Francisco Sigüenza Comas
Opinión

La Semana Santa en las residencias de mayores

Francisco Sigüenza Comas

Martes 31 de marzo de 2026

4 minutos

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Martes 31 de marzo de 2026

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Cuando estamos en puertas de una nueva Semana Santa y millones de paisanos deciden tomarse unos días de asueto y descanso saliendo, aunque sea de forma tímida, del rutinario devenir del día a día y desplazarse a la playa, o al mitificado y añorado pueblo de sus orígenes, o a determinada localidad de afamadas procesiones, hay quienes viven una particular Semana Santa: las residencias de personas mayores.

Esas residencias tantas veces denostadas, imperfectas pero casi siempre en procesos de mejora, que dan vida y protección a tantas personas vulnerables bien por vejez, por discapacidad o por dependencia, por convalecencia o simplemente porque no quieren más soledad en sus vidas.

Particular porque en muchas de ellas estos días señalados se vivirán con sencillez pero con ilusión, con potaje y torrijas, con Vía Crucis y Rosario. También habrá residencias en las que se proyecte alguna película historicista típica de estas fechas, y que tan habituales eran en la pequeña y gran pantalla décadas atrás. Todo sencillo, pero todo con sentido.

Particular Semana Santa la de estas residencias, porque en ellas se revivirán muchos Domingo de Ramos, en los que tras entradas triunfales en la añorada Jerusalén la realidad posterior ha sido más de pasión y calle de la amargura que de los vítores y promesas de días pasados. 

Será también unos días particulares, porque seguirá habiendo en ellas mucho trabajador –trabajadora más aún– vocacional, que sigue lavando los pies, y las manos, y el alma de tanta persona mayor, con salario rayano del mínimo interprofesional.

Particular porque también serán días en los que arriben visitas familiares, de esos que retornan de vacación en vacación, como ese nieto que estudia fuera pero que cuando regresa y va a la residencia, da un beso y un abrazo a su abuela y para ella la vida vuelve a comenzar plena de ilusión y sentido, dejando en ese beso marcado su mejor rostro, como el de Nazaret hizo con el gesto de afecto de la Verónica. Y también habrá de esos familiares que nunca se acercan por allá, pero que cuando muchos meses después llegan, es para flagelar el trabajo de años y dejar sentenciada la corona de espinas.

Serán días particulares en los que mucha enfermera cure heridas y dé simbólicamente de beber, aunque sea como en la Cruz, vinagre con hiel a modo de narcótico, a tanto enfermo de cuerpo y alma falto en ocasiones de un gesto de cariño y comprensión.

Será particular, porque siempre habrá en esa residencia un director con la imposible tarea de aunar intereses entre residentes y trabajadores, entre familiares y administración, entre propiedad y gestora, y así un largo etcétera en el que, no pocas veces, se ve a sí mismo como un Pilato que no es dueño de lo que gestiona ni tantas veces de las decisiones que ha de tomar, intentando no caer en la cobardía de lavarse las manos de lo decidido contra su verdadera voluntad.

Será una vivencia particular, porque muchísimas veces en la sociedad actual, las residencias son camino de pasión, pero también son caminos plagados de Cirineos que ayudan a llevar cruces pesadísimas. Personas que más allá de lo profesional, o siendo simplemente voluntarios, dedican parte de su tiempo y su esfuerzo a acompañar a personas solas, a hacer animación en los centros, a llevarlas al médico o simplemente darles la mano en el postrero lecho del dolor. 

Será particular la Semana Santa en muchas residencias, porque vivirán en sus propias carnes la falta de esperanza, la incomprensión de un mundo que los necesita pero no los valora, de una sociedad que les exige pero que muchas veces les da la espalda, como al Nazareno por las calles de Jerusalén. Todavía en ellas recordamos aquella durísima Semana Santa del 2020 en la que vivimos el más doloroso calvario, perdimos a muchos mayores y trabajadores y algunos sobrevivimos muy marcados para siempre. 

¿Y saben qué? Que, en el fondo, bendita la residencia en la que estos días de Semana Santa sean tan especiales. Porque todos necesitamos tener días especiales. Todos necesitamos salir de las rutinas del día a día, vivir los tiempos, disfrutar y sentir las novedades y que los cambios nos saquen de la atonía del siempre igual, lo mismo y a la misma hora.

Qué suerte tienen en las residencias que, al pasar la procesión estos días, se acercan hasta la puerta para que los enfermos puedan ver a su Madre Dolorosa o imagen de devoción, y que Ella también les mire.

Qué suerte en las que tienen una cocinera que estos días les hace una torrija inigualable, un sacerdote que les reza un piadoso Vía Crucis, un director que les modifica los horarios para romper las rutinas y facilitar las visitas en estos días.

Qué suerte aquella persona, en la residencia o fuera de ella, que mantiene la ilusión por vivir los tiempos y hacer de esta Semana Santa el comienzo de una nueva primavera.

Pero para ello, necesitamos salir de la rueda de nuestro día a día, valorar lo pequeño que la vida nos ofrece como novedad, ser un poco más empáticos y pensarnos en conjunto.

Feliz Semana Santa a todos desde la residencia.

Sobre el autor:

  Francisco Sigüenza Comas

Francisco Sigüenza Comas

Francisco Sigüenza Comas es el secretario general de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA).

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Capacitación polivalente; experiencia en gestión, administración, dirección y representación pública de entidades de servicios sociales y del tercer sector. 

Formado en el conocimiento de la de la Administración Pública y la Sociología con sendos posgrados, contando además con un conocimiento práctico tanto por los años de representación ante ella como por el ejercicio profesional. 

En el ámbito de los servicios sociales desde hace dos décadas. Director y coordinador de centros en Edad Dorada - Mensajeros de la Paz. Secretario General de CEOMA (Confederación Española de Organizaciones de Mayores). 

Profesor en Formación Profesional, Bachillerato y Universidad. 

 

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