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Anemia por deficiencia de folato: ¿qué es y cómo afecta a los mayores?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Jueves 9 de abril de 2020

3 minutos

Surge cuando hay insuficiencia de un tipo de vitamina B en el organismo, ácido fólico o B9

Anemia por deficiencia de folato qué es y cómo afecta a los mayores

La anemia por deficiencia de folato se produce cuando no hay suficientes cantidades de un tipo de vitamina B, el ácido fólico o B9, en el organismo. Cuando presentamos anemia el cuerpo carece de la cantidad suficiente cantidad de glóbulos rojos en el cuerpo, algo que tiene consecuencias diversas pues estos se encargan de suministrar oxígeno a los distintos tejidos corporales.

Por qué se produce

Los glóbulos rojos se forman cada día para reemplazar a las células viejas. A este proceso de formación de nuevas células contribuyen los nutrientes que poseen lo alimentos, entre los que se encuentran el hierro y las vitaminas, entre ellas la B9 o ácido fólico. La anemia surge al haber una deficiencia de diversos micronutrientes que forman parte de ese proceso de formación de glóbulos rojos. Una de las más comunes es la anemia ferropénica, que surge ante la ausencia de hierro, pero también puede suceder por una deficiencia de ácido fólico.

Al producirse esta carencia lo que el cuerpo nos está indicando es que no estamos ingiriendo la suficiente cantidad de esta vitamina. En este trastorno, los glóbulos rojos se muestran más grandes de lo normal dando lugar a unas células llamadas macrocitos o megaloblastos, si están presentes en la médula ósea, por eso, en esta circunstancia se define como anemia megaloblástica.

Posibles casusas

¿Por qué se pude producir? Además de por una alimentación con una escasa aportación de vitamina B9, hay otros motivos que la pueden desencadenar. Una de ellas es a consecuencia de otro tipo de anemia, la hemolítica. Esta surge cuando la médula ósea no genera suficientes glóbulos rojos para reemplazar a los que se están destruyendo. Esto puede suceder por infecciones, trastornos autoinmunes, exposición a químicos o fármacos, coágulos sanguíneos, y por transfusiones de sangre con un tipo que no sea compatible con el nuestro, entre otros.

El alcoholismo prolongado a lo largo del tiempo puede dar lugar a esta condición también, además de otros problemas de salud importantes. Algunos medicamentos como fenitoína metotrexato, sulfasalacina, triamtereno, pirimetamina, trimetoprim con sulfametoxazol y barbitúricos, pueden provocar este trastorno. Del mismo modo, puede haber algún tipo de trastorno estamocal o en el intestino que impida una correcta absorción de la vitamina B12, lo que al final ocasione una insuficiencia de la misma.

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Las pérdidas de folato tienen lugar también si se tiene alguna enfermedad subyacente relacionada con el hígado o los riñones que obliga a orinar con más frecuencia de lo normal. Durante el embarazo se puede dar esta carencia, además de por otras causas como alguna patología relacionada con la sangre o una inflamación.

Al mismo tiempo hay una serie de elementos que favorecen su aparición como el cocer demasiado los alimentos, las dietas para adelgazar restrictivas que no incorporen alimentos con ácido fólico y en general el hecho de no consumir alimentos que lo contengan como pueden ser frutas y verduras.

Signos

En el caso concreto de carencia de folato, es posible tener otros signos. La coloración amarillenta de la piel puede ser uno de ellos, esto es consecuencia de la ictericia, que surge cuando en la sangre se acumula una sustancia llamada bilirrubina. Junto a este, es posible igualmente sentir dolor y enrojecimiento en la lengua, úlceras en la boca y alteraciones en el sentido del tacto.

Cada tipo de anemia desarrolla una serie de manifestaciones concretas, pero hay un conjunto de síntomas que suelen ser comunes en todas ellas. Generalmente notaremos cansancio, fatiga, en ocasiones disnea o dificultad para respirar, mareos y en casos graves hasta desmayos, y en ocasiones palpitaciones. A veces aparece dolor de cabeza, acúfenos o pitidos en los oídos, además de pérdida de apetito.

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Pruebas y tratamiento

Si el médico sospecha que tenemos anemia, nos mandará realizar distintas pruebas, siendo una de ellas un análisis de sangre, para determinar el nivel de hemoglobina en sangre. Si este es más bajo de lo normal entonces el diagnóstico será este. A la par se puede pedir que se analicen los niveles de folato. En este último caso, si da positivo, para ser más preciso es probable que se manden otra serie de pruebas complementarias. Todo ello para llegar a la causa que puede estar generando esa carencia de la vitamina B9.

El tratamiento puede basarse en la suplementación de ácido fólico ya sea por vía oral o inyecciones, ya por vía intravenosa. Si la causa está vinculada a algún trastorno digestivo, entonces habrá que abordar este en primer lugar.

Es posible que el médico nos indique una serie de pautas dietéticas para incrementar las ingesta de esta vitamina, y que nos aconseje incrementar el consumo de verduras de hoja verde, cítricos, pero también de huevos, carnes de res, aves, mariscos, leche y productos lácteos.

La anemia por deficiencia de folato suele responder bien al tratamiento en un período de tres a seis meses, según los expertos. Si no se trata adecuadamente puede haber complicaciones relacionadas con el corazón o los pulmones, pero son raras.

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