Cartas al director

Pensiones: Nos quieren muertos, ya no les servimos

Joan-Antoni Nicolàs i Ferri

Miércoles 20 de enero de 2021

3 minutos

Pensiones: Nos quieren muertos, ya no les servimos
Joan-Antoni Nicolàs i Ferri

Miércoles 20 de enero de 2021

3 minutos

Les voy a contar mi vida laboral como si esto fuera fútbol. Empiezo mi carrera como futbolista en 1972, con algo más de 14 años. Al año de empezar, cambio de equipo por uno más fiable y profesional, en el que pagan más. Veo más futuro, aunque es todo más duro, con entrenamientos de 7 de la mañana a 7 de la tarde de lunes a viernes.

Van transcurriendo los partidos y las temporadas y voy cogiendo madurez y aplomo en mi demarcación. Cuando mejor estoy, me llaman en 1978 a filas para servir a la patria –18 meses de mi vida tirados– con un accidente de bala incluido. Como cualquier compañero, tengo mis lesiones y mis desencuentros con la directiva y compañeros, pero no hay nada que el buen juego y el tiempo cure.

Transcurren años y me consolido en un equipo compacto y lleno de buenos profesionales. No jugamos en grandes ligas, pero en la nuestra somos de los mejores. La empresa coge cierto renombre entre el mundillo del metal. Vamos ganando partidos, años de trabajo bien hecho, y algunos de los nuestros se retiran al llegar con honores a su edad máxima de juego: 65 años y hasta 50 temporadas. Otros compañeros se van del equipo por diversas razones y los jóvenes vamos cogiendo sitio y reemplazando en sus demarcaciones a los mayores. La cosa funciona: seguimos siendo un equipo referente en nuestra Liga.

Me caso (1986) cuando llevo 14 temporadas en el equipo. Dos años después tenemos una hija y me veo bien, con fuerza para aguantar y llegar al final. Los hijos de la anterior directiva cogen las riendas del club, con aciertos y con errores, pero se acoplan y el equipo, con la inercia adquirida en los buenos años, funciona y tira adelante.

Pero la Liga sigue y seguimos acumulando temporadas, años de entrenamientos duros, cada día cuesta más llegar al final de la jornada. Cada año, al llegar las Navidades, renovamos fuerza y nos conjuramos para llegar al final de la temporada.

Llega la temporada número 30. Me considero un veterano, ya falta menos para el final. Y llega la temporada 36 (2009). Nos dicen desde la federación (Gobierno central) que al siguiente partido algo cambiará. Llega la temporada 37 (2010 el año de la crisis) y no lo superamos. El club cierra y el desconcierto es total. Aún juego un par de años más en otro equipo, pero no me renuevan, ya soy mayor de 58 años.

Ahora, desde la federación nos dicen:

- Que tenemos que jugar hasta los 67 años.

- Que los goles marcados en los últimos partidos no valen

- Que ya no podemos jugar

- Que si jugamos en otro equipo unos minutos más nos alargan la carrera un par de años más.

- Nos quitan prestaciones históricas para mayores de 52 años y luego de 55 años.

Llevo casi 42 temporadas (años cotizados) y no nos dan equipo ni minutos de juego (ni trabajo ni ningún tipo de subsidio) y si jugamos algún minuto nos perjudica más que nos benéfica.

Finalmente, en 2018 (con 61 años de edad y 42 cotizados y trabajados) me jubilan y me penalizan por no llegar hasta los 65 años, aunque tenga 42 años trabajados. Es una penalización del 24%, que es como una cadena perpetua y es para el resto de mi vida, para el resto de mis días.

El sistema dice que si no producimos no nos quiere. Nos quieren muertos, ya no les servimos. Me penalizan por haber trabajado 42 años. ¿Qué hago? ¿Quién me defiende? Salgo a la calle y vuelvo a manifestarme como cuando era joven. Me esperan nuevos compañeros de lucha con ASJUBI-40.


Joan-Antoni Nicolàs i Ferri (Valencia)

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