Sociedad

Los Premios Fronteras del Conocimiento reúnen a eminencias de las Ciencias y Humanidades

Marta Jurado

Miércoles 19 de junio de 2019

6 minutos

La ceremonia de entrega en Bilbao se centra en la urgencia de la lucha contra el cambio climático

Premios Fronteras del Conocimiento

Desde el linguista Noam Chomsky hasta el inventor del microbioma Jeffrey Gordon. Ocho categorías del saber en torno a las Ciencias, Letras y Humanidades se han congregado en Bilbao para recibir los Premios Fronteras del Conocimiento que otorga la Fundación BBVA ( @FundacionBBVA). La XI edición de los galardones se ha celebrado por primera vez en la ciudad vasca y ha centrado sus discursos sobre los desafíos globales urgentes. “El cambio climático, la crisis de biodiversidad o la desigualdad son retos cuyas consecuencias futuras pueden ser mucho más graves si no actuamos ya”, ha declarado en su discurso el presidente de la Fundación BBVA , Carlos Torres Vila. “La humanidad no ha tenido nunca tanta responsabilidad como ahora; las acciones que hoy tomemos pueden transformar para siempre nuestro planeta y condicionar de manera trascendental a las generaciones futuras”.

A la ceremonia ha acudido, además de los premiados en ocho categorías de Ciencias y Humanidades, numerosas personalidades locales y científicas como la presidenta del CSIC, Rosa Menéndez, que ha enfatizado la necesidad de preservar la naturaleza: “La ciencia del siglo XXI nos advierte de que estamos poniendo en riesgo nuestro planeta, pero también de que es precisamente en la ciencia desde donde se trabaja más activamente para diseñar soluciones para un futuro sostenible”. Los galardonados también han incidido en estos mensajes, entre ellos, la doctora en geofísica Anny Cazenave, el catedrático en el Centro de Investigación del Cambio Climático de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), John Church, y el físico británico Jonathan Gregory, premiados en la categoría de Cambio Climático por confirmar que el nivel del mar aumenta de manera acelerada por el calentamiento global.

Los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento fueron creados en 2008 para reconocer e incentivar contribuciones de singular impacto, en especial aquellas que amplían significativamente el ámbito de lo conocido, hacen emerger nuevos campos o son fruto de la interacción entre diversas áreas disciplinares, en diferentes dominios de la ciencia, el arte y las humanidades, divididos en ocho categorías. Son conocidos como los Nobel españoles debido a la cuantía de los premios que llega a los 400.000 euros.

Premiados: del aumento del nivel del mar al microbioma

Charles Kane y Eugene Mele, galardonados en Ciencias Básicas por el descubrimiento de los materiales aislantes topológicos, han explicado en su discurso lo que supuso el descubrimiento de estos nuevos materiales con propiedades electrónicas extraordinarias: “Cuando estábamos a medio camino en esta investigación, recuerdo haberle dicho a mi mujer, Suzanne, que me sentía como si estuviera desenvolviendo un regalo: es algo por lo que estar agradecido”, ha dicho Kane. Los aislantes topológicos son “por un lado, materiales reales que se pueden coger con las manos y estudiar en el laboratorio; poseen propiedades electrónicas únicas que pueden ser de utilidad".

Jeffrey Gordon, premiado en Biología y Biomedicina por demostrar el papel crucial del microbioma en la salud, ha empezado con un guiño a su campo de investigación: “Yo y mis trillones de microbios recibimos este magnífico premio…”. Y ha contado que de joven “soñaba con ir a Marte; de mayor no tuve que viajar muy lejos para encontrar nuevas formas de vida. Un viaje hacia el interior bastó para descubrir un mundo fascinante de trillones de microbios, una terra incognita. “La investigación actual sobre el microbioma”, ha añadido Gordon, “aborda cuestiones planteadas por los microbiólogos hace más de un siglo, pero con nuevas herramientas  (…). Establecer una relación causal entre nuestras comunidades microbianas y nuestra salud es el punto de partida para diseccionar los mecanismos por los que nuestros microorganismos operan y se comunican con nosotros, como estamos haciendo ya en los casos de malnutrición infantil y obesidad”.

Ivan Sutherland, galardonado en Tecnologías de la Información y la Comunicación por crear el primer sistema gráfico de interacción hombre-máquina e inventar el primer casco de realidad virtual, ha recordado cómo siendo estudiante se le permitió trabajar cientos de horas con el “más potente ordenador del mundo entonces”, el TX2, simplemente porque el creador de esa máquina, Wesley Clark, creía que los ordenadores acabarían siendo máquinas de uso personal. “Su idea [de Clark] sobre los ordenadores personales era radical en 1960, cuando solo los gobiernos y las grandes corporaciones podían permitirse tener ordenadores”. Sutherland había pedido acceso al TX2 para hacer dibujos de ingeniería; su investigación acabó siendo “una aventura emocionante”. También relató cómo en 1965, tras ver a un piloto usar un casco en el que recibía las imágenes de una cámara instalada en el exterior de su helicóptero, tuvo la idea que condujo al “nacimiento de la realidad virtual”.

