Francisco García: "A 40 minutos de la Puerta del Sol hay vinos que muchos madrileños aún no conocen"
Entrevista con Francisco García Paredes, presidente de la Denominación de Origen Vinos de Madrid
Madrid fue en su día una de las mayores regiones vitivinícolas de España y hoy conserva un patrimonio único de viñas centenarias, variedades autóctonas y bodegas familiares que aspiran a hacerse un hueco entre los grandes nombres del vino español. Francisco García Paredes, presidente de la Denominación de Origen Vinos de Madrid, defiende en esta entrevista el valor de un sector que pide más promoción, más presencia en la hostelería y un mayor compromiso de los consumidores con los productos de proximidad.
Hablar de vinos de Madrid es hablar de un patrimonio poco conocido incluso para muchos madrileños. La Denominación de Origen Vinos de Madrid fue creada en 1990 para proteger y promover los vinos elaborados en la región. Hoy agrupa 42 bodegas y cerca de 6.200 hectáreas de viñedo distribuidas en cuatro subzonas —Arganda, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias y El Molar—. Además de preservar una tradición vitivinícola con siglos de historia, la denominación trabaja para impulsar la calidad, el consumo de proximidad y el enoturismo.
PREGUNTA.- Hábleme de las cuatro subzonas de los vinos de Madrid, de sus peculiaridades de clima y suelos… y como se traslada eso a los vinos?
RESPUESTA.- La denominación de origen Vinos de Madrid tuvo primero tres subsanas:: San Martín de Valdeiglesas, Navalcarnero y Arganda. Y hace unos poco años, la subzona más reciente que se crea es El Molar. Y estas subzonas surgen porque cuando sea crea la denominación de origen, Vinos de Madrid, vemos muchas diferencias, zonas con suelos muy distintos, variedades con diferencias notables… Es de las pocas denominaciones de origen en las que dentro, tenemos varias subsanas.
La primera, San Martin de Valdeiglesas se caracteriza por suelos graníticos, estamos hablando de las laderas de Grados, con suelos graníticos y más ácidos, con más publiometría. Y, sobre todo, la subzona se caracteriza porque allí se cultivas dos variedades de uva, una blanca, que es albillo real, y que es única, porque en Madrid solamente se da en esa zona. Y otra variedad de uva que dentro de la Comunicad de Madrid es única en esa zona, es la garnacha.
Luego tenemos Navalcarnero, que tiene algo de uva garnacha, tiene tempranillo y tiene también algo de moscalte de grano menudo, y también albillos. El suelo en la zona de Navalcarnero es más arenoso… es totalmente diferente al anterior.
De ahí nos vamos a la subzona de Arganda que, de nuevo, cambia totalmente. Ahí ya tenemos un suelo calizo, un suelo arcilloso que da lugar a unos vinos con más potencia, tintos sobre todo más potentes, con más carga tánica. La subzona de Arganda se caracteriza porque tiene una variedad única de uvas blancas que es la malvar, una uva que solo la tenemos en esta zona, y es una variedad única porque solo se da en el sur de Madrid y un poco en una zona de Guadalajara. La uva malvar, para vinos blancos. Y las uvas tintas en la zona de Arganda, la base son siempre, tinto fino o tempranillo.
Y, para terminar, la ultima subzona que entró en la Denominación es El Molar, que se parece un poco más a la zona de San Martín, porque estamos hablando den terreno más alto, ya de presierra, y por eso hay semejanza. El suelo vuelve a ser granítico, aunque se mezclan un poco las variedades. Tenemos uvas garnachas y tenemos también tempranillos. Dentro de los vinos de Madrid lo que tenemos son varias subzonas, que dan lugar a vinos muy distintos y, sobre todo, a un catálogo muy amplio.

P.- Me hablabas de las variedades de uva.. Veo que son más reconocibles en tintos, y no tan conocidas en blancos, ¿es así?
R.- Así es. La verdad es que tenemos estas dos variedades únicas, tanto albillo real como malvar. Y creo que son dos variedades deuda que se van a ir descubriendo poco a poco por el madrileño y por el mundo del vino. Son dos variedades que nos van a dar muchísimo recorrido.
Además, el albillo real que tenemos en San Martín de Valdeiglesias se está elaborando con un poco de crianza, se está fermentando en barricas y está dando lugar a vinos espectaculares, vinos que se pueden acompañar perfectamente con un queso un poco curado, una carne blanca… la verdad es que son vinos a descubrir que están dando ya a Madrid muchas satisfacciones.
Y respecto a la variedad Malvar, tenemos justo lo contrario. Es una variedad más frutal, más ligera, que da lugar a vinos frutales, perfectos para salir a tomar unos vinos en una barra con un aperitivo, con un pescado, con un marisco. La verdad es que la variedad malvar es muy agradable, muy fresca, muy aromática. Son las dos variedades que nos van a dar muchas satisfacciones en Madrid.
