Una nueva pérdida: homenaje a Patricia Matey
Josep Moya OlléMartes 17 de marzo de 2026
5 minutos
Martes 17 de marzo de 2026
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Un dicho muy popular reza que las desgracias nunca vienen solas y, ciertamente, en muchas ocasiones se cumple de manera cruda y dolorosa. Hace pocos días lloramos la pérdida de Fernando Ónega, el presidente de 65YMAS, y ahora nos entristece otra pérdida: la de la periodista Patricia Matey. No me corresponde a mi hacer una glosa de su figura; Francisco López, su amigo y ex tutor de prácticas, le ha dedicado unas hermosas palabras este domingo pasado. No obstante, me siento legitimado a escribir unas breves notas.
Aunque mi relación profesional con Patricia Matey ha sido breve puedo decir que me ha permitido conocer a una periodista comprometida con su tiempo, muy conocedora del ámbito de la salud, cuya labor ha sido reconocida, como nos recordaba Ana Bedia, directora de 65YMAS, con los premios de periodismo de la Sociedad Española de Oncología Médica, premio Boehringer-Ingelheim, premio de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico, premio Salud de la Mujer, premio de Comunicación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid o Premio de Periodismo de Pfizer.
Patricia fue un referente en el periodismo dedicado a los temas de la salud, entendida en un sentido amplio. Muestra de ello son algunos títulos de sus artículos en 65YMAS: “El edadismo tiene graves consecuencias para la salud y acelera el envejecimiento”, “5 razones científicas para andar a diario”, “El uso del móvil se asocia a más riesgo de enfermedad cardiovascular”, “¿Influye la posición del brazo en la medida de la tensión arterial?” y, uno muy especial: “Ni el amor ni el deseo se jubilan: las parejas a partir de los 60 años se disparan”.
Fue precisamente a raíz de este último que ella contactó conmigo para plantearme algunas preguntas, a lo que accedí de muy buen grado, y cuando el día 14 de febrero se publicó el artículo comprobé que había reflejado con gran precisión mis respuestas. Le escribí para felicitarla y agradecerle la rigurosidad de su texto, algo que no siempre ocurre en el mundo del periodismo. Me contestó con un “muchas gracias, doctor, me alegro que le guste. A por más”.
Ese “a por más” ya no podrá ser, ella se ha ido definitivamente, pero, como ya ocurrió con Fernando Ónega, nos queda su legado, sus más de 600 artículos sobre temas de salud. Es en ellos donde podemos buscar consuelo, en su obra, en su compromiso con la sociedad, en su labor como difusora del trabajo de los y las profesionales de la atención sanitaria, de la investigación y de la formación académica en este ámbito. Explicar de manera inteligible conceptos complejos, como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson o el cáncer no es una tarea fácil, sin embargo, Matey lo consiguió y, además, sin caer en el recurso de la banalización o el infantilismo.
Necesitamos periodistas como ella, que aborden los temas eligiendo bien las fuentes, tanto a la hora de documentarse como a la hora de realizar entrevistas. En tiempos proclives a la banalización y la superficialidad, al simplismo, a los “irritantes” emoticonos y al uso generalizado de titulares grandilocuentes, es casi una urgencia el promover un periodismo serio, riguroso, que profundice en los hechos a relatar y que sepa ir más allá de “la noticia del día”, porque hay noticias que duran meses o años. En definitiva, un periodismo como el que Patricia Matey practicó a lo largo de su vida.
65YMAS está triste, y tiene buenas razones para ello, pero le queda, como ya he escrito, el legado de quienes se fueron para siempre y el consuelo de aquellos que les siguen en la vía del compromiso y la rigurosidad.
Adiós, estimada Patricia.



