Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Navidades: aunque no es obligatorio, vamos a coger entre 2 y 4 kilos

Ramón Sánchez-Ocaña
Navidades: aunque no es obligatorio, vamos a coger entre 2 y 4 kilos. Foto: Bigstock

En total vamos a tener un promedio de ocho nueve comidas festivas en las que vamos a triplicar lo que comeríamos cualquier otro día. Primera cuestión: ¿Por qué?. No tenemos que renunciar a ello; pero hagámoslo con medida.

Compense los menús. Cambie la idea: no comer cantidad, sino calidad. Dese un capricho, en vez de comer mucho.

Trucos para no engordar

*No es necesario comer de todo, ni atiborrarse en todas las comidas desde el día 20 de diciembre al 7 de enero. Si un día tiene una cena, procure comer poquito. Y si lo que tiene es una comida, procure a la hora de cenar tomarse un yogur, o una fruta.

*No por saltarse una comida va a “ahorrar” calorías. Cuando vuelva a comer, su organismo estará más ávido de energía y asimilará más deprisa.

*Mastique mucho y muy despacio. Cuando se come deprisa se come más, porque no da tiempo a percibir la sensación de saciedad.

*Si no hay contraindicaciones de ácido úrico -o de tipo económico- los mariscos son un buen recurso. Son ricos en proteínas, tienen poca grasa y mucha agua.

*Su enemigo son las grasas. Un gramo de grasa aporta más del doble de calorías que un gramo de todo eso que cree que engorda tanto: azúcar,  o pan, o garbanzos o lentejas.

*Si toma dulce, que sea de postre: comerá menos cantidad. Si se ingieren en ayunas, se asimilará más el azúcar.

*Al acabar de cenar y antes de los postres, vaya a lavarse los dientes. El frescor de la pasta y el sabor mentolado hará que resulte menos apetitoso el dulce.

* Las fechas de celebración son muy señaladas y concretas. Las demás pueden servir para compensar; es decir, procure, los días previos, hacer comidas sin grasa, ligeras, con mucha fibra.

* NO REPETIR nunca: servirnos poco y no insistir. Otro truco eficaz es esperar un rato entre plato y plato. Desaparece la ansiedad y comeremos menos.

* Antes de una ingestión abundante, prepárese para tener menos hambre. Tome antes un par de piezas de fruta. Se trata de que no llegue a la mesa con ansiedad de comer.

* Recuerde que hay platos exquisitos con setas y champiñones. Pueden ser deliciosos, son muy poco calóricos, tienen mucha agua y componen platos sabrosísimos. No engordan.

El día grande

No ponga esas bandejas de aperitivos excesivamente calóricos (a base de embutidos y patés). Empiece por un consomé desgrasado. (Déjelo enfriar, retire la capa de grasa que queda encima y a la hora de comer, caliéntelo. No pierde sabor y elimina grasa). Puede servir un cóctel de mariscos con mayonesa baja en calorías. Y como plato principal un pescado al horno o, mejor a la sal o en papillot.

Si le parece que el cordero es imprescindible, riéguelo poco a poco y procure que pierda parte de su grasa.

También puede hacer un redondo al horno, tipo rosbif.

Y de postre, carpaccio de frutos tropicales, bien cortados finitos (con unas gotas de limón para que no se oxiden). Donde hay exceso -inevitable- es en los postres, porque es obligatoria la bandeja de turrones. No hay por que renunciar; pero tras la fruta y que sea poco para terminar con  dulce.

No llegar hambriento

Uno de los primeros trucos si se come o cena fuera de casa, es tomar un poco de fruta y beber dos vasos de agua para no llegar hambriento.

También es recomendable pedir algo ligero a base de pescado. Y en todo caso, tomar pan integral o verduras para que la fibra acelere el tránsito intestinal. Si asistimos a un restaurante nos daremos cuenta tras los aperitivos, de que hemos pedido de más. Cuando se va en grupo lo normal ya es pedir algo de picar entre todos y después solo un plato. Controlar lo que se pica es un buen consejo.


 

SOBRE EL AUTOR

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942). Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Tele 5 y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición. 

En 2019 entró en el consejo editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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