Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Trucos para sobrevivir al calor

Ramón Sánchez-Ocaña
Cuando el calor nos agobia

Píldoras

 

Por la noche refresca, suele decirse. Menos cuando la temperatura no baja de los veintitantos grados y el sol de la mañana sube los termómetros hasta los treinta y cinco. Es como si no diera tiempo a enfriar. Lo cierto es que cuando llegan los calores, se hace más difícil conciliar el sueño.

Durante el día

  • Beber de manera abundante aunque no se tenga sensación de sed.
  • Evitar comidas grasas y copiosas. Aumentar el consumo de frutas y verduras para reponer sales minerales que se pierden con el sudor.
  • En la casa mantener las persianas bajadas e incluso cerrar las ventanas si el aire de la calle es muy caliente. Cuando llegue la noche hay que procurar subir todas las persianas y abrir las ventanas.

Algún truco

Hay una serie de consejos tradicionales para librarse del calor durante la noche. (Solo usted puede calibrar cuánto calor tiene y qué truco le va mejor).

Puede por ejemplo, poner las muñecas bajo el chorro de agua fría. Así enfría la sangre que pasa superficialmente por allí y esa refrigeración recorrerá su cuerpo. También puede echar mano del ventilador y poner delante de él un recipiente con hielo, de manera que el aire que le llegue este especialmente refrigerado.

Si el calor es excesivo, tome una ducha fresca (tomarla fría es incómodo) y después no se seque de manera completa: espere a secarse con el ambiente.

Hay quien aconseja mojar unos calcetines, escurrirlos bien y ponérselos cuando todavía están húmedos. Es el mismo truco de las muñecas. La sangre, al pasar irá refrigerando todo su cuerpo. 

Por supuesto, si suda debe tener un vaso de agua fría a mano para beber de vez en cuando. Puede establecer alguna corriente, abriendo una ventana de algún cuarto, y otra en el suyo con las puertas abiertas (tome la precaución de apoyar las puertas en una silla para que las corriente no las cierre de golpe).

Una vuelta cada hora y media 

Mientras dormimos damos una vuelta en la cama cada hora y media aproximadamente. Si se acuesta temprano se mueve mucho menos que si se acuesta tarde. Si la cena es copiosa, hay mayor movimiento. Y si uno se acuesta después de haber visto una película violenta, la movilidad también es mayor.

La siesta

Quizá le preocupe la siesta que parece compañera del verano. En principio debe saber que especialistas importantes dicen que la siesta es beneficiosa y una necesidad biológica, siempre que no sea muy larga. Parece que el organismo tiene una disposición natural a dormir dos veces diarias. Una cabezada a mediodía, y una serie de horas por la noche. La NASA tras un estudio serio dice que una siesta de 40 minutos permite volver al estado de máxima alerta y atención. Muchas compañías aéreas ya aconsejan esa siesta a sus pilotos. La siesta corta sube la moral, mejora la atención, la productividad y la seguridad de los trabajadores. (Una curiosidad: entre los aficionados a la siesta se puede citar a Leonardo da Vinci, Edison, Churchill, Clinton y Sharon Stone).

Pero breve...

En lo que todos están de acuerdo es en que la siesta es beneficiosa, si es breve. Más de 30 minutos supondría alguna desventaja, porque permitiría al organismo llegar a las fases más profundas del sueño y se traduciría en despertar incómodo, en perder la noción horaria e incluso en dolor de cabeza.

El nombre de siesta

Ya no se duerme a la “hora sexta”, origen del término, que eran las doce del medio día. Los monjes, que se levantaban a las seis de la mañana, tras la comida de las doce “sexteaban” y en muchas ocasiones se adormilaban durante la meditación. Ese es el origen de la siesta. Debe hacerse después de la comida, a primera hora de la tarde, en lugar tranquilo y con la seguridad de que le despertarán a la media hora. El Dr. Estivill, una de las mayores autoridades en problemas de sueño, sostiene que lo conveniente sería dormir entre 10 y 20 minutos, para no pasar del sueño superficial.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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