Cultura

"Mi misión es reivindicar a mi tía, la escultora de la generación del 27 Marga Gil Roësset"

Pepa Montero

Domingo 7 de abril de 2019

9 minutos

Entrevista a Marga Clark, fotógrafa y escritora próxima a 'Las Sinsombrero'

Marga Clark, escritora y fotógrafa, sobrina de la escultora Marga Gil Roësset.
Pepa Montero

Domingo 7 de abril de 2019

9 minutos

Es escritora, poeta y fotógrafa, una mujer inquieta que ha roto moldes desde muy joven, desde principios de los años 60 cuando se marchó a hacer la carrera universitaria en Nueva York. En la Gran Manzana, Marga Clark fue la fotógrafa oficial de la Oficina Española de Turismo y retrató a personalidades de la política y la cultura como Truman Capote, José Carreras, Adolfo Suárez o Pilar Miró. No todo fueron gratas experiencias. En su primer empleo, en el periódico Manhattan East, sufrió acoso machista: "El director me citó en su casa para asignarme mi proximo trabajo y allí intentó acorralarme para meterme mano. Me lo quité de en medio con un soberano empujón. No he vuelto a tener otro episodio, pero sé que el machismo y la discriminación de la mujer son actitudes muy presentes todavía en la sociedad".

Durante los últimos 20 años, ha compaginado su carrera con una misión: resucitar la memoria de su tía paterna, la dibujante, pintora y escultora de la generación del 27 Marga Gil Roësset (1908-32), que se suicidó a los 24 años por amor a Juan Ramón Jiménez, amigo de la familia. "Mi tía era un tema tabú en casa. Cuando en 1997 salió a la luz su trágico final, comprendí que yo debía contar su historia arropándola en su entorno familiar y escribí Amarga luz (Funambulista @Funambulista1). Me he tomado como una misión reivindicarla por su extraordinario talento como dibujante y escultora, y ya hemos conseguido que forme parte de Las Sinsombrero".

Muy femenina y feminista, tremendamente activa (acaba de publicar el poemario Poemas de sangre, ultima dos novelas y ¡ojalá! realizar una película a partir del libro sobre su tía), Marga Clark critica que "a los mayores se les aparta para dar paso a lo nuevo".

 

Marga Clark en la Feria del Libro de Madrid.

Marga Clark, en la Feria del Libro (2018).

-¿Cómo fueron tus comienzos? ¿Tus padres siempre te apoyaron, o tuviste que luchar para imponer tu criterio?

No, nunca tuve guías ni maestros. Me fui muy joven de España, a principios de los años 60 a estudiar con una beca a un Junior College porque quería escribir. No me tentaba la idea de hacer periodismo de la Iglesia o del Estado, como entonces te daban a escoger al registrarte para hacer esa carrera. Me especialicé en cine y teatro, pero al final, por accidentes de la vida, acabé haciendo fotografía y estudiando con el gran maestro del retrato Philippe Hallsman. Cuando regresé a España, en el año 1995, fue cuando empecé a publicar mis libros de poesía y novela. Puedo decir que siempre he seguido mi propio camino en solitario.

Marga Clark en Nueva York, año 1983.

Marga Clark en Nueva York (1983).

-En tus inicios, como fotógrafa oficial de la Oficina Española de Turismo en Nueva York, retrataste a numerosas personalidades. ¿Quién te sorprendió más?

Siempre que fotografiaba a una persona (no diré su nombre, por razones obvias) me fallaba el flash. Esto nunca me había ocurrido con nadie, pero su rostro siempre aparecía borroso, casi sin definición, oculto en la oscuridad. Alguien me dijo que era una señal de mal agüero y, efectivamente, ese año falleció de repente. La foto más interesante fue la que saqué a Felipe González en Rockefeller Center cuando paseábamos por allí y de repente se arrodilló para hablar con unos niños pequeños afroamericanos que jugueteaban sentados en el suelo. Esa foto fue la tarjeta de Navidad del partido socialista de ese año.

 

Marga Clark y Felipe Gonzalez (Galería Redor, 1981).

Con Felipe González (Galería Redor, 1981).

-Cuando hoy viajas a EEUU, ¿reconoces el país y sus gentes? Hay quien dice que después de Trump ya nada será igual...

Nueva York todavía sigue siendo una ciudad emergente, pero con el derrumbamiento de las Torres Gemelas se ha instalado el miedo en sus gentes y se ha debilitado su espíritu, y algunos gobernantes como Trump se aprovechan de ello. El capitalismo, el racismo, incluso el neofascismo, brillan más que nunca en EEUU, avivados por el gobierno del insensato con ansias de poder que es Trump. Sin embargo, yo creo en la energía innovadora de gran parte de su gente, poseedora de un gran sentido de la compasión y la empatía.

-En los 90 lograste una beca de fotografía en la Academia Española de Historia, Arqueología y Bellas Artes en Roma. ¿Qué te aportó esa experiencia?

Era el primer año que otorgaban esta beca a la fotografía, y consideré un honor que me la concedieran a mí. En Roma empecé a escribir mis primeros libros de poesía y a desarrollar la última etapa de mi trabajo fotográfico con las series De Profundis y En aquel lugar donde habita la memoria. Y todavía sigo trabajando en ello.

Exposición Cosmogonía de Marga Clark 2015

Clark, en su exposición 'Cosmogonía' (2015).

