Alimentación

Comienza la temporada de alcachofas: beneficios de este manjar

Verónica Mollejo

Jueves 9 de mayo de 2019

2 minutos

Las alcachofas no solo tienen un increíble sabor, también favorecen la digestión y eliminan toxinas

Alcachofas

Conocida científicamente como Cynara scolymus, la alcachofera es una planta de cultivo que procede del este de África, aunque con el paso del tiempo y debido a su popularidad se ha extendido por el Mediterráneo oriental y algunos países de Europa que disfrutan de un clima templado, entre ellos España. Su fruto es una de las verduras más consumidas en nuestro país, muy llamativa debido a la forma de cápsula que luce y que, a su vez, protege una única semilla situada en la parte central.

La alcachofa se ha utilizado con fines medicinales desde tiempos inmemoriales. ¿El motivo? Es un alimento rico en vitamina C, fibra y minerales como el calcio, el potasio y el sodio. Además, incluye flavonoides y cinarina, un compuesto que le aporta su principal virtud: controlar el nivel de colesterol en sangre. No obstante, ¿qué otros beneficios puedes aprovechar del consumo de alcachofas?

Gran aliada de tu salud

Alcachofas (bigstock)

Antes de exponer las cualidades de este suculento manjar, es importante aclarar la dosis adecuada que recomiendan los expertos. Una frecuencia de 2 o 3 raciones de alcachofa a la semana es más que suficiente para disfrutar de sus propiedades, siempre y cuando no tengas problemas para absorber correctamente alguno de sus nutrientes. Ahora sí, ¿cuáles son los beneficios más destacados de la alcachofa?

  • Debido a la presencia de inulina en su composición, un polisacárido que actúa como fuente de energía en algunas plantas, las alcachofas tienen un poderoso efecto diurético y laxante, favoreciendo el tránsito intestinal, la emisión de orina y la limpieza del organismo.

  • Este mismo compuesto asegura otros efectos como, por ejemplo, aumentar la sensación de saciedad, lo que repercute en la eliminación del clásico picoteo entre horas; y frenar la diabetes, pues al metabolizarse crea unidades de fructosa en lugar de glucosa, estabilizando los niveles de azúcar en sangre, mejorando la circulación y evitando los ataques cardíacos.

  • Dichas propiedades diuréticas impiden al mismo tiempo la retención de líquidos y los edemas, además de mantener a raya la tensión arterial en personas que padecen hipertensión.

  • La combinación de cinarina y luteolina, uno de los flavonoides más populares, aportan a este vegetal un efecto hepatoprotector muy interesante, que defiende la función hepática, estimula la producción de bilis y restaura el tejido hepático dañado.

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