La menopausia causa un "precipicio fisiológico" que puede mostrar síntomas diez años antes
Un estudio muestra que la última regla puede suponer cambios en huesos, hígado, riñón o colesterol
La menopausia desencadena "transformaciones biológicas abruptas" en múltiples sistemas del organismo, que pueden ir acompañadas de una desregulación hormonal que puede iniciarse hasta más de una década antes. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio liderado por el Instituto Weizmann de Ciencias de Israel y publicado este lunes en la revista científica Nature Medicine, que demuestra que la menopausia no es un declive paulatino, sino un "precipicio fisiológico" que provoca importantes cambios en el cuerpo de las mujeres.
Para determinar la cronología exacta de estas alteraciones, el equipo de investigación ha empleado un método computacional inspirado en la astronomía con el que analizó más de 300 millones de análisis de laboratorio pertenecientes a más de un millón de mujeres en Estados Unidos e Israel entre 1999 y 2024. Esta metodología ha permitido reconstruir la evolución de 90 indicadores biológicos en función del momento de la última menstruación en lugar de basarse únicamente en la edad cronológica de las pacientes.
Desregulación hormonal detectada más de diez años antes
Los datos muestran que la alteración biológica se inicia mucho antes del cese de la menstruación. En concreto, los niveles de la hormona antimülleriana y del estradiol empiezan a descender de forma acelerada unos 15 y 12 años antes del último periodo, respectivamente. En contraste, la hormona folículo estimulante experimenta un incremento pronunciado aproximadamente 14 años antes de la menopausia.

Alteraciones en huesos, órganos y metabolismo
El análisis comparativo ha identificado diferencias significativas en 52 de las 90 pruebas clínicas evaluadas al contrastar las variaciones de las mujeres con los registros de los hombres de la misma edad. Entre los cambios más destacados figura una pérdida acelerada de la densidad mineral ósea, acompañada de un aumento de plomo en sangre liberado al degradarse la masa ósea. Paralelamente, se registra un incremento en la ferritina, el hierro sérico y la hemoglobina, un fenómeno que contribuye a reducir el riesgo de sufrir anemia.
En el ámbito metabólico y visceral, los investigadores han descubierto subidas bruscas de enzimas hepáticas, proteínas como la albúmina, colesterol, triglicéridos y la osmolalidad sanguínea, junto con alteraciones en los parámetros de la función renal. Tras la menopausia, la prevalencia de la osteoporosis se incrementa a un ritmo superior al observado en hombres, al tiempo que los datos confirman una aceleración del riesgo cardiovascular relacionado con el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular.

El papel modulador de la terapia hormonal
El estudio apunta que las mujeres que utilizaban terapia hormonal para la menopausia presentaron alteraciones considerablemente menores en múltiples mediciones, especialmente en las vinculadas con la densidad ósea y las funciones hepática y renal. En la cohorte estadounidense, 39 de los 80 parámetros evaluables mostraron diferencias entre usuarias y no usuarias de este tratamiento, lo que concuerda con el seguimiento longitudinal de 9.103 mujeres en Israel.
Los autores avisa de que, al basarse en datos retrospectivos e información de menopausia autorreportada, el efecto protector de la terapia hormonal deberá confirmarse en futuros ensayos clínicos.
