España tiene campeones del mundo de fútbol: ahora necesitamos campeones del cuidado

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España vuelve a ser campeona del mundo de fútbol. Y, mientras veía a nuestra Selección celebrar su segunda estrella, pensaba que detrás de un éxito así hay mucho más que buenos futbolistas.

Hay talento, por supuesto. Pero también años de preparación, esfuerzo, disciplina, trabajo en equipo, humildad, confianza y capacidad para responder cuando llegan los momentos difíciles. En definitiva, hay aptitud y actitud.

Por eso podríamos hablar, con una sonrisa, de los SUPERCUIDADORES del buen fútbol mundial.

Pero esta celebración también me ha llevado a pensar en otros SUPERCUIDADORES mucho más cercanos. Personas que quizá nunca llenarán una plaza, recibirán una medalla o aparecerán en una portada, pero que realizan cada día una labor decisiva: cuidar de los mayores y de quienes necesitan ayuda para vivir con dignidad.

Querer cuidar bien no siempre es suficiente

Todos queremos que, cuando llegue el momento, nos cuide alguien que nos trate con cariño y respeto.

Pero creo que debemos aspirar a algo más. Queremos que esa persona también sepa movilizarnos correctamente, prevenir una caída, comprender una demencia, favorecer nuestra autonomía, reaccionar ante una emergencia y respetar nuestras decisiones.

Porque la buena voluntad es imprescindible, pero cuidar bien también requiere conocimientos y competencias.

Es exactamente lo que ocurre en el deporte de élite. Nadie confiaría el futuro de una Selección únicamente a personas bienintencionadas. Exigimos preparación, experiencia y profesionalidad.

¿Por qué deberíamos exigir menos cuando hablamos del cuidado de una persona?

En SUPERCUIDADORES llevamos desde 2014 defendiendo precisamente esta idea: cuanto más vulnerable es una persona, mayor debe ser nuestra exigencia con la calidad de los cuidados que recibe.

La excelencia no se improvisa

Una de las grandes enseñanzas del deporte es que nadie llega a lo más alto sin entrenarse. Con los cuidadores ocurre lo mismo.

España necesita cada vez más personas capaces de cuidar bien. El envejecimiento de la población hará crecer inevitablemente las necesidades de atención, tanto en los domicilios como en residencias, centros de día y servicios sociosanitarios.

Por eso debemos apostar decididamente por la formación y profesionalización de los cuidadores.

Formarse no significa cuidar de una manera menos humana. Todo lo contrario. Cuanto mejor preparado está un cuidador, más seguridad puede ofrecer y más tiempo y capacidad tendrá para centrarse en lo verdaderamente importante: la persona.

La tecnología podrá ayudarnos muchísimo en los próximos años, pero difícilmente podrá sustituir por completo una mirada que comprende, una conversación que acompaña o una mano que transmite seguridad.

También debemos reconocer la experiencia

Hay, además, miles de personas que llevan años cuidando y saben hacerlo muy bien, pero que todavía no disponen de una acreditación oficial que reconozca lo que han aprendido trabajando.

No podemos permitirnos desperdiciar ese talento.

La acreditación de competencias profesionales permite que la experiencia y la formación adquiridas a lo largo de los años puedan transformarse, cuando se cumplen los requisitos establecidos, en reconocimiento profesional, nuevas oportunidades de empleo y mayor seguridad para las familias.

La experiencia merece ser reconocida. Y la profesionalidad también.

¿Quién es el SUPERCUIDADOR de tu vida?

Estos días España ha salido a la calle para reconocer a sus campeones. Quizá deberíamos preguntarnos también quiénes son nuestros campeones cotidianos.

Puede ser una hija que lleva años cuidando a su madre. Un marido que acompaña a su mujer con alzhéimer. Una cuidadora profesional que consigue que una persona mayor continúe viviendo en su casa. O una empresa, asociación, institución o profesional que está haciendo algo extraordinario para mejorar la vida de quienes necesitan cuidados.

Para descubrir y dar visibilidad a esos ejemplos nacieron los Premios Internacionales SUPERCUIDADORES, que este año celebran su 12.ª edición y mantienen abierta la presentación de candidaturas hasta el 31 de julio. Porque una sociedad también demuestra sus valores por aquello que reconoce.

España ya tiene sus campeones del mundo del fútbol. Ahora tenemos otro gran desafío colectivo: conseguir que nuestro país sea también campeón mundial en cuidar bien a sus mayores y a quienes más lo necesitan.

Para lograrlo necesitaremos talento. Formación. Experiencia. Trabajo en equipo. Y, sobre todo, mucha aptitud y mucha actitud.

Porque la excelencia no se improvisa. Ni en el fútbol ni en los cuidados.