Los sénior y las ofertas laborales

Motivos para tener un currículum vitae al día incluso si te has jubilado (Foto Bigstock) Miia

En numerosas publicaciones se destaca las dificultades que encuentran los profesionales sénior a la hora de reincorporarse al mercado laboral. A diferencia de otros colectivos, su proceso de búsqueda suele ser más largo, más costoso emocionalmente y con menor tasa de éxito.

A estas dificultades estructurales se suman prácticas opacas que afectan a todos los candidatos, pero que resultan especialmente desmoralizadoras para quienes cuentan con una amplia trayectoria profesional. Me refiero a las denominadas ofertas fantasma, a las que propongo llamar con mayor precisión ofertas zombi: aquellas que parecen muertas (porque no existe una verdadera intención de cubrir el puesto), pero que son reanimadas una y otra vez para cumplir distintos objetivos empresariales.

Existen básicamente dos grandes categorías:

Las ofertas de pesca, publicadas de forma permanente para acumular currículos y mantener un repositorio activo, sin necesidad real de contratar.

Las ofertas fantasmas propiamente dichas, publicadas para fines de imagen corporativa, para tranquilizar a empleados sobrecargados, o incluso como aviso velado a la plantilla actual de que sus puestos son prescindibles.

Cada vez con más frecuencia, estos procesos ni siquiera llegan a manos humanas. Los sistemas de inteligencia artificial descartan automáticamente currículos y, en algunos casos, se realizan entrevistas con avatares virtuales que graban respuestas sin que ningún responsable llegue a conocer al candidato. Cuando la oferta sigue publicándose semanas o meses después, el mensaje implícito es claro: la empresa espera al candidato “perfecto” dispuesto a aceptar condiciones por debajo del mercado.

En ocasiones, el puesto ya está cubierto internamente, pero se publica por requisitos legales, de certificación o de imagen. Otras veces, tras varias entrevistas, el proceso se interrumpe bruscamente sin explicación alguna.

Ante esta realidad, los profesionales sénior deben recordar que el problema no reside en su experiencia, capacidades o valía. El problema radica en dinámicas de contratación que han perdido credibilidad y transparencia.

Es necesario avanzar hacia una mayor ética en los procesos de selección. Sería deseable contar con una normativa clara o, al menos, con un código ético exigente para empresas, headhunters y portales de empleo que penalice estas prácticas y reconozca públicamente a las organizaciones que realizan procesos honestos y responsables.

Solo con transparencia y responsabilidad social real podremos construir un mercado laboral más justo, especialmente para quienes tienen más que aportar: su experiencia, criterio y madurez profesional.


Si eres lector o lectora de 65YMÁS y quieres denunciar cualquier situación de la que hayas sido testigo, dar tu opinión sobre cualquier tema de actualidad o sobre cualquier circunstancia que te afecte, puedes enviarnos una carta a nuestro diario. Es muy sencillo. Sólo tienes que entrar en CARTAS A LA DIRECTORA o rellenar este formulario:

Cartas a la directora