Gretchen Daily y Georgina Mace, premiadas en Ecología y Biología de la Conservación por emplear el conocimiento científico para desarrollar herramientas que combaten la pérdida de especies, han recordado que ambas aplican “la ciencia ecológica básica a los fines prácticos de la conservación. Percibimos una mayor atención pública y corporativa al estado del medio ambiente, y concretamente a los valores de la naturaleza y a los riesgos y los devastadores costes de su pérdida”, han afirmado. “Los desafíos son enormes, pero la ciencia tiene un inmenso papel que jugar en el apoyo a estos líderes, impulsando los valores de la naturaleza en las políticas y las finanzas, y abriendo vías alcanzables hacia el desarrollo sostenible”.

Anny Cazenave, John Church y Jonathan Gregory, premiados en Cambio Climático por confirmar que el nivel del mar está aumentando de manera acelerada por el calentamiento global, han hecho “un llamamiento a la acción urgente y mundial para mitigar las emisiones y desarrollar planes que nos permitan adaptarnos a la subida en el nivel del mar que ya no podemos impedir”. Evitar rápidos índices de aumento en el nivel del mar y no cruzar umbrales que lleven a muchos metros de subida exige la reducción rápida y significativa de emisiones de gases de efecto invernadero. Incluso las aspiraciones de la cumbre del clima de París cuentan con el resultado a largo plazo de un gran aumento en el nivel del mar”.  

Claudia Goldin, galardonada en Economía por su análisis de las causas de las brechas de género en la sociedad, ha aludido a que “el problema sigue vigente, y puede que siga siempre”, aunque “estamos a punto de cerrar algunas de las brechas más flagrantes que aún quedan en gran parte del mundo, incluida España… Las mujeres son el 50% de la población”, ha añadido Goldin. “Sin embargo, no han sido el 50% de la fuerza de trabajo. Contribuyen a la economía, pero a menudo de maneras que no se valoran plenamente. A lo largo de la historia, han traspasado los confines de sus casas para salir a un entorno más amplio. Sin embargo su tiempo todavía no se valora plenamente. Numerosos cambios tecnológicos (en el hogar, la fábrica y la oficina, y los que afectan a nuestras necesidades más personales, como las tecnologías reproductivas) han servido para reducir diversas brechas de género en salarios, educación, ocupaciones y participación en el mercado de trabajo“.

Noam Chomsky, premiado en Humanidades y Ciencias Sociales por sus contribuciones “sin parangón” –en palabras del jurado– al lenguaje como facultad construida con estructuras pre-existentes en el cerebro humano, no ha podido asistir a la ceremonia por motivos de salud, pero ha participado a través de un vídeo en el que ha leído su discurso desde Arizona (Estados Unidos). “Es especialmente gratificante [el que este premio] reconozca los logros de la así llamada "empresa generativa". En los inicios, allá por la década de 1950, parecía una iniciativa exótica (…)”. “Galileo expresó su asombro ante el notable hecho de que, con unas pocas docenas de símbolos, de alguna manera los humanos fuéramos capaces de expresar infinidad de pensamientos y de transmitir a otros lo que nos pasa por la mente. Observaciones parecidas dieron lugar al dualismo cartesiano. Wilhelm von Humboldt consideraba el lenguaje "el órgano formador del pensamiento", basándose en la singular capacidad humana de "dar un uso infinito a medios finitos".

John Adams, galardonado en Música y Ópera por componer “una música que es genuinamente de nuestro tiempo”, según recoge el acta, ha repasado su trayectoria, en paralelo a la evolución de la música contemporánea: “Mirando atrás, cuando estaba empezando en la década de 1960, las inquietudes de los jóvenes compositores eran un tanto egoístas: cultivar un estilo personal y dejar sentado nuestro individualismo a toda costa. Los que amaban a los clásicos —Bach o Schubert o Mahler, e incluso Stravinski— no encontraban ni placer ni significado en la nueva música, que para la mayoría de los oyentes era una impenetrable caja negra. He intentado en el curso de mi vida creativa recuperar la primacía del sentimiento y de la conexión emocional en mi música. Sobre todo en mis óperas, he buscado maneras de abordar con la música los mitos colectivos de nuestro tiempo, ya sean los de la identidad y aspiración nacionales, o la profunda complejidad psicológica de la experiencia humana”.

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