Cuando ir a la playa acaba en Urgencias: percances que no debes minimizar para evitar males mayores

Heridas, picaduras y golpes requieren una actuación adecuada para evitar complicaciones

Cuando la playa termina en Urgencias: lesiones que no conviene minimizar (Fuente: BigStock) Miia

Durante el verano, las consultas en Urgencias relacionadas con la playa y el entorno marítimo aumentan. Heridas, abrasiones, contusiones, picaduras, quemaduras solares, deshidratación, mareos y problemas derivados del calor forman parte de las atenciones más habituales. Aunque muchas de estas situaciones son leves, una actuación inadecuada o una demora innecesaria pueden complicarlas.

La doctora Esther Hurtado, jefa de Urgencias del Hospital Quirónsalud Marbella, señala que uno de los principales errores consiste en restar importancia a las lesiones. “Una cosa es que no requiera acudir a Urgencias y otra que podamos ignorarla”, explica. Ante una herida, recomienda limpiarla, retirar la suciedad visible, controlar el sangrado y mantenerla protegida.

Retrasar la atención puede complicar las heridas

Uno de los comportamientos que más preocupa a los especialistas es esperar hasta el final del día de playa para consultar. Algunas personas cubren la herida como pueden y continúan bañándose o realizando su actividad habitual, aunque la lesión se haya producido horas antes.

“Algunas heridas tienen un margen de tiempo limitado para poder realizar una sutura primaria en las mejores condiciones”, advierte Hurtado. Además, cuanto más tiempo transcurre, mayor puede ser la contaminación de la herida y, según su tipo, localización y mecanismo, puede aumentar el riesgo de infección o ser necesario recurrir a otro tipo de cierre.

Por ello, no aconseja esperar cuando la herida pueda ser profunda, esté muy abierta, presente los bordes separados, no deje de sangrar después de una compresión adecuada o se haya producido con un objeto potencialmente contaminado. En estos casos, continuar con la jornada puede retrasar una valoración necesaria.

Las picaduras también requieren precaución. Ante una picadura de medusa, la especialista recomienda no frotar la zona ni manipular directamente los restos del animal, ya que estas acciones pueden empeorar la lesión. La primera actuación debe consistir en limpiar la zona con agua de mar y acudir al puesto de socorrismo para que se realice una valoración inicial.

Cuando la playa termina en Urgencias: lesiones que no conviene minimizar

 

En el caso del pez araña, sus espinas venenosas pueden provocar una pequeña herida acompañada de un dolor intenso. “Ante una picadura, lo primero es salir del agua y acudir al puesto de socorrismo o solicitar asistencia, especialmente si el dolor es importante”, señala la doctora. Como medida inicial, indica sumergir la zona afectada en agua caliente durante aproximadamente 30-90 minutos, siempre que no exista una quemadura previa y controlando la temperatura para evitar causar otra lesión.

Calor y accidentes en el agua

Los síntomas provocados por el calor tampoco deben minimizarse. Mareo, debilidad, dolor de cabeza, náuseas o vómitos después de pasar muchas horas al sol no deberían interpretarse simplemente como que “nos ha sentado mal el calor”. Si aparecen confusión, alteraciones del comportamiento, pérdida de conocimiento o un empeoramiento progresivo, es necesario solicitar atención médica urgente.

Las actividades acuáticas añaden otros riesgos durante los meses de mayor afluencia en las playas y el puerto deportivo de Marbella. Paddle surf, kayak, windsurf, kitesurf, motos acuáticas y navegación recreativa pueden ocasionar contusiones, heridas, esguinces y luxaciones. Sin embargo, los accidentes de mayor energía y los que tienen lugar dentro del agua pueden provocar consecuencias más graves.

Los golpes contra el fondo del mar son especialmente peligrosos cuando se realizan saltos o zambullidas sin conocer la profundidad. “Un accidente aparentemente sencillo en el agua puede convertirse en un traumatismo craneal o vertebral importante”, explica Hurtado. De ahí que la recomendación sea “no lanzarse al agua de cabeza si no conocemos perfectamente la profundidad y las condiciones del lugar”.

La prevención del ahogamiento debe ocupar un lugar central en cualquier actividad acuática. Como recuerda la especialista, los accidentes pueden producirse por la combinación de distintos factores, como “una mala valoración del estado del mar con cansancio, falta de experiencia, calor, consumo de alcohol etc”.

La mayoría de las lesiones en la playa son leves, pero la forma de actuar y el momento de pedir ayuda pueden influir en su evolución. En palabras de la doctora Hurtado, “el error más frecuente es minimizar el problema y esperar demasiado”.