Salud

Los mayores se rebelan contra la polimedicación: "Hay que recetar menos pastillas y más zapatillas"

Pablo Recio

Lunes 9 de marzo de 2026

7 minutos

Exigen que la administración se tome en serio este problema de salud pública

Los mayores se rebelan contra la polimedicación: "Hay que recetar menos pastillas y más zapatillas"
Pablo Recio

Lunes 9 de marzo de 2026

7 minutos

La polimedicación se ha convertido en un verdadero problema de salud pública de la era de la longevidad. Y es que los avances médicos –tratamientos, vacunas e higiene– han provocado que aumente sustancialmente la esperanza de vida, alcanzando los 84 años. Pero esas décadas ganadas se viven muchas veces arrastrando enfermedades crónicas, como la diabetes, las cardiopatías, la artritis o incluso ciertos tipos de cánceres. 

Y esto provoca que, a más edad, aumente sustancialmente el consumo de tratamientos. Un reciente informe del Ministerio de Sanidad, realizado en base a datos aportados por atención primaria, pone cifras a este fenómeno propio de nuestro tiempo: cerca de tres de cada 10 personas de más de 65 años vive polimedicado –toma más de cinco principios activos al día–, un porcentaje que aumenta, en la franja de 85 a 94 años, hasta el 44,7%. 

No obstante, en muchos casos, los mayores toman más pastillas de las que realmente necesitan, tal y como han denunciado expertos a 65YMÁS. Y esto sucede por muy diversas razones: tratamientos para hacer frente a los efectos secundarios de otros fármacos, poca comunicación entre profesionales de distintas especialidades, falta de visión global del paciente, desconocimiento y automedicación. 

Por esta razón, las propias principales asociaciones de mayores del país, reclaman a las instituciones tomarse muy en serio este tema, ya que tiene consecuencias para la propia salud de los sénior, puesto que muchos medicamentos no son inocuos. 

Paciente activo

José Manuel Freire, doctor, exconsejero del Gobierno Vasco y presidente de la Comisión de Sanidad de la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP), que asegura que la polimedicación controlada puede ser una "bendición", reconoce asimismo que este fenómeno es negativo cuando los fármacos "no son necesarios" y "existen incompatibilidades". 

Por una parte, el presidente de la Comisión de Sanidad asegura que la administración tiene un papel que jugar para prevenir estas situaciones, apostando por la 'conciliación', en decir, por revisar todo lo que toma un paciente.

Y en paralelo, sostiene, es crucial que sean los propios mayores los que se empoderen. "Importante y fundamental también el papel activo de los pacientes en el uso racional de medicamentos; deben informarse, preguntar sobre su tratamiento –para qué sirve, dosis, cuándo tomarlo–, seguir las indicaciones al pie de la letra, no automedicarse, comunicar efectos adversos, asegurando con ello tratamientos eficaces, reduciendo riesgos, previniendo resistencias e, importante, ahorrando también costes –en salud y económicos– a toda la sociedad", comenta.

Polimedicación: los riesgos para los mayores que toman cinco o más medicamentos diarios

"Menos pastillas y más zapatillas"

El presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), José Luis Fernández Santillana, aboga por un cambio de mentalidad que resumen en la siguiente expresión: "Menos pastillas y más zapatillas".

Por ello, reivindica la figura del geriatra como el especialista clave. El representante de CEOMA defiende que esta figura tiene una "visión integral de la persona, de su edad y estado clínico".

"Sería conveniente una revisión periódica de la medicación para ver si sigue siendo necesaria, si hay que cambiar o no la posología, su supresión o un cambio de fármaco más actual", propone. 

Y aunque desde la confederación asumen que la cronicidad implica tratamiento, piden asimismo promover que se evite la automedicación y fomentar los hábitos de vida saludables.

Medicalización de problemas no sanitarios

Anatolio Diez, secretario general de la Unión de Jubilados y Pensionistas de UGT (UJP-UGT), advierte que se está produciendo una "medicalización de problemas que no son exclusivamente sanitarios", tratando con psicofármacos y ansiolíticos cuestiones como la soledad, el duelo o la falta de apoyos sociales.

Y advierte que el exceso de medicación aumenta el "riesgo de caídas, deterioro cognitivo, ingresos hospitalarios y pérdida de autonomía personal".

Por ello, Diez defiende firmemente que "no se trata de quitar medicamentos, sino de revisarlos" para asegurar que los tratamientos sean adecuados.

En definitiva, Diez subraya que las personas mayores "no necesitan más medicamentos; necesitan más atención, más escucha y más cuidado integral", concluyendo que "la verdadera buena práctica sanitaria no consiste en recetar más, sino en cuidar mejor".

Revisión anual

Por su parte, el presidente de la Federación de Asociaciones de Personas Mayores de Cataluña (FATEC), Josep Carné, opina que "muchas personas mayores están tomando medicamentos que no precisan o que no les aportan ningún beneficio".

Y crítica la "prescripción por inercia", con una cultura médica y social errónea donde parece que una visita que no termina con la receta de un medicamento "no es realmente una visita". 

Su exigencia principal es organizativa: los mayores deben tener asignado un "profesional sanitario de referencia" –ya sea el médico o el farmacéutico– que se responsabilice de su plan terapéutico global. Asimismo, plantea que se realice un proceso de revisión de la medicación "al menos una vez al año". 

Tolerancia hacia la polimedicación

Desde la Confederación Estatal de Mayores Activos (CONFEMAC), su secretario general, Vicente Pérez, alerta de que la población ha normalizado peligrosamente este fenómeno: "Nuestra sociedad no ve con malos ojos el exceso de medicación y hace poco uso de otras acciones no farmacológicas".

Y advierten de una relación directa y a menudo ignorada: el incremento del riesgo de caídas. En personas mayores, fármacos como los ansiolíticos o los sedantes (que consume el 30% de los polimedicados) son a menudo los culpables de fracturas de cadera o fémur que terminan con la autonomía de la persona.

Por ello, piden que los médicos apliquen sistemáticamente los criterios de desprescripción –como los criterios STOPP/START– para retirar medicamentos que "dejaron de tener sentido" hace tiempo.

Más recursos

Finalmente, Manel Ferran, voluntario de Nagusilan, advierte sobre la falta de coordinación entre especialistas que recetan fármacos "sin tener en cuenta los recetados por el médico de familia" u otros profesionales, lo que lleva a consumir medicamentos preventivos que "a partir de cierta edad no son útiles ni necesarios e incluso pueden ser perjudiciales". 

Para solucionar este problema, Ferran subraya que "el problema no es la cantidad en si misma", sino evaluar periódicamente si las pastillas siguen siendo verdaderamente necesarias. Para lograrlo, considera indispensable una "buena coordinación entre el medico de familia y el farmacéutico".

Sin embargo, el voluntario de Nagusilan advierte que para que esta iniciativa funcione "hacen falta recursos". En este sentido, exige que se pongan los medios para reforzar la atención primaria.

Sobre el autor:

Pablo Recio

Pablo Recio

Pablo Recio es periodista especializado en salud y dependencia, es graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid y comenzó su carrera profesional en el diario El Mundo cubriendo información cultural y económica. 

En 65Ymás, ha contado el drama vivido en las residencias durante la pandemia y ha sacado diferentes exclusivas de impacto como 81 menús de residencias de mayores, a examen: "Baja calidad nutricional y abuso de procesados"que fue citado en una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid. 

Además, fue cofundador de la radio online Irradiando y cuenta con un máster en Gobernanza y Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de Madrid y otro en Periodismo por el CEU San Pablo/Unidad Editorial. 

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