José Flores, el costarricense de 119 años que aspira a ser la persona más longeva del mundo
Su edad está pendiente de validación, pero su vida transcurre cerca de una de las 'zonas azules'
En la Península de Nicoya, en Costa Rica, vive José Flores, un hombre que, a sus 119 años, se podría convertir en la persona viva más longeva del mundo si los investigadores logran verificar oficialmente su fecha de nacimiento. Según indica el Registro Civil y la partida de bautismo de la época, Flores nació el 11 de julio de 1907 en la provincia de Guanacaste. Actualmente, un equipo de investigadores locales e internacionales se encuentra trabajando para reunir la documentación necesaria y que el Grupo de Investigación en Gerontología (GRG) pueda validar que tiene 119 años.
Mientras espera estos resultados, José cuenta con un estado de salud poco habitual para su edad. El costarricense vive en una zona rural muy cercana a las conocidas “zonas azules”, que son las regiones del mundo en las que se puede encontrar un gran número de personas centenarias. Según indica el diario El País, el hombre “está fuerte, deja ver su sonrisa y músculos en los brazos, duerme sabroso y come todo lo bien que se puede en un hogar pobre, de ambiente campesino y cuidado familiar”.
Una vida marcada por el trabajo en el campo
La infancia de José Flores estuvo marcada por la adversidad. El hombre perdió a su padre cuando tenía siete años y posteriormente fue abandonado por su madre, por lo que pasó a criarse con su abuela en el campo. Durante su adolescencia se mudó al sur de Costa Rica para trabajar como jornalero en algunas plantaciones de plátanos.
Más adelante se casó, tuvo hijos y terminó viviendo en el norte del país, aunque continuó desempeñando algunos trabajos como jornalero. A pesar de muchos años de esfuerzo, José nunca consiguió reunir el dinero suficiente para adquirir un terreno propio. En 2024, después de prácticamente un siglo lejos de su tierra natal, regresó a Guanacaste.
Hoy en día vive con su nieta Hellen Flores, que se encarga de sus cuidados dentro de un hogar cuyos ingresos ascienden a unos 150.000 colones mensuales, aproximadamente 285 euros.
El secreto de su longevidad
La vida de José ha estado ligada siempre al esfuerzo físico y al trabajo de campo, factores que, sumados a otros elementos, pueden ayudar a comprender su gran longevidad. Cuando el hombre cuenta el secreto para llegar a los 119 años, asegura que se debe a “trabajar mucho, encomendarse a Dios y comer sano”.
Por otro lado, la ciencia ha identificado varios elementos comunes entre las personas que viven durante más tiempo en las llamadas “zonas azules”. Entre ellos aparecen la alimentación basada principalmente en productos vegetales, la actividad física incorporada de forma natural a las tareas cotidianas, una correcta gestión del estrés y unos fuertes vínculos familiares y sociales.
“Puedo decir que él es reflejo de ese estilo de vida funcional de la región: redes familiares y comunales, comida orgánica, actividad física permanente y la tranquilidad de una vida sencilla, una rutina marcada por la luz solar, una espiritualidad asociada a la religión… es una mezcla de muchas cosas”, explica a El País Jorge Vindas, fundador de la Asociación Península de Nicoya Zona Azul.
Otras 'zonas azules' en el mundo
Además de la Península de Nicoya, existen otras cuatro regiones reconocidas como “zonas azules”, que son Loma Linda, en California; Cerdeña, en Italia; Icaria, en Grecia, y Okinawa, en Japón. Son lugares que han despertado un gran interés científico por la elevada presencia de personas que alcanzan edades muy avanzadas.
A estas regiones podría unirse en el futuro El Bierzo, en España, que ha comenzado a tramitar su solicitud para ser reconocida como zona azul. En este territorio se registran 3,4 centenarios por cada 10.000 habitantes y uno de cada tres habitantes llega a los 80 años sin enfermedades crónicas.

