Francisco Olavarría Ramos
Opinión

Ictus, la enfermedad de la urgencia

Francisco Olavarría Ramos
¿Cómo actuar ante un ictus?

La triste muerte del actor Jordi Rebellón, el que fuera intérprete del doctor Vilches en la serie Hospital Central, a los 64 años, víctima de un derrame cerebral tras sufrir un ictus, es una oportunidad para destacar la fatal y numerosa incidencia de esta enfermedad que provoca alrededor de 120.000 nuevos casos y 400.000 muertes al año en España.

El ictus es la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto y la segunda relacionada con la demencia después de la enfermedad de Alzheimer, según la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Los accidentes cerebrovasculares son incidentes tanto cardiovasculares como neurológicos, que se producen cuando se interrumpe o reduce el suministro de sangre del corazón al cerebro. Esto priva al cerebro de oxígeno, nutrientes y provoca la muerte de las células. Por ello, los profesionales de la salud insisten en la urgencia del tratamiento.

Las primeras horas son fundamentales para el éxito de este tratamiento y hacer frente a las secuelas.

Los daños asociados al ictus pueden variar y se presenta en una condición de discapacidad, con parálisis, problemas de equilibrio, trastornos del habla y déficits cognitivos

Para el tratamiento del ictus, independientemente del tipo que sea, isquémico o hemorrágico, la atención terapéutica debe centrarse en retomar las actividades cotidianas en el mayor grado posible y con la mayor prontitud.

La rehabilitación puede incluir diferentes terapias dependiendo de las funciones afectadas y, seguramente, implique hacerla de por vida.

  • Fisioterapia para recuperar la plena funcionalidad de las extremidades, miembro superior e inferior, y evitar la rigidez muscular si se presenta una parálisis facial.
  • Logopedia para ayudar en la recuperación del lenguaje y el habla, incluida la deglución de estos pacientes que han sufrido accidentes cerebrovasculares.
  • Terapia ocupacional para volver a aprender las actividades cotidianas (como bañarse, vestirse y comer) y recuperar su independencia
  • Terapia neuropsicológica con apoyo profesional y con grupos de apoyo para atender a cambios de conducta o los trastornos depresivos.
  •  Inyecciones de toxina botulínica o relajantes musculares para la espasticidad inducida por el ictus (tensión o espasmos musculares y rigidez articular) por el médico rehabilitador, también llamado fisiatra.

Las familias y el entorno más próximo pueden facilitar esta incorporación a la nueva vida y la aceptación de este evento. Incluso para la prevención, al alertar de hábitos nefastos para la salud, como son: la presión arterial alta, tabaquismo, obesidad, la dieta altas en grasas y azúcares, inactividad física, diabetes o consumo de alcohol. Más si cabe, cuando la ciencia nos arroja el siguiente resultado, hasta el 90% de estos casos se pueden prevenir modificando el estilo de vida.

Por lo que, tanto usted como un familiar, si presenta debilidad muscular, un habla irregular y una sonrisa asimétrica, pérdida visual, inestabilidad y falta de equilibrio o intenso dolor de cabeza, no hay tiempo que perder. Claramente, es un ictus. Momento para llamar a los servicios de salud.

Posteriormente, es recomendable, una rehabilitación intensiva, significativa, individual, repetitiva, con los mejores profesionales en neurorrehabilitación para recuperar el mayor grado de autonomía lo antes posible.

Sobre el autor:

Francisco Olavarría Ramos

Francisco Olavarría Ramos

Francisco Olavarría Ramos es profesional de la comunicación, con formación en gerontología social. Es director de Relaciones Institucionales de Depencare, empresa de cuidadores a domicilio para personas mayores y personas con algún grado de dependencia y/o discapacidad.

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