Cómo recuperar el apetito en personas mayores y evitar la desnutrición
Una buena dieta, hábitos y socialización son claves, según indica Harvard Medical School
La pérdida de apetito es un problema que afecta a cerca de una de cada cuatro personas mayores. Esto puede tener consecuencias importantes, como la desnutrición, la pérdida de masa muscular y menor autonomía. No solo se trata de un cambio en los hábitos, sino también de un problema que puede comprometer la salud si no se trata a tiempo.
Según Harvard Medical School, esta situación suele estar relacionada con el envejecimiento, un metabolismo más lento, la reducción de la actividad física, efectos secundarios en algún medicamento, depresión, dificultades para masticar y diversas enfermedades. Este fenómeno, que es conocido como “anorexia del envejecimiento”, puede debilitar el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de sufrir caídas y otras complicaciones médicas.
Para tratar de solucionarlo, los expertos recomiendan adoptar medidas simples en el día a día. Entre ellas, dividir la alimentación en pequeñas porciones frecuentes, priorizar alimentos ricos en proteínas y aumentar la densidad nutricional de los platos. Algunos productos como huevos, yogur, queso, frutos secos, legumbres, pollo o pescado ayudan a mantener la masa muscular, ya que aunque las necesidades calóricas disminuyen con la edad, las proteicas aumentan.

Por otro lado, aconsejan aprovechar los momentos de mayor apetito, como el desayuno, y enriquecer las comidas agregando ingredientes más nutritivos y con más calorías. Ciertas opciones como batidos o sopas espesas pueden resultar muy útiles, pues son fáciles de consumir y aportan energía de manera eficiente.
Más allá de la alimentación, los hábitos y el entorno juegan un papel muy importante. Realizar actividad física ligera, como realizar paseos antes de comer, puede estimular el hambre. Por otro lado, cuidar la presentación de los platos y disfrutar de los sabores favorece una mayor ingesta.
Socializar es otro factor determinante. Comer acompañado mejora tanto el apetito como el bienestar emocional. En dicho sentido, la directora de nutrición Tina Reilly, citada por Harvard Medical School, afirma que compartir las comidas ayuda a reducir la soledad y refuerza los vínculos sociales.
Finalmente, los especialistas recomiendan acudir al médico si la pérdida de apetito continúa o va acompañada de pérdida de peso. Los profesionales evaluarán posibles causas médicas, revisar tratamientos o, si es necesario, plantearán medidas específicas para estimular el apetito bajo supervisión.
