Salud

El 30% de la población de entre 50 y 60 años padece vejiga hiperactiva

Úrsula Segoviano

Sábado 14 de marzo de 2026

4 minutos

Especialistas reclaman más información y diagnóstico precoz para mejorar la calidad de vida

El 30% de la población de entre 50 y 60 años padece vejiga hiperactiva. Foto: Bigstock.
Úrsula Segoviano

Sábado 14 de marzo de 2026

4 minutos

La vejiga hiperactiva (VH) es un síndrome cuya prevalencia aumenta con la edad y que afecta a aproximadamente al 30% de la población de entre 50 y 60 años. Con motivo del Día Mundial de la Incontinencia Urinaria, que se celebra el 14 de marzo, los laboratorios Pierre Fabre destacan la importancia de que el paciente cuente con información adecuada, con el acompañamiento de profesionales especializados durante todo el proceso asistencial, como elementos clave para mejorar su calidad de vida. En este contexto, la compañía ha colaborado en la campaña de sensibilización impulsada por la Asociación para la Incontinencia (ASIA).

La vejiga hiperactiva se produce cuando los músculos de la vejiga se contraen de manera inesperada, incluso cuando no está llena. Según el Dr. Oriol Porta, director del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitari Mútua de Terrassa, esto provoca síntomas como urgencia miccional, aumento de la frecuencia urinaria y, en algunos casos, episodios de incontinencia.

Las causas son diversas. Aunque con frecuencia se asocia al propio proceso de envejecimiento —que favorece una contracción precoz del músculo vesical y una menor capacidad de llenado—, también puede estar relacionada con el prolapso de órganos pélvicos, infecciones del tracto urinario o enfermedades neurológicas como el párkinson, la esclerosis múltiple o lesiones medulares, explica el Dr. David Carracedo, jefe asociado de Urología en el Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Madrid.

Impacto en la calidad de vida

Tal y como afirma Àngels Roca, paciente de doble incontinencia urinaria y presidenta de la Asociación para la Incontinencia (ASIA), “la vejiga hiperactiva es muy frecuente, pero muchas personas tardan en saber que la tienen”. Durante ese tiempo, los síntomas pueden ir condicionando progresivamente su vida personal, laboral y social. La vergüenza o el desconocimiento hacen que muchos pacientes no consulten, pese al impacto significativo que la patología tiene en su día a día. “Es importante saber que existen alternativas, y que cuanto antes se detecte, más fácil es mejorar”, subraya.

Foto: Bigstock.
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En la misma línea, Maite Carreras, paciente diagnosticada de vejiga hiperactiva y tesorera de ASIA, recuerda que es habitual pensar que no hay solución: “Pero con información adecuada, profesionales especializados y acompañamiento, se puede recuperar la calidad de vida”. Carreras insiste en que no debe normalizarse el sufrimiento ni resignarse.

Tratamiento conductual y toma de decisiones compartida

Esther Nieto, enfermera Familiar y Comunitaria del Servicio Madrileño de Salud (Sermas) y presidenta de la Federación de Asociaciones de Enfermería Familiar y Comunitaria (FAECAP), destaca el papel de la enfermera en la valoración biopsicosocial del paciente. A través de una evaluación inicial, se identifican síntomas que a menudo no se cuentan y que, sin embargo, afectan significativamente a la vida diaria. Además, señala que la consulta de la enfermera permite un seguimiento continuo, adaptando las pautas a la evolución del paciente, y subraya que muchas personas mejoran significativamente solo con educación y entrenamiento.

La primera línea de tratamiento es conductual. “Invitamos al paciente a conocerse mediante un diario miccional, que resulta fundamental tanto para el diagnóstico como para el seguimiento”, comenta. A partir de ahí, se promueve el entrenamiento vesical, estableciendo horarios y técnicas de control de la urgencia adaptadas a la rutina y necesidades de cada persona.

También se ofrecen recomendaciones sobre la ingesta de líquidos y sobre alimentos que pueden irritar la vejiga. Según Carlos Lorenzo, enfermero y presidente de la Asociación Española de Enfermería en Urología (AEEU), se aconseja evitar productos irritantes como bebidas alcohólicas, té, chocolate, cítricos o comidas picantes. Asimismo, recomienda distribuir la ingesta de líquidos a lo largo del día, evitando cenas excesivamente líquidas. La cantidad orientativa es de entre 1,5 y 2 litros diarios, equivalentes a unos 6-8 vasos de agua.

La reeducación miccional y el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico son otro pilar fundamental. La Dra. Soraya Hijazi, especialista en Medicina Física y Rehabilitación del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, remarca que estas estrategias ayudan a que la vejiga aprenda a controlar las señales de urgencia.

Si los síntomas están relacionados con un prolapso o una infección urinaria, el primer paso es tratar la causa subyacente, explica el Dr. Carracedo.

La toma de decisiones compartidas es clave para adaptar el tratamiento a la realidad de cada paciente. Como señala el Dr. Oriol Porta, “paciente y profesional sanitario deben trabajar juntos para elegir la opción que mejor se ajuste a su vida, prioridades y expectativas”.

Sobre el autor:

Úrsula Segoviano

Redactora especializada en temas de salud y dependencia. 

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