Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Por qué deberías acostumbrarte a la comida sosa

Ramón Sánchez-Ocaña
Acostúmbrales a la comida sosa

Píldoras

 

Una adecuada nutrición en la infancia, donde se implantan los hábitos de alimentación saludables que van a marcar el futuro del individuo, es un poderoso elemento de prevención". Esta frase es del prof. Alfonso Delgado, fue un ilustre presidente de la Asociación Española de Pediatría. Y  añadía de manera rotunda: “A la hora de crear el hábito alimentario que ha de ser variado y equilibrado es importante acostumbrar a los más pequeños a comer con poca sal. El cloruro sódico ha de controlarse en la medida de lo posible por su elevada incidencia en los cuadros de Hipertensión Arterial y en el incremento de los valores del llamado colesterol malo.”

No es más que una muestra de la preocupación existente en este campo. Hasta el punto de que el Ministerio de Sanidad, a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, ha promovido campañas en este sentido. (Por ejemplo: El pan ya tiene menos sal). 

Se calcula que cada uno de nosotros tomamos diariamente alrededor de 12 gramos de sal  y no deberíamos pasar de 6. Con solo esa medida, los grandes números indican que los accidentes cardiovasculares se reducirían en un 25 por 100.

Es verdad que necesitamos el sodio y la sal -cloruro sódico- lo aporta. Pero no es menos cierto que consumimos mucha más sal de la necesaria. El sodio está en nuestra sangre y en los tejidos blandos. La mayor parte está fuera de nuestras células. El potasio, por el contrario, está dentro de ellas. Y el balance entre estos dos elementos, el sodio-potasio, es uno de los factores, quizá el más importante, que regula la proporción de agua que hay dentro y fuera de las células.

Pues bien, la mayor parte del sodio que llega a nuestro cuerpo procede de la sal que añadimos a la comida. Se puede calcular que aportamos alrededor de casi 12 gramos diarios. Y nuestro organismo sin embargo, no necesita más de 0,5 gr. de sodio al día, es decir, 1 gr. de sal. 

Porque además, el exceso no tiene ventaja alguna. Nosotros, en Occidente, consumimos al día MÁS DE 200 veces la sal que consumen algunas tribus indias. Hay especialistas tan tajantes que afirman que la cantidad de sal que tomamos ronda la toxicidad. Sobre todo, porque la cuestión clave no está en si es nocivo tomar tanta sal, sino en si hay alguna razón para consumir esa cantidad. Se puede decir que en nuestra civilización hay una auténtica adicción a la sal.

¿Y cuánta sal es saludable? Según los expertos, y siguiendo el criterio de varios estudios, no deberíamos superar los 5 gramos al día, que son equivalentes a 2 gramos de sodio. 

En algunos productos envasados se especifica en la información nutricional de la etiqueta la cantidad de sodio que aporta el alimento. Para transformarlo en la cantidad equivalente de sal hay que multiplicar el valor de sodio por 2,5 (por ejemplo: 1,2 g. de sodio equivalen a 3 g. de sal). Y debes de saber que no todo el sodio presente en una comida proviene de la sal que se le añade; porque hay alimentos que lo contienen de forma natural.

Se podían citar algunas normas  para moderar ese consumo. En principio se puede intentar  reducir la cantidad de sal cuando se cocina (Debe hacerse poco a poco para ir acostumbrándose a la comida un poco más sosa). A todos nos gusta la comida sabrosa. Puede reemplazar la sal por hierbas aromáticas como albahaca, orégano, romero o cilantro y especias como guindilla, jengibre, comino… Pruebe la comida antes de añadirle sal en la mesa y, solo si lo necesita, añádale un poco.

La solución casi siempre es utilizar muy poca sal en la cocina. Así irá acostumbrando a los demás a comer de manera más saludable.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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