La misión de la mujer

No recuerdo como llegué a descubrir esta obra pequeña que véis en pantalla, y ni siquiera recuerdo otro cuadro de aquella visita fugaz a la Tate Britain, que me causase tanto impacto.

El título de la misma es ‘Misión de la mujer: El Consuelo de la Vejez’ y la fecha de su ejecución,1862. Perteneciente a un tríptico que presenta colectivamente el amor maternal, conyugal y filial, mostrando tres episodios de la vida de la mujer como madre, esposa e hija, cuyos títulos son: ‘Guía de la Infancia’, ‘Compañero de la adultez’ y ‘Consuelo de la Vejez’.

“Es la escena de un padre moribundo, seducidamente vigilado y atendido por el afecto de una hija”, comentaron los diarios de la época.

La "comodidad" que constituye el tema de este cuadro se ve acentuada por los suaves movimientos y tonos de la pintura, de colores pastel. Efectivamente, nada incómoda a nivel plástico. Además, y salvando las distancias, es una escena que podríamos reconocer en nuestro entorno próximo. El cuidado amoroso de una hija a su padre en el refugio del hogar.

En el centro descansa una Biblia con bisagras de cuero que sugiere que el confort terrenal lo representa la mujer y que esta deriva de su fuente divina, ofrecida por el "Dios de todo confort" (2 Corintios 1:3-4).

En este punto vuelvo al título, para rescatar la palabra consuelo y me encuentro lo siguiente en el diccionario así: “Descanso y alivio de la pena, molestia o fatiga que aflige y oprime el ánimo”

¿Es esta la misión de las mujeres? Quizá sí en el siglo XIX, pero hoy ya deberíamos conocer nuestros derechos y saber que las tareas de cuidado no deben ser tarea exclusiva de las mujeres, sino de toda la sociedad en su conjunto.

No es casualidad que sea una escena de interior. Como veis, la hija del anciano se encuentra en el hogar - el espacio por excelencia de las mujeres - mostrando su principal ocupación, proporcionar comodidad física y apoyo espiritual en la vejez, y basarlo en el propio desinterés y la servidumbre que el cuidar conlleva.

Si queremos continuar con este rol de sacrificio tenemos que seguir como hasta ahora:

  • Continuar en silencio, sin manifestar nuestras necesidades
  • Aislándonos de las redes de apoyo
  • No exigiendo remuneraciones justas y tiempos de descanso
  • Sin escuchar y aprender de los profesionales del sector, que insisten en la formación continua, la prevención y los autocuidados.
  • Malcriando a los hijos varones de las familias
  • ...

 Me gustaría terminar con algo que olvidé destacar pero que no es un asunto menor, el autor del cuadro fue George Elgar Hicks. Un hombre, por supuesto. Otro señor que no quería renunciar a sus privilegios de ser complacido siempre. 24 horas, 365 días.

¿Estamos dispuestas a continuar con este sistema tan prisionero?

Cuidar es una profesión, quizá para muchas de vosotras sea vocacional (preguntémonos si esa vocación es real o impuesta por un sistema familiar que así nos lo inculcó). Repito. Cuidar es una profesión que debe tener reconocimiento económico, social y político.

Sin una sociedad de cuidados mutuos, enfermaremos de un virus letal que tiene rostro de desidia, abandono y miseria. ¿Queremos vivir como en el siglo XIX?

La evolución de los cuidados dignos, profesionales y bien remunerados depende de todas nosotras y nosotros.

 Reconozco que no he sido cómodo pero la comodidad de nuestro presente y el futuro próximo, depende de que hoy hablemos claro. Cuidar no es la misión de las mujeres.

 


Francisco Olavarría Ramos (@OlavarriaRamos), director de Relaciones Institucionales de Depencare​, empresa de cuidadores a domicilio para personas mayores y personas con algún grado de dependencia y/o discapacidad.

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Olga Rodriguez Hace 17 días
Completamente de acuerdo, no solo somos las mujeres las que debemos tener este rol(posición machista).Gracias por tu defensa
Ana Hace 18 días
Encuentro muy acertada la reflexión y muy original a raíz de una obra de arte... Me quedo, además de con tu análisis, con que somos eso. Gracias Francisco!
Concha Hace 19 días
Excelente Francisco, siempre tienes tanto que enseñar y compartir
Chema Hace 19 días
Inteligente y acertada puesta en escena de la problemática del cuidado de las personas necesitadas por parte de Francisco Olavarría Ramos​ . La busqueda de un equilibrio entre el mercado, las familias y las ONG,s solo se solucionará si se plantea como un problema político de primera necesidad.