Cartas al director

Desatención absoluta en una residencia de mayores

Milagros Herrera Fernández

Sábado 7 de diciembre de 2019

2 minutos

Cartas al director

La verdad, no sé por donde empezar, pero voy a ver si soy capaz de explicar todo o que pasa en la Residencia y Centro de Día Ensanche de Vallecas.

Son muchos los residentes que se quejan de todo lo que les sucede en ella y, en particular, por las comidas, su calidad y la forma de guisarlas, por la suciedad de los enseres (platos, vasos, cubiertos…) por el trato déspota y malas contestaciones que reciben de algunos de los trabajadores; por el retraso en el cambio de pañales (cuando los hay), por el retraso que sufren los grandes dependientes, que necesitan que se les ayude tanto al levantarse, como al aseo personal e incluso para darles de comer, así como la falta de geles, colonia, colutorio, etc…

Por otra parte, los familiares, vemos la suciedad que hay en habitaciones y zonas comunes, el desorden que hay en lavandería, perdiendo prendas debidamente señalizadas, y que las que suben, se quedan arrugadas en el armario sin dignarse siquiera a colgarlas o doblarlas y sin reponer los botones que por unas movilizaciones hechas con prisa y sin cuidado, se arrancan de las mismas. 

Tienen poco control en las medicaciones, sin contar con la facturación que casi todos los meses, la farmacia te cobra el máximo permitido, las utilicen o no.

Cuando hay cita médica en hospital, no preparan adecuadamente al familiar, teniendo que ser tú mismo el que suba a la habitación y la cambies de ropa.

Nuestros mayores están apáticos y sin motivación, hay total dejadez y abandono, hay pocas actividades, se limitan a sentarlos en el comedor con la televisión a todo volumen, que solo les hace empeorar  su deterioro y molestar a las personas que tienen una audición normal, quedándose dormidos la mayoría de ellos por aburrimiento.

Todo esto es una desatención absoluta y no lo que dicen que está previsto  en el contrato suscrito con la Comunidad de Madrid.

Todo esto es genérico, luego hay casos particulares dignos de mención, que en otras cartas se irán describiendo.

Lo que está claro es que los residentes son personas mayores y dependientes, que tienen ganado el vivir sus últimos días dignamente y no como un castigo de abandono y mal trato, por haber llegado a esa edad.

Milagros Herrera Fernández (Madrid)

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