y capacidades, reciclándose, adaptándose a lo cambios. 

Por otro lado, ser capaz de formarse continuamente, adaptándose a los cambios tecnológicos y organizativos, seleccionando la formación pertinente y de calidad que pueda transferirse a cualquier ámbito vital y laboral, no es tarea fácil para el conjunto de la población. Para poder continuar formándose es necesario disponer de las capacidades instrumentales, las herramientas de conocimiento, de experiencia práctica, de visiones sobre el entorno de trabajo, que permitan hacer efectiva la formación necesaria. Esto nos lleva al otro sentido del aprendizaje a lo largo de la vida: las capacidades para aprender a aprender, aprender a conocer, a hacer, a ser y a convivir (Delors) capacidades para ser y hacer según Marta Nussbaum o alfabetización digital, científica y subjetiva para J.C. Tedesco. Tal vez, Amartya Sen agregaría la capacidad de hacer y de valorar, que marcan la oportunidad o la libertad de elegir, que no todas las personas pueden ejercer

Porque los objetivos incluyen “la ciudadanía activa, la realización personal y la integración social” además de aquello que se relaciona con el empleo.

La OCDE hace tiempo señalaba en el Proyecto DeSeCo (2000) la necesidad de tres categorías de competencias para conseguir el bienestar individual y colectivo: usar herramientas de forma interactiva (el lenguaje, la ciencia, la tecnología), interactuar en grupos heterogéneos (dada la inexistencia de uniformidad social) y actuar de forma autónoma (capacidad imprescindible). Sin esas capacidades, el aprendizaje a lo largo de la vida no estará al alcance de todo el mundo y las sociedades democráticas no pueden permitirse las desigualdades. Ese marco conceptual ilumina también los sentidos de las 8 competencias claves de la UE, para que no sean reproducidas con los modelos tradicionales: comunicación en lengua materna y lenguas extranjeras, competencia matemática básica y en ciencia y tecnología, competencia digital y aprender a aprender, sin olvidar competencia en ciencias sociales y cívicas, conciencia y expresión cultural o espíritu de iniciativa. 

La garantía de unos procesos de enseñanza aprendizaje que faciliten el aprendizaje a lo largo de la vida no proviene de introducir materias tecnológicas, TICs o entrenar en algunas competencias específicas, sino en un cambio radical en los procedimientos y las metodologías. Los motores específicos del aprender a aprender no se pueden encapsular ni en asignaturas ni en manuales, implican un cambio de paradigma que no es fácilmente asimilable. Menos aún, para quienes quieren soluciones a corto plazo, que no impliquen demasiadas inversiones.

Están disponibles múltiples investigaciones y ensayos sobre las competencias claves para el mundo del trabajo en la orientación para el empleo, la formación profesional continua se nutre de variados debates. Para las personas mayores empiezan a aparecer soluciones mágicas, por lo general relacionadas con la brecha digital o la salud. Es evidente que indican la necesidad de alfabetización digital para las personas mayores como parte del envejecimiento activo, que evitará la desigualdad en ese sentido. Pero no es la receta para aprender a lo largo de la vida, aunque no se puede negar que será una herramienta valiosa.

Existen otras capacidades necesarias, como las señaladas por Marta Nussbaum, que deberían adaptarse para las personas mayores: 

1.- Vida: vivir una vida que merezca la pena ser vivida, en duración y en calidad

2.- Salud física: mantener una buena salud, con una alimentación adecuada y un sitio apropiado para vivir

3.- Integridad física: movilidad, y protección ante agresiones, incluso las domésticas.

4.- Sentidos, imaginación y pensamiento: poder utilizar todas las capacidades humanas, sin limitar los aprendizajes a los contenidos académicos

5.- Emociones: poder desarrollar las capacidades emocionales que contribuyan a enriquecer las relaciones personales y sociales, y puede implicar contribuciones a la salud mental.

6.- Razón práctica: reflexionar críticamente sobre la propia vida y la libertad de conciencia, los prejuicios, las costumbres o los preceptos religiosos

7.- Afiliación:

a) “Poder vivir con y para los demás, reconocer y mostrar interés por otros seres humanos, participar en formas diversas de interacción social, ser capaces de imaginar la situación de otra persona”.

b) Disponer de las bases sociales necesarias para respetar la dignidad y la valía de cada persona, evitando discriminaciones por razón de sexo, etnia, orientación sexual, clase, religión u origen nacional.

8.- Otras especies: vivir respetando a los animales y al medio natural

9.- Juego: poder reír, jugar, disfrutar de actividades recreativas

10.- Control sobre el propio entorno: político, social, material, legal. Participando activamente, reivindicando normativas y medios de vida que defiendan los derechos humanos

Todas ellas podemos incluirlas en diferentes programas o actividades para las personas mayores, todas pueden aprenderse, todas pueden desarrollarse y partiendo de la experiencia de vida de las personas mayores es posible lograr resultados efectivos. Además, algunas ya están en muchas de las acciones que se programan, aunque puede ocurrir que no se orienten en el sentido adecuado. Sobre todo, si se reproducen metodologías tradicionales de aprendizaje memorístico, colecciones de conferencias de expertos o charlas meramente informativas. La diversidad de experiencias de aprendizaje dará la posibilidad de desarrollar la inteligencia, las emociones, las relaciones sociales, las conductas prácticas o la creatividad. 

Las desigualdades que sufren las personas mayores de clase trabajadora se superan partiendo de la base material (redistribución económica), se consolidan con el reconocimiento y el respeto de las diferencias culturales y sociales y se sostienen si existe una auténtica participación y representación política. El aprendizaje permanente es un instrumento para dotar a las personas mayores del desarrollo de sus capacidades humanas que les permitan la ciudadanía activa, la realización personal y la integración social. Implica combatir las brechas de clase, de género, de estudios, de etnia o de origen, con acciones formativas adaptadas a las necesidades y los intereses de las personas mayores y del desarrollo humano.

Sobre el autor:

Estella Acosta Pérez

Estella Acosta Pérez

Estella Acosta Pérez es orientadora y profesora asociada de la Universidad Autónoma de Madrid jubilada. Participa en la Asociación Isegoría y en la Federación de Pensionistas de CCOO.

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