P.- Por cierto, ¿cómo está siendo este año la temporada? ¿Como van los frutos? ¿Se puede saber ya cuándo será la vendimia… o aún es pronto?
R.- Pues es un poco pronto porque el campo no tiene techo y lo que puede pasar de aquí a un mes o a un mes y medio… puede cambiar todo. Pero, en principio, las lluvias invernales y de primavera fueron muy buenas. Es cuando quiere agua la viña, quiere agua en ese periodo para recargar el terreno. Es verdad que la sequía de ahora, y el calor, que vino muy pronto, ha hecho un poco de daño, porque el cuajado con tanto calor… pues le afecta. El calor le ha quitado algo de cantidad de uva. Pero al margen de esto la viña está muy bien, mantiene un poco de humedad, está verde y preciosa, con una uva muy sana. Esperamos que la costeña sea muy buen este año, la verdad.
P.- Esperemos que así sea
R.- Pero, como hemos dicho, de aquí a septiembre… vamos a ver como se desarrolla el verano. La verdad es que ha venido en calor demasiado pronto, con unas noches muy cálidas, y esto adelanta un poco la vendimia.
P.- Deme alguna de las cifras de la Denominación de Origen… ¿cuántos viñedos tiene inscritos? ¿Cuántos viticultores tiene?
R.- Ahora mismo, la Denominación de Origen Vinos de Madrid la conforman 42 bodegas. Estas bodegas cuentan con 6.200 hectáreas de viñedo y 2.700 viticultores más o menos. Estas son las principales cifras que conforman el Consejo Regulador Vinos de Madrid. A lo largo de los años se han reducido mucho los viñedos. Tener una gran ciudad al lado, hace que sea complicado mantener la agricultura y que la gente se quede en los pueblos, en el campo. Hay que luchar para que el vino de Madrid gane valor, porque calidad ya la tiene. Y para que sea atractivo y mantengamos las viñas. LA gran cuidada no debe impedir que se mantenga la población rural y la actividad del campo.

Sí, porque tengo entendido que en el pasado, Madrid llegó a tener más viñedo que La Rioja… ¿es así?
R.- Si, asi es, es correcto. Antes de la filoxera, que fue hace ya más de 100 años Madrid tenía más de 60.000 hectáreas de viñedo… y eso es una barbaridad. La plaga de la filoxera dejé unas 40.000 hectáreas. El resto se ha ido reduciendo por el crecimiento urbanístico, porque la población ha ido abandonando el campo… así, hasta las 6.000 hectáreas que tenemos ahora mismo. Eso sí, nos quedan 6.000 hectáreas de una calidad estupenda.
P.- De ahí la apuesta y el apoyo de la Comunidad de Madrid a todo el sector primario, al campo, a la agricultura, a la ganadería, para demostrar que Madrid también es campo, y que estamos ante un sector muy importante.
R.- Así es. Vinos de Madrid nos sentimos muy apoyados. Tenemos mucha relación con la Conserjería de Agricultura, con la Dirección General de Agricultura. También con Presidencia cy con la Consejería de Turismo, a través del enoturismo. Tenemos un apoyo tremendo de la Comunidad de Madrid para defender que cuando uno toma un vino de Madrid no solamente está tomando un vino estupendo de gran calidad, también está defendiendo el viñedo madrileño, el campo, el jardín al lado de la gran ciudad, y el medio ambiente.
P.- Me dabas las cifras de viñedo, bodegas y viticultores. ¿Estamos hablando, en general, de bodegas familiares y producciones pequeñas?
R.- Sí, en la Comunidad de Madrid el 95% de las bodegas son de carácter muy familiar, de mucha tradición y muchas generaciones ya. Y, en efecto, el viñedo es pequeñito. En muchas ocasiones la tradición era que muchos viticultores tenían su trabajo y el fin de semana cuidaban ese viñedo.
Estamos hablando de explotaciones pequeñas… pero, ¡ojo! Madrid tiene la superficie de viñedo más antigua de España. Estamos hablando de viñas muy cercanas a los 100 años, y en algunos casos, superando esos 100 años. Tenemos una calidad tremenda de uva, y eso es lo que tenemos que defender. Madrid no puede nunca competir por cantidad, nunca vamos a producir millones de botellas, pero Madrid sí puede competir por calidad. Estamos embotellando un territorio, un clima únicos… los vinos de Madrid tienen que lograr que el consumidor descubra su calidad.
P.- ¿Cuál es el principal reto del vino de Madrid? ¿Qué el consumidor deje de pedir un Rioja o un Ribera… y se lance a probar otros vinos?
