Tres trucos para evitar mareos antes de una analítica
Un médico explica cómo evitar el síncope vasovagal en pruebas médicas
Los mareos son una sensación frecuente que afecta al rendimiento y a la actividad en la vida cotidiana. Aunque suelen ser leves, resultan molestos e interrumpen los hábitos diarios. Sin embargo, el médico y creador de contenido David Callejo asegura que se pueden prevenir siguiendo una serie de pautas muy sencillas.
Para entender por qué ocurren, Callejo explica que muchos profesionales sanitarios tienden a marearse al realizar analíticas u otros procedimientos, un fenómeno conocido como síncope vasovagal. Durante este proceso, se estimula el nervio vago, lo que provoca una bajada de la tensión arterial, hace que llegue menos sangre al cerebro y provoca el desmayo.
Tres trucos para superar los mareos
El primer consejo del médico es muy simple: beber medio litro de agua antes de la analítica. Aunque esta sea en ayunas, casi siempre se puede tomar agua. Ir hidratado ayuda a estabilizar la presión arterial durante el procedimiento.
El segundo truco está pensado especialmente para quienes son más propensos a los desmayos: tumbarse durante el procedimiento, ya que al estar en esa posición la sangre llega mejor al cerebro y así se evitan los mareos.
El tercero tiene que ver con la activación muscular. Callejo recomienda cruzar las piernas y apretar los muslos y el glúteo en ciclos de 15 segundos de tensión y 15 de relajación justo antes del pinchazo. Los músculos empujan la sangre hacia el corazón, lo que eleva la presión arterial y protege contra los mareos. Incluso durante el procedimiento se puede continuar apretando los músculos de las piernas, el abdomen o hacer el gesto de cerrar el puño con el otro brazo.

Otros consejos para superar los mareos
Más allá del contexto médico, existen otros hábitos útiles para el día a día. Fijar la vista en un punto estable al viajar en transporte ayuda al cerebro a equilibrar la información visual.
También se recomienda no usar demasiado el móvil durante los desplazamientos, no comer en exceso, mantenerse hidratado y sentarse en las zonas con menos movimiento del vehículo.
Por último, levantarse con cuidado después de estar sentado o acostado evita que el cuerpo sufra una sensación de brusquedad que pueda derivar en mareos o desmayos.