-Recibiste el premio Francisco de Quevedo en 2008 por el poemario El olor de tu nombre, y en 2016 reuniste tus 40 años de fotografías en Cosmogonía. ¿Qué es lo próximo tuyo que veremos?

Me gustaría exponer mi exposición antológica, Cosmogonía, en Madrid, que es mi ciudad de origen, y hacerla itinerante, además de publicar en breve dos novelas y realizar un proyecto de película basada en mi novela Amarga luz.

"Me preguntaba por qué ocultaban a una artista con tanto talento"

-En tu novela Amarga luz descubriste al público general la vida de tu tía paterna, la escultora Marga Gil Roësset (1908-32), de tan trágico final. ¿Cómo y por qué te planteas ese reto?

Era algo inevitable. Me pusieron Marga por ella y eso me marcó mucho. De pequeña me preguntaba por qué mantenían oculta a una artista de un talento tan extraordinario. Y presentía la tragedia a través de su obra, pero en mi familia no se la mencionaba. Cuando en 1997 salió a la luz la historia de su trágico final, comprendí que yo debía contar su historia arropándola dentro de su entorno familiar y escribí la novela Amarga luz a modo de diario íntimo y usando las tres cartas de despedida que nos dejó el mismo día de su muerte, y donde relato también la destrucción de sus esculturas"

-Tu tía Marga y otras mujeres de esa generación son reivindicadas ahora por el movimiento de Las Sinsombrero, con documentales, libros, obras de teatro... ¿Las artistas tienen que luchar el doble que los hombres?

Desde luego, en el caso de las mujeres de la generación del 27 todavía algunas siguen injustamente olvidadas. Por eso es tan importante el trabajo de estas brillantes mujeres que investigan y escriben sobre la vida y las obras de las representantes de esa generación, para colocarlas en el lugar relevante que merecen. Yo también me he tomado como una misión reivindicar la figura de mi tía, no tanto por su conexión con Juan Ramón Jiménez y su trágico final, sino por su extraordinario talento como dibujante y escultora. Y ya hemos conseguido que forme parte de este grupo de mujeres extraordinarias como son Las Sinsombrero y además ya la han nombrado Hija adoptiva de Las Rozas, y la biblioteca de las Matas lleva su nombre.

"Es un error apartar a los mayores"

-¿Cómo se ve España hoy en día siendo poeta? ¿Hay lírica posible que apague tanto ruido mediático y enfrentamiento?

Veo una España bastante debilitada y enferma por tanta toxicidad a la que se ve sometida. Hay poca empatía y cero compasión en nuestros gobiernos en general. Si los políticos miraran más en su interior, si se dejaran guiar más por su inteligencia emocional, habría menos corrupción, menos enfrentamientos, y más solidaridad y tolerancia. La poesía es el arma más directa y potente que deberíamos utilizar todos más a menudo.

-Los lectores de 65Ymás están muy preocupados por varios temas, entre ellos, las pensiones, hacer valer el talento sénior y que no se destruya el Estado de Bienestar. ¿Qué le preocupa más a Marga Clark?

Me preocupa que los gobernantes del mundo trabajen más por su propio bienestar -económico y de poder- que el de los ciudadanos. Me preocupa su desinterés por el cambio climático, por los emigrantes que mueren cada día sin alcanzar un destino, por la pobreza y el hambre en el mundo, por el uso indebido de las armas, y por las guerras que todo ello genera. Creo que las preocupaciones básicas que atormentan a la humanidad son siempre las mismas, y esas deberían ser las prioridades de nuestros gobernantes.

-Hoy día, en las empresas, cuando los trabajadores tienen más de 56-57 años ya parece que empiezan a sobrar... 

Es verdad que cada vez se da más valor a lo joven, lo moderno, lo rápido, lo instantáneo, la cantidad supera a la calidad en nuestra sociedad. Es parte del vertiginoso transcurrir de nuestra civilización. Sin embargo creo que aquí se equivoca, sobre todo Occidente. Las culturas orientales admiran y respetan más la figura del “venerable anciano” y lo consideran una fuente de sabiduría. En nuestra cultura occidental los mayores no tienen espacios donde regalar y compartir toda esa experiencia que han ido acumulando a través de los años, se les aparta para dar paso a lo nuevo y lo innovador. Pero, ¿cómo podremos avanzar hacia el futuro sin antes haber reflexionado sobre nuestro pasado? 

Vivir cada día como si fuera el último

La autora Marga  Clark, en 2018.

La poeta y fotógrafa Marga Clark (2018). 

-¿Cómo es un día cualquiera en tu vida?

Intento vivir cada día como si fuera el último de mi vida, sin caer en la rutina, al menos eso me gustaría.

-Lo pregunto porque en tu último libro publicado, Poemas de sangre (Huerga y Fierro @HuergayFierro ), hablas de heridas del alma, de angustia y soledad. ¿Qué pesa más en tu ánimo?

Mi obra siempre ha deambulado por ese camino quimérico de lo invisible y la memoria. El olvido y la muerte están muy presentes tanto en mi poesía como en mi obra fotográfica. Yo entiendo la poesía como una luz que te va iluminando el camino. Es un viaje hacia el interior que te va revelando la esencia de las cosas. Por eso los poetas hablamos de las heridas del alma. 

-Si tuvieras que elegir solo dos poetas para leer el resto de tu vida, ¿quiénes serían?

Antonio Gamoneda, porque me transmite luz y armonía, y Teresa de Jesús, porque su poesía me alimenta el espíritu.