R.- Sin duda. El objetivo es que el madrileño, y el turista que pasa por Madrid, debe descubrir sus vinos. Yo, cuando viajo, y eso es lo bonito que tiene España, me gusta descubrir sus vinos, y cada región tiene los suyos, con sus peculiaridades, su clima, sus suelos, sus variedades… me encanta descubrirlos.
Pues cuando estemos aquí, eso es lo que tendría que ocurrir. Que cuando alguien pida un vino le pongan un Madrid. Oye, que Madrid es tan grande que tiene que tener de todo, por supuesto… pero cuando alguien pide un vino, deberían servirle un vino de Madrid. Falta promoción, falta conocimiento y falta que tanto los consumidores como los hosteleros descubran la verdadera calidad que tienen nuestros productos.
P.- Hace unos días hablaba con Ángel de Oteo y me decía que había tomado casi como eslogan ese ‘pídete un Madrid’…
R.- Si, si, si… es un eslogan fenomenal. Cuando alguien pide un vino de Madrid está pidiendo su ciudad, su terreno, está defendiendo la agricultura, el campo, a los viticultores de su región. Es un vino que, cuando se prueba, se repite. De modo que en cuanto comencemos a pedir un Madrid, nos convertiremos en prescriptores de ese ‘Quiero un Madrid’.
Y cuando decimos ‘pedir un Madrid’, me refiero a pedir un vino de Madrid, pero también al aceite de Madrid, la carne de Madrid, las aceitunas de Madrid, tenemos unos productos tan buenos que que de verdad que merece la pena probarlos, merece la pena disfrutarlos y con ello también ayudar al campo y al medio ambiente que nos rodea, que tanta falta hace cuando estás tan cerca de esta gran ciudad.
P.- En eso tenemos que aprender un poco de los franceses, y de los italianos también. El saber venderse, y el ser chovinistas de lo suyo, ¿verdad?
R.- Tenemos un problema en Madrid.. incluso el propio sector. Y es que no nos creemos los productos tan buenos que tenemos. Somos pequeñitos, somos bodegas familiares y, claro, al lado de esos grandes grupos de bodegas en otras zonas… pues nos vemos pequeños y no nos lo creemos. No nos damos cuenta, pero tenemos un producto buenísimo, y no tenemos que ir con miedo a ningún sitio. Yo creo que Madrid se va a poner de moda… lo único malo es que cuando nos pongamos de moda no vamos a tener vino suficiente para abastar a toda la demanda que quieran probar esos vinos con albillo, con malvar, garnachas…
Ahora en serio, tenemos que hacer mucha promoción y mucha formación a la hostelería.
P.- Has tocado un tema importante. De poco sirve que los madrileños conozcan sus vinos, si luego en los bares, en las vinateras y en los restaurantes no están en carta. ¿Está apostando la hostelería ya por introducir referencias de vinos de Madrid?
R.- Es la pescadilla que se muerde la cola. Si el hostelero tiene esas referencias y no se piden… pues esas referencias mueren ahí. Y si el consumidor lo pide y los hosteleros no lo tienen, pues tampoco lo consumen. Por eso estamos trabajando intensamente con las asociaciones hosteleras. Trabajamos con Hostelería de Madrid, con ACYRE, acabamos de firmar un convenio con Mahou, para dar formación y acercar nuestros vinos a los hosteleros. Con Cámara de Comercio de Madrid, también hacemos cursos de cata y de sumiller.
El objetivo es mostrar también a los hosteleros nuestras bodegas, para que conozcan el territorio y prueben nuestros vinos. Nunca vamos a tener un mejor prescriptor que un hostelero que ha conocido cómo se hacen nuestros vinos y los ha probado allí, en la misma bodega.

P.- Visitar las bodegas, y la promoción del enoturismo, que tan de moda está ahora, es otra excelente forma de dar a conocer la denominación de origen, ¿verdad?
R.- Sin duda. Y además tenemos la suerte de que tú estás en la Puerta del Sol y, en 40 o 50 minutos puedes estar en una bodega. Eso tenemos que aprovecharlo, es una gran ventaja.
Hay un gran desconocimiento en la ciudad de que tiene bodegas tan cerca. Los turistas que vienen a Madrid, vienen pensando en el Museo del Prado, la Puerta del Sol, el Palacio Real, los teatros, Gran Vía… los turistas no vienen pensando que en Madrid van a ver una bodega. Eso, está cambiando. La Comunidad de Madrid nos está ayudando muchísimo y estamos diseñando itinerarios turísticos.
Pensar que a 40 minutos tenemos cuevas centenarias escavadas en la propia roca, bodegas, unos pueblos con unas plazas mayores maravillosas… es una escapada que no se puede perder ni un madrileño ni un turista que esté en Madrid.
