Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Lo que crecemos (2 cm por década)

Ramón Sánchez-Ocaña
Lo que crecemos (2 cm por década)

Los españoles somos cada vez más altos. Según diversos estudios que pueden extrapolarse a toda la población de nuestro país, se puede afirmar que la talla de los españoles aumenta y además lo hace a un ritmo acelerado. Desde 1985, la estatura media de la población escolar hasta los 14 años se ha alargado 4 centímetros en el caso de los chicos. La  población femenina creció algo mas de dos.

En cuanto al futuro, hacen una curva de progresión y estiman que las  nuevas generaciones seguirán creciendo. La talla media, en ambos sexos, será dos centímetros mas alta cada diez años...

¿Y de qué depende nuestro crecimiento?

En principio tenemos una estatura potencial  impresa en nuestro código genético. Es curioso: un par de células germinativas -una masculina y otra femenina- pesan prácticamente lo mismo, sean de la especie que sean. Sin embargo un par se convertirá en un ratón y otro en una ballena azul. Y en el momento del parto serán 2 gramos para un ratón, 200 para un perro, 3.000 gramos para un hombre, 110.000 para un elefante y 3 millones de gramos para una ballena azul. Es decir que cada especie tiene un patrón de crecimiento.

Nosotros además  tenemos un patrón individual, una predisposición genética. De padres altos, suelen nacer hijos altos. Ahora bien que la estatura final que alcance el niño iguale al potencial de crecimiento que tiene impreso en sus cromosomas, depende también de muchas circunstancias: cuando el feto se esta desarrollando se esta programando esa altura y le influyen varias hormonas de la madre. Y después del nacimiento son otros factores y principalmente la alimentación, el medio ambiente y las hormonas del propio niño...

Lo que hay que tener muy claro es que si un niño come bien, no va a ser mas alto por comer mejor. Aunque lo que puede ocurrir es que si come mal, crezca menos. Especialmente si esa mala nutrición se produce en el primer año de vida. Fíjense: en 1964 se midió a casi 130.000 niños. Y se vio que los que vivían en zonas deprimidas, medían 5 cm. menos que los de zonas desarrolladas. Cuando en 1970 se volvieron a medir, habían desaparecido las diferencias. Los de zonas deprimidas habían crecido y los de zonas desarrolladas no variaron.

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