Menores... y menores

Menores... y menores Miia

Desde el 31 de julio en el que 80.000 persona invadieron la ciudad de Ceuta, por la frontera del Tarajal, procedentes de Marruecos, con la aquiescencia de las autoridades de este país “amigo de España y socio fiable” –según quienes nos gobiernan– escuchamos y oímos constantemente en los medios de comunicación la palabra menores, aludiendo a los que entraron con la masa invasora; que lo son conforme a nuestro ordenamiento jurídico. Y siempre defendiendo sus derechos, que los tienen, y quien esto escribe los apoya.

La palabra menor la usamos en sentido amplio, sin embargo no es igual un chaval de 10 o 12 años a uno de 17, que prácticamente está en edad militar, según los cánones de los países de nuestro entorno. La capacidad de raciocino no es la misma para todos. Ni sus necesidades.

Este humilde escribidor quisiera romper una lanza en defensa de los menores que nadie menciona, y que también tienen sus derechos. Me refiero a los niños y niñas ceutíes que han perdido su libertad de movimiento dentro de su ciudad, que no pueden jugar en la calle de su barrio por miedo a la aglomeración de extraños que deambulan por sus calles. Niños y niñas que no pueden disfrutar de sus playas porque están ocupadas por los recién llegados. ¿Dónde queda el derecho a la libertad de estos menores?

Usted, padre o madre, que pueda leerme ¿quedaría tranquilo en casa mientras su hija le dice que va a la playa del Trampolín sabiendo que está ocupada por personas de todas las edades, mayoritariamente adultos jóvenes?

Esto no puede seguir así. Son muchas y se agradecen, las ayudas que se hacen a otros grupos sociales, pero esto no sería una ayuda, sería un derecho.


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