Las claves para evitar la deshidratación de las personas mayores durante la ola de calor

No solo vale con beber agua

Las claves para evitar la deshidratación de las personas mayores durante la ola de calor Miia

En plena ola de calor, la cuarta en lo que llevamos de verano, sigue siendo necesario extremar las precauciones para evitar problemas de salud relacionados con el calor. Entre ellos, la deshidratación es uno de los riesgos más importantes para las personas mayores, ya que el envejecimiento provoca cambios en el organismo que dificultan mantener un correcto equilibrio de líquidos. Por ello, los especialistas insisten en que la hidratación no debe dejarse para cuando aparece la sed, sino convertirse en un hábito diario.

Desde el Hospital Clínic Barcelona recuerdan que el agua es esencial para el buen funcionamiento del organismo. Participa en procesos como la regulación de la temperatura corporal, el transporte de nutrientes y oxígeno, la eliminación de sustancias de desecho y el correcto funcionamiento de órganos y articulaciones. Una hidratación adecuada, además, ayuda a prevenir complicaciones que pueden ser especialmente graves en las personas de edad avanzada.

¿Por qué las personas mayores tienen más riesgo de deshidratarse?

Con el paso de los años, el organismo experimenta una serie de cambios que favorecen la pérdida de líquidos. Uno de los principales es la disminución de la sensación de sed, lo que hace que muchas personas beban menos agua de la que realmente necesitan.

A ello se suman otros factores, como una menor capacidad del riñón para conservar agua, la presencia de enfermedades crónicas y el uso de determinados medicamentos, como algunos diuréticos, que aumentan la eliminación de líquidos.

Por este motivo, las personas mayores son más vulnerables durante las olas de calor y necesitan prestar una atención especial a su hidratación.

 

¿Qué cantidad de agua necesitan los mayores en verano? / Fuente: BigStock

Síntomas que alertan de una posible deshidratación

Detectar los primeros signos es fundamental para actuar a tiempo y evitar complicaciones. Según el Hospital Clínic, algunos de los síntomas más frecuentes son:

  • Sed intensa.
  • Sequedad de boca.
  • Orina escasa y de color oscuro.
  • Cansancio o debilidad.
  • Mareos.
  • Dolor de cabeza.
  • Confusión o somnolencia.

Si la pérdida de líquidos continúa, pueden aparecer problemas más graves, como agotamiento por calor, golpe de calor o alteraciones en el funcionamiento de órganos como el riñón.

Los consejos del Hospital Clínic para mantenerse bien hidratado

Los especialistas recuerdan que prevenir la deshidratación es mucho más sencillo que tratar sus consecuencias. Para ello, recomiendan adoptar una serie de hábitos durante los días de más calor.

1. Beber agua aunque no se tenga sed. La sed no siempre aparece cuando el organismo empieza a necesitar líquidos. Por eso, es recomendable beber pequeñas cantidades de agua de forma frecuente a lo largo del día, sin esperar a notar esa sensación.

2. Consumir alimentos ricos en agua. Frutas como la sandía, el melón, el melocotón o los cítricos, así como verduras como el tomate, el pepino o la lechuga, ayudan a complementar la hidratación gracias a su elevado contenido en agua.

3. Evitar las horas de más calor. Siempre que sea posible, conviene permanecer en lugares frescos y evitar salir a la calle durante las horas centrales del día, cuando las temperaturas alcanzan sus valores más elevados. Si es necesario realizar alguna actividad al aire libre, es preferible hacerlo a primera hora de la mañana o al caer la tarde.

4. Utilizar ropa ligera. Vestir prendas amplias, de tejidos transpirables y colores claros facilita la evaporación del sudor y ayuda al organismo a mantener una temperatura adecuada.

5. Vigilar especialmente a quienes viven solos. Las personas mayores que viven solas pueden no percibir que están bebiendo menos líquido del necesario. Por ello, el Hospital Clínic recomienda que familiares, vecinos o cuidadores mantengan un contacto frecuente durante los episodios de calor extremo para comprobar que se hidratan correctamente.

6. No modificar la medicación por cuenta propia. Algunos tratamientos pueden favorecer la pérdida de líquidos o aumentar la sensibilidad al calor. Sin embargo, los especialistas recuerdan que nunca deben suspenderse o modificarse sin consultar previamente con el médico.

7. La alimentación también ayuda a hidratarse. Aunque el agua es la principal fuente de hidratación, la alimentación también desempeña un papel importante. Incluir frutas y verduras frescas en la dieta diaria contribuye a aumentar el aporte de líquidos y de minerales que el organismo pierde a través del sudor.

Asimismo, conviene moderar el consumo de bebidas alcohólicas, ya que pueden favorecer la deshidratación, y evitar un exceso de bebidas azucaradas.

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