Aumentar la esperanza de vida es política de Estado en China: así fomentan la longevidad

Más de 300 millones de mayores de 60 años viven en el país

Aumentar la esperanza de vida es política de Estado en China: así fomentan la longevidad Miia

Aumentar la esperanza de vida de la población y tratar de retrasar el envejecimiento es política de Estado en China. 

Por una parte, desde el ámbito de la salud pública, el mes pasado, el Consejo de Estado de la República Popular publicó el XV Plan Quinquenal para la Salud Nacional, una directiva estratégica que establece una hoja de ruta de cara al año 2030.

El documento –enmarcado dentro de la estrategia Healthy China 2030, presentada en 2016– sitúa como prioridad principal el incremento de la esperanza de vida media de la población, proyectando que aumente de los 79,25 años registrados en 2025 hasta alcanzar los 80 años para el final de la década.

Entre las medidas que se contemplan están por ejemplo aumentar la ratio de profesionales y recursos de la salud, reducir la tasa de mortalidad infantil y materna, atenuar el impacto de las enfermedades crónicas graves, fomentar la educación para la salud, promover el ejercicio físico regular, controlar el tabaquismo, reducir la contaminación, elevar la calidad del agua superficial, trabajar en la prevención de la demencia, o desarrollar hospitales geriatricos especializados con servicios de atención médica a domicilio. Adicionalmente, se acelera la transformación digital mediante la unificación de historiales médicos electrónicos a escala nacional, el intercambio compartido de diagnósticos por imagen y la incorporación de la inteligencia artificial en la asistencia clínica y en los cuidados de larga duración para personas dependientes. 

Cabe recordar que, en la actualidad, en China viven más de 300 millones de personas con una edad superior a los 60 años y también afrontan una transición demográfica similar a la Europea –pocos nacimientos y aumento de la población mayor–. 

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Ahora bien, el país no sólo quiere aumentar la esperanza de vida –también la saludable– mediante la promoción de buenos hábitos o el desarrollo del sistema de salud y de cuidados.

En paralelo, y al igual que hacen otras grandes potencias, está apostando por la conocida como medicina de la longevidad.

Ya el año pasado, un micrófono de ambiente de la televisión china captó una conversación privada entre nada más y nada menos que los presidentes de China, Xi Jinping, y Rusia, Vladímir Putin –ambos superan los 70 años–, hablando sobre este tipo de desarrollos. 

Esta fue la conversación:

- Xi Jinping: “Antes, rara vez se llegaba a los 70 años, pero hoy se dice que a los 70 se sigue siendo un niño”.

- Putin: “Gracias al desarrollo de la biotecnología, los órganos humanos pueden trasplantarse constantemente y las personas pueden sentirse cada vez más jóvenes e incluso alcanzar la inmortalidad”.

- Xi Jinping: “Los pronósticos indican que en este siglo existirá la posibilidad de vivir hasta los 150 años”.

Política de Estado

En concreto, en el caso de China, el Gobierno financia diferentes lineas de investigación y apoya que se estudien los mecanismos del envejecimiento y su intervención como proyectos clave de I+D –además, las regulaciones en ese país en ese sentido son más laxas que en la UE–. 

Dentro de estas líneas, se incluyen terapias con células madre, fármacos que matan células viejas, técnicas de reprogramación celular, etc. 

Y algunos de los resultados conseguidos –no se han probado aún en humanos– parecen de ciencia ficción.

Entre los principales, destacan el de una "pastilla antienvejecimiento" –así se vendió en la prensa a nivel mundial– basada en un compuesto natural extraído de semillas de uva, y que estaría siendo desarrollada por la empresa con sede en Shenzhen, Lonvi Biosciences. Según aseguraron investigadores chinos en un estudio publicado en Nature Metabolism en 2021, esta sustancia podría ayudar a eliminar "células senescentes" y aumentaría "la salud y la esperanza de vida de los ratones".

También fue sonado el estudio publicado en Science Translational Medicine que vio una relación entre el gen KAT7 y este proceso. En este caso, desactivándolo, mediante la técnica CRISPR-Cas9, habrían aliviado el envejecimiento hepático y extendido la vida de roedores en un 25%. 

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En ese mismo sentido, China cuenta con la conocida Zona Piloto de Turismo Médico Internacional, donde se prueban medicamentos aún no disponibles en el país, y que se ha convertido en toda una referencia en medicina preventiva, gerociencia y tecnología de punta

Este área especial se encuentra en la isla de Hainan y funcionaría como un imán para grandes compañías del sector, con asociación con 180 empresas farmacéuticas y tecnológicas de 20 países, según informan en el medio público CGTN

Es más, en una web pública destacan especialmente los "servicios médicos antienvejecimiento" que se ofrecen en la zona, y se enumeran explícitamente como una de las cuatro posiciones fundamentales de la zona, junto a la gestión de la salud, la práctica médica autorizada y los cuidados de rehabilitación.

Terapias génicas

Cabe señalar que en el propio XV Plan Quinquenal para la Salud Nacional también se incluyen ciertos objetivos relacionados con el desarrollo de técnicas que podrían curar enfermedades y aumentar la longevidad saludable, como "acelerar la investigación, desarrollo y aplicación de medicamentos de terapia celular y génica (génica/genética), nuevos anticuerpos, nuevas vacunas y fármacos de ácido nucleico" o "fortalecer la protección efectiva y la utilización racional de los recursos genéticos humanos".

No sólo China

No solo China ha puesto en su punto de mira el desarrollo de tecnología que pretende retrasar el envejecimiento. 

En Estados Unidos, figuras de Silicon Valley como Jeff Bezos o Sam Altman invierten grandes cantidades en investigaciones similares. 

Es más, el propio Capitolio cuenta con un caucus propio, con presencia de congresistas republicanos y demócratas, para el fomento de iniciativas relacionadas con las ciencias de la longevidad. 

Y en Rusia, por ejemplo, siguiendo las directrices de su presidente, Vladímir Putin, la Federación ha impulsado el Proyecto Nacional: 'Nuevas Tecnologías para la Preservación de la Salud'. "Se trata de un conjunto de medidas orientadas a elevar la eficacia y los resultados de la investigación y el desarrollo médico. Busca crear las condiciones óptimas para aplicar estos avances en la práctica, abarcando la medicina preventiva y las tecnologías para la longevidad. Además, pretende asegurar la soberanía tecnológica del país en la fabricación de medicamentos, productos celulares biomédicos, ingeniería de tejidos y dispositivos médicos", explican los documentos oficiales de la iniciativa que deben aplicar los ministerios de Salud, Educación y Ciencia, e Industria y Comercio de Rusia y que cuenta con la supervisión de la vice primera ministra, Tatyana Golikova.

Bajo el paraguas de este programa, se incluyen varios subproyectos federales. Entre ellos, hay algunos que buscan investigar sobre fármacos para curar o tratar enfermedades. Otros se centran en garantizar la soberanía y producción doméstica de la industria de la salud. Pero hay uno que ha llamado especialmente la atención de la prensa internacional y, en concreto, del diario estadounidense The Wall Street Journal: el de innovación en longevidad, técnicamente denominado de 'Biomedicina regenerativa, Tecnologías de Medicina Preventiva y Garantía de una Longevidad Activa y Saludable'.

Una ciencia en desarrollo

Cabe recordar que este tipo de investigaciones están todavía en estado muy embrionario y que, de momento, lo que sí que está probado científicamente que puede tener un efecto protector y, en cierto modo, alargar la vida saludable, es la práctica de hábitos saludables como la actividad física, una alimentación equilibrada o la estimulación cognitiva. 

Por ello, expertos consultados por 65YMÁS hace varios meses, a raíz de la conversación mantenida por el mandatario ruso y el chino, dudaban que se vaya a poder alcanzar, en el corto plazo y con los conocimientos que tenemos hasta ahora, la meta de vivir hasta los 150 años. Queda mucho por investigar para demostrar si esto es o no posible. 

"El tema de la longevidad está teniendo mucha prensa en los últimos años, sin que hasta ahora yo haya visto ningún remedio que realmente prolongue la vida significativamente. Sí pienso que pueden tener un impacto los cribados tempranos. Sin embargo, sustancias como las que se contienen en la semilla de uva, o el descubrimiento de genes relacionados con el envejecimiento tienen un efecto limitado –en el primer caso–, y lleva mucho tiempo comprobar si los resultados se confirman en humanos, y en caso afirmativo, cómo utilizar ese conocimiento para fines prácticos –en el segundo caso–. Sí es cierto que las personas están viviendo más años y más sanas gracias a los avances de la ciencia, pero no veo claro que a corto plazo se vaya a producir un salto cualitativo", apostilla la investigadora del CSIC, Matilde Cañelles

"China está realizando un esfuerzo e inversión extraordinarios en el campo de la longevidad y la biotecnología, posicionándose como un actor global clave. Sin embargo, conviene no confundir la investigación preclínica prometedora en ratones con soluciones médicas disponibles para las personas. Hoy por hoy, la única vía validada por la ciencia para ganar años de vida con salud sigue siendo la prevención de enfermedades crónicas, la adquisición de hábitos de vida saludables y el abordaje integral sociosanitario del envejecimiento", resume el geriatra y presidente de la asociación Dignitas Vitae, José Pascual Bueno.