Las mujeres mayores víctimas de maltrato aumentan un 65 % en los últimos siete años
Los profesionales reclaman más detección y apoyo ante el aumento de víctimas
Las mujeres mayores víctimas de maltrato han aumentado un 65% en los últimos siete años, pasando de 714 casos en 2018 a 1.077 en 2025, según datos del Departament d’Interior de la Generalitat de Catalunya expuestos en la II Jornada ‘Violencia contra la mujer en situación de especial vulnerabilidad’, organizada por la Fundación Hospitalarias, con el apoyo del Ministerio de Igualdad.
El encuentro, bajo el lema Caminando hacia una vida sin violencia, desde la diferencia ha congregado a cerca de 400 asistentes, tanto presencialmente en la Fundació Hospitalàries Barcelona como en formato on-line, para abordar diferentes formas de violencia que afectan a mujeres en situación de especial vulnerabilidad: las mujeres mayores, las adolescentes migradas víctimas de trata y explotación, y las mujeres en situación de sinhogarismo. “Esta segunda jornada permite seguir reforzando la importancia de la intervención social y del trabajo coordinado entre los ámbitos social y sanitario en el abordaje de las violencias que afectan a mujeres especialmente vulnerables”, señala Conchita Peña, directora de la Línea Social de la Fundación Hospitalarias en Cataluña.
Durante el evento, Jordi Muñoz, presidente de la Asociación para la investigación del maltrato a las personas mayores EIMA, ha señalado que el incremento de casos detectados refleja también una mayor conciencia de la violencia hacia las mujeres mayores. “Cada vez más mujeres acuden a servicios sociales, sanitarios o policiales para explicar la situación que están viviendo e intentar buscar un cambio”, ha destacado.
Según Muñoz, este cambio se observa especialmente entre mujeres de entre 65 y 75 años, que, aunque no siempre llegan a presentar una denuncia, sí inician procesos para romper con situaciones de violencia cronificadas. “Muchas buscan asesoramiento, se separan de la pareja o recurren a servicios especializados. Lo importante es que cada vez más mujeres toman conciencia de sus derechos y de qué es el maltrato”, ha explicado.
Sin embargo, los profesionales señalan que, mientras aumenta esta conciencia y detección del maltrato, también crece el número de mujeres mayores de 60 años asesinadas. Según datos del Ministerio de Igualdad, las mujeres víctimas mortales por violencia de género mayores de 60 años se han más que duplicado desde 2019, pasando del 9 % al 18,8 % en 2025.
Los expertos subrayan, además, que las mujeres de mayor edad continúan siendo las más invisibilizadas. “Muchas han crecido en un contexto histórico y social en el que tenían asumido un rol inferior al del hombre. Son mujeres que vivieron épocas en las que no podían votar ni abrir una cuenta bancaria, y esto dificulta mucho que identifiquen la violencia o que pidan ayuda”, ha añadido Muñoz.

Durante la jornada también se ha puesto de manifiesto la falta de un movimiento social específico en torno al maltrato a las mujeres mayores. Los profesionales han señalado que existe todavía un rechazo social a hacerse mayor y que esta realidad contribuye a invisibilizar las violencias que sufren. Al mismo tiempo, han destacado que la mejora en la detección se debe a una mayor formación y sensibilización de profesionales de distintos ámbitos, así como a una mayor implicación de la administración.
Adolescentes migradas víctimas de trata: una realidad doblemente oculta
La trata y explotación de adolescentes migradas ha sido otro de los temas abordados durante la jornada, una realidad que los profesionales consideran todavía infraidentificada en Cataluña. David Rodríguez, director técnico de la Fundación Idea, ha explicado que estas jóvenes viven una “doble invisibilización”: por ser migradas y por ser víctimas de trata o explotación.
En este sentido, ha expuesto que el centro especializado L’Olivar detectó 23 casos de violencia machista compatible con trata de seres humanos en adolescentes atendidas durante el último año. Además, ha apuntado que los procesos migratorios de las chicas suelen ser más invisibles y solitarios que los de los chicos, lo que incrementa su vulnerabilidad y dificulta todavía más la detección de situaciones de violencia.
Rodríguez ha subrayado que los sistemas de protección no siempre responden a los tiempos ni a las necesidades emocionales de niños, niñas y adolescentes. “Queremos adaptar a los menores a los sistemas de protección que tenemos, pero los tiempos de los niños son distintos a los tiempos del sistema”, ha señalado.
La Fundación Idea ha presentado un modelo de intervención especializado ante la infancia y adolescencia víctima de tráfico o explotación en Cataluña, basado en el enfoque de derechos, la diligencia debida y la intervención especializada. El modelo propone situar al niño, niña o adolescente como sujeto de derechos, garantizar la escucha activa y evitar la revictimización institucional.
Sinhogarismo femenino: tener techo no siempre significa tener un hogar seguro
Otro de los ejes de la jornada ha sido el sinhogarismo femenino y las violencias que sufren las mujeres sin hogar. Desde Asociación Assís se ha alertado de que tres de cada cuatro mujeres atendidas por la entidad han sufrido violencia de género a lo largo de su vida.

Tania Agustí, educadora social en el programa de vivienda del Centre Obert de Assís, ha explicado que muchas mujeres viven una situación de sinhogarismo invisible. “Hay mujeres que tienen un techo, pero no tienen un hogar seguro. La calle es un espacio muy masculinizado y muchas utilizan cualquier estrategia para evitar acabar durmiendo en ella”, ha señalado.
En este sentido, ha destacado que algunas mujeres permanecen en relaciones o entornos donde no se sienten seguras, duermen en sofás de casas ajenas o recurren a otras alternativas precarias para no exponerse al riesgo de la calle. También ha explicado que algunas mujeres les piden ropa de hombre para mimetizarse y pasar desapercibidas. A pesar de esta realidad, el 62 % de las mujeres atendidas por Assís se ha visto obligada en algún momento a pernoctar en el espacio público.
Además, desde Assís se ha alertado de que dos de cada tres mujeres atendidas han vivido experiencias traumáticas durante la infancia o la adolescencia, una cifra muy superior a la de los hombres.
