Sociedad

Enoteca Maria, el restaurante donde las chefs son abuelas de todo el mundo

María Bonillo

Foto: Facebook: Enoteca Maria

Miércoles 8 de septiembre de 2021

4 minutos

Trabajan más de 30 y elaboran platos tradicionales de diferentes países

Enoteca María, el restaurante donde los chefs son abuelas
María Bonillo

Foto: Facebook: Enoteca Maria

Miércoles 8 de septiembre de 2021

4 minutos

Siempre se ha dicho que la mejor cocina es la de las abuelas. Es común ver en anuncios publicitarios esta referencia, sobre todo cuando quieren transmitir la idea de que se trata de algo casero y de calidad, como la comida que podrían preparar las abuelas en casa. 

Enoteca Maria ha partido de esa idea, convirtiéndose en el primer restaurante que contrata como chefs a abuelas reales de todo el mundo para cocinar las recetas que más les gustan de sus cocinas, esas que preparan en sus propias casas, y que representan la cultura del país donde nacieron y se criaron.

El restaurante, ubicado en Staten Island en Nueva York, Estados Unidos, reúne platos de diferentes gastronomías. En total, son más de 30 abuelas que cocinan platos tradicionales de países como Argelia, América, Argentina, Colombia, República Checa, República Dominicana, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Kazajistán, Corea, México, Filipinas, Polonia, Puerto Rico, Sri Lanka, Siria, Taiwan, Turquía o Venezuela.

Enoteca María, el restaurante donde los chefs son abuelas

'Nonna' Domenica

El origen de Enoteca Maria se remonta a 2006, cuando el estadounidense Jody Scaravella, de raíces italianas, decidió abrir un restaurante con la idea de preservar la comida tradicional de su nonna (abuela, en italiano) Domenica. "Al crecer, me di cuenta de que mi abuela había sido la depositaria de nuestra cultura e identidad familiar. Y descubrí que, como ella, millones de abuelas en todo el mundo transmiten su herencia a sus nietos", explica en la página web del restaurante.

Lo que comenzó como un restaurante italiano que reunía a varias abuelas de diferentes regiones de Italia cocinando sus propios menús en un horario rotativo, terminó reuniendo a abuelas de todas partes del mundo. Como muchas no tienen experiencia cocinando para grandes multitudes, estas reciben un entrenamiento previo para así poder garantizar el mejor servicio.

Por un precio de 24 euros se pueden comer platos muy variados, desde comida tradicional italiana (durante todos los días), así como platos tradicionales de diferentes países (de miércoles a domingo).

Enoteca María, el restaurante donde los chefs son abuelas

Más que un restaurante

Enoteca Maria ha ido más allá. Ya no solo se centra en los fogones, sino que además enseñan a cocinar las recetas que ellos mismo sirven. "Aspiramos a construir conexiones culturales a través del lenguaje universal de la cocina, y una forma de hacerlo, además de comerlo, ¡es enseñándolo!", explican, ofreciendo así la oportunidad de aprender directamente de las "nonnas". Así, durante tres horas enseñan a preparar su especialidad en cursos gratuitos. La única condición es que los asistentes no pueden elegir la nacionalidad de la chef.

Destaca también el libro virtual de recetas que han creado, Nonnas of the World, donde cualquier persona de todo el mundo puede subir la breve biografía de su abuela, tres fotos y una receta (escrita en su idioma nativo).

"Mi visión es que este libro se convierta en la colección más extensa de recetas de abuelas, su dialecto y recuerdos particulares, un testimonio de la cultura culinaria de la gente común de todo el mundo", señalaba su creador, Jody Scaravella.

El impacto del Covid

Aunque normalmente sea necesario apuntarse en una larga lista de espera para conseguir un sitio en este famoso restaurante de Nueva York, las cosas cambiaron con la llegada de la pandemia del coronavirus. El propietario del restaurante no dudó ni un segundo en echar el cierre a Enoteca María para cuidar de la salud de sus chefs, ya que estas eran grupo de riesgo.

Durante los primeros meses de la pandemia, el restaurante se dedicaba a servir comida a trabajadores esenciales los fines de semana, donde las nonnas cocinaban a tiempo parcial. Después, las abuelas acuidían al local de vez en cuando para hacer salsas de sus países y venderlas en el propio restaurante, con la idea de poder seguir trasladando sus culturas a los clientes. Tras 18 meses cerrado, el pasado mes de agosto, el restaurante abrió de nuevo sus puertas con un lavado de cara a su decoración.

Sobre el autor:

María Bonillo

María Bonillo, periodista